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«Si usted quiere que la Iglesia le deje en paz...»
Usted es de los que le gustan las cosas claras. ¿Qué pasaría si en este país cada cual eligiera francamente el dios o el no-dios que quisiera?.. - ¿Que uno no cree en ningún dios o se declara agnóstico? (que es algo así como «no sabe-no contesta»); pues muy bien, tan amigos y nos tomamos juntos unas copas. - ¿Que otro cree en el dios nº 1: el que saca de complicaciones y sirve como morfina y tranquilizante? Pues encantado, mucho gusto, y todos tan amigos. - ¿Que otro cree en una mezcla extraña del uno y del dos...? ¿Que cree en un dios, que es totalmente individual, para el cual no hacen falta ni curas, ni Iglesia, ni misas, ni reuniones, ni comunidad... Un Dios que es de él sólo y nadie tiene que meterse en su conciencia? Pues también muy bien. ¿Que otro cree en ese Dios, nº 2, el mismo en quien yo creo: el Dios que nos explicó Jesús el de Nazaret?.. Pues ¡a sacar consecuencias colega! Porque entre los líos en que nos mete el susodicho Dios está el de exigir a los creyentes que nos juntemos en grupo, en comunidad, en basca, en panda, en colectivo, en asociación, en asamblea, en Iglesia, en reunión, en equipo... Sí, ya sé que los grupos, asambleas, Iglesias, etc., están llenos de gente que huele mal, que no sabe hablar, que es pesada, que algunos a ustedes le caen gordos... ya sé. Pero ¿qué quiere que le diga? Si yo no creo en un dios individualista que está en las nubes, tengo que jugar con las cartas que me dan y con los compañeros de juego que me tocan. Si a usted le convence el Dios de Jesús, búsquese una comunidad, un grupo, una Iglesia, una panda, un colectivo, un lo que sea, donde juntos intenten pensar, poner en práctica el Evangelio y también organizar sus fiestas y celebraciones. Lo que no me parece tan honesto es que usted no crea en nada, o tenga su dios individual y no quiera saber nada de curas ni iglesias..., pero que luego aparezca de vez en cuando a decir: «Que yo quiero un bautizo para el nene... o una boda por la Iglesia... o...».
Si usted quiere que la Iglesia le deje en paz, deje en paz usted a la Iglesia.
Es que eso de la Iglesia funcionaria se está acabando. Y entre todos tenemos que ayudar a que se termine. Para oficinas están los Ayuntamientos y los juzgados. Le aseguro, compañero, que eso de ver la Iglesia como una agencia de servicios o un local de ceremonias es el nudo más gordo que nos impide aclararnos sobre el lío de Dios. ¿Seguimos caminando juntos hacia adelante?, compañero... |


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