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Moniciones de entrada
(A)
Hoy es Miércoles de Ceniza. Por muy señalado que sea, no es, sin duda, un día más importante que el domingo. Pero hoy comenzamos la Cuaresma y muchos cristianos nos reunimos para ir a «imponernos la ceniza», A lo mejor lo hacemos como un gesto de superstición, o como una rutina de cada año o, tal vez, como un gesto especial y distinto dentro de la monotonía de las misas de cada domingo. El verdadero sentido de este gesto no es otro que hacer un acto de reconocimiento de lo que es nuestra vida y de la cantidad de cosas que no valen la pena, pero a las que les damos demasiada importancia. El gesto de la ceniza que hoy vamos a hacer, indica que reconocemos y aceptamos entrar en un tiempo y en un proceso de redescubrimiento de la verdad y de lo verdadero: Tiempo de Cuaresma, tiempo de «vuelta a lo importante de la vida cristiana». Tiempo de preparación para el gran día de la Pascua, de la Resurrección que da sentido a nuestra fe.
(B)
Se abre la cuaresma con una llamada a la conversión. Con esta llamada comienza el evangelio de hoy. Siempre que empezamos un camino tenemos que prepararnos y dejar atrás muchas cosas, ligero de equipaje, como dice la copla: “No metas en las alforjaslo que no vayas a usar, son más largos los caminos para el que va cargado de más.”
Para llegar a la meta del camino, que es la Pascua de nuestro Señor Jesucristo, muchas son las cosas que nos sobran y muchas también, es verdad, las cosas que nos faltan. Vamos cargados de más, con nuestro consumismo a cuestas, con nuestras preocupaciones y ambiciones, con nuestros egoísmos y nuestra soberbia... Pero nos falta la luz para ver con claridad el camino, y nos falta decisión, esfuerzo, perseverancia y nos falta sentido de compañerismo y amistad.
Introduccion de unos símbolos
(A) Cuatro símbolos importantes presiden nuestra celebración del Miércoles de Ceniza.
La Biblia.-La Palabra de Dios quiere que en este día, abramos nuestras inteligencias y nuestros corazones al Señor. Ella será nuestro mejor consejero a lo largo de toda la Cuaresma.
El Cirio Pascual.-Los cristianos somos iluminados por Jesús, la Luz del mundo. Si perdemos el contacto con esta Luz, vamos caminando por la vida a ciegas. Hay que mantener la Luz encendida; hay que caminar durante la Cuaresma, iluminados por la Luz de Jesús.
La ceniza.-Por el camino siempre encontraremos polvo, barro, suciedad... Nos podemos manchar de egoísmo, de odio y de violencia. Pero contamos con Jesús que recorrió el mismo camino y llegó hasta el final. La ceniza nos recuerda que en la vida hay que sacrificarse. El agua.-Lo mismo que la luz puede a las tinieblas, también el agua le puede a la suciedad. El agua purifica, refresca, limpia... Es el símbolo de nuestro Bautismo, de nuestra incorporación a los salvados por Jesús.
(B)
PRESENTACIÓN DE SÍMBOLOS (Para una misa con niños…)
Lector 1
Desde el origen de la humanidad hasta hoy, el hombre ha ido inventando muchas cosas buenas y útiles para él y para el mundo entero. Desde el comienzo también inventó cosas muy malas y perjudiciales, como la guerra y las armas, con la intención de ser más grande y más fuerte que otros. En pleno siglo XXI ocurre lo mismo: inventos que podían ser buenos, se usan abusivamente dañando a la humanidad y la ecología. Tecnologías que podían mejorar el mundo y acabar con el hambre, no hacen sino acrecentarlo y estropear el planeta.
Lector 2
Desde los primeros hombres hasta la actualidad, bien y mal, paz y violencia, siguen presentes y enfrentados en el mundo. Hoy empezamos la Cuaresma: un tiempo para descubrir en qué bando estamos. Para reflexionar sobre lo que va bien y mal en nuestras vidas y para intentar recomponer lo dañado.
Lector 1
El camino es largo. Cuarenta días de marcha. Por tanto, tendremos que cargar nuestra mochila cuaresmal con todo aquello que vayamos a necesitar
Llevan la mochila para presidir el acto, si no se ha colocado ya desde el comienzo
Lector 2 Nuestro equipaje cuaresmal lo vamos a representar a través de cinco objetos. Cada uno de ellos tiene un significado más profundo que intentaremos no olvidar a lo largo de las cinco semanas de cuaresma.
Van llevando los símbolos y los colocan junto a la mochila
l. Botas: Lo primero, necesitaremos el ESFUERZO. y lo significamos con las botas. El camino a veces es duro y pedregoso y el clima variable. Tendremos que recorrerlo con nuestras botas para soportar el frío, el barro o las pendientes de nuestro camino. Por ello, las cargamos en nuestra mochila.
2. Brújula: Necesitaremos también una META. Saber bien a dónde queremos llegar con nuestro esfuerzo. Y la significamos con una brújula, que nos servirá para orientar bien nuestros pasos hacia la meta. Sin desviarnos ni perdernos. La meta esperamos descubrirla al llegar a la Pascua.
3. Móvil: Necesitamos caminar en GRUPO, como en la vida. Un grupo de amigos que sabe comunicarse bien. Entre ellos figura también Jesús. La relación de amistad con Dios y con los demás la significaremos con el móvil
4. Las gafas: Necesitamos VER BIEN las cosas, con claridad y mirada aguda. Tendremos que ser buenos observadores para no perdernos y aprender a mirar las cosas importantes. Porque no queremos ser caminantes ciegos ni superficiales Lo significamos en estas gafas, que ayudan a ver mejor nuestros pasos
5. Alimentos: Necesitamos caminar con SALUD. Lo significamos en los alimentos que nos mantienen fuertes y sanos, como son los bocadillos y el agua de nuestra mochila. Y en su caso, también las medicinas que curen nuestras dolencias. Sin salud de alma y cuerpo, no podremos soportar el camino.
Oración
Señor, ayúdanos con tu gracia, al empezar la Cuaresma. Cierra los ojos a nuestras faltas y debilidades y mira nuestro sincero deseo de caminar hacia las fiestas de Pascua con un corazón arrepentido y dispuesto a seguirte. Ayúdanos a ser fieles al mensaje de Jesús, y a pedir perdón si nos apartamos del camino del evangelio. Te lo pedimos por NSJ...
Escuchamos la Palabra de Dios
Monición:
Las lecturas que leeremos nos llaman a la conversión, al cambio radical de vida. Y nos dirán que hoy, ahora mismo, es el día de la salvación, el tiempo de la gracia. Y nos dejarán muy claro que lo que Dios quiere es la conversión que empieza en el corazón no la que se queda en las apariencias. Escuchemos con atención lo que Dios nos dice.
Lectura del profeta Joel
Esto dice el Señor: “Volved a Mí de todo corazón, con ayunos, con llantos y lamentos. Desgarrad vuestro corazón y no vuestros vestidos, volved al Señor, vuestro Dios. Porque Él es clemente y compasivo, lento a la cólera y rápido al amor. Él se conmueve ante la desgracia. Tocad la trompeta en Sión, llamad a concejo, congregad al pueblo, convocad a la asamblea, reunid a los ancianos, agrupad a los jóvenes y a los niños de pecho, promulgad un ayuno. Que los sacerdotes, ministros de Dios, digan: ¡Perdona, Señor, a tu pueblo! Y no entregues tu heredad al desprecio y a la burla de los demás pueblos”.
Palabra de Dios
Monición al salmo:
“Misericordia, Señor, hemos pecado”. Dios ha dado el primer paso y nos ha llamado a la conversión. Ahora hemos de responder nosotros; pero, como nos ofrece las palabras de respuesta en este salmo 50 que va a ser una constante durante todo este tiempo de cuaresma: pedimos misericordia porque somos pecadores, pedimos un corazón nuevo para ser criaturas nuevas renovadas.
Salmo 50: ¡Oh Dios, crea en mí, un corazón nuevo!
INTRODUCCIÓN AL EVANGELIO
Lector 1: Ya tenemos el equipaje de la cuaresma. Pero aún falta otro signo, el que solemos emplear hoy, en la celebración de la salida: se trata de... LA CENIZA, porque hoy es el Miércoles de Ceniza. La empleaban hace muchos siglos en el antiguo pueblo de Israel, como señal de arrepentimiento y conversión, cubriendo con ella su cabeza. La ceniza es de color gris triste, y significa ganas de esforzarnos para ser mejores, para convertirnos...
Lector 2: Pero conversión no significa que tenemos que empezar a caminar tristes, como si nuestra religión fuera triste. Tampoco hay que poner caras largas: seremos tontos si lo hacemos y además a Dios no le gustan las caras tristes. Lo vamos a escuchar en este texto. En él veremos cómo quiere Jesús que sea nuestra cuaresma y nuestra ceniza. Lectura del Santo Evangelio según San Mateo
En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: “Cuando des limosna, no lo vayas pregonando, como hacen los hipócritas en los templos y por las calles, para ser vistos por los demás. Cuando tú des limosna, que no sepa tu mano izquierda, lo que hace la derecha. Y cuando reces, no hables mucho, como los charlatanes, que se figuran que cuanto más hablan, más van a ser escuchados. No seáis como ellos, porque vuestro Padre sabe lo que necesitáis antes de pedírselo. Cuando ayunéis, no pongáis cara triste, como los hipócritas, que desfiguran el rostro. Tú, cuando ayunes, pon cara alegre, para que no noten los demás que ayunas, sino tu Padre que ve en lo secreto del corazón”. Palabra de Dios
Homilías (A) Es Cuaresma. Cuando el autor del libro del Génesis quiere explicar el pecado en la existencia humana, inventa una parábola: la de la serpiente. Desde el principio, se nos dice, los seres humanos quisieron todo y todo de repente: ser dioses en un abrir y cerrar de ojos. La espera, el camino, las etapas, la lenta marcha les parecía una empresa imposible. Hoy comenzamos un tiempo penitencial aparentemente largo. No lo es tanto. En él iremos proclamando y meditando los textos esenciales de la Palabra de Dios. Un único objetivo: Volver a Dios de todo corazón. Y esto, creyente, ya es gracia. ¿Cómo cambiar de camino si no nos damos cuenta de que estamos recorriendo senderos que no llevan a la libertad; senderos que nos dejan siempre en el mismo sitio, en nuestros antojos? La gran afirmación inicial de la Cuaresma es que «no somos lo que hacemos», «no somos trabajo», «no somos pura ocupación», «no somos máquinas», «no somos apariciencias». Somos personas y necesitamos cimientos. Si no tenemos cimientos, somos como ceniza que el viento lleva de un sitio para otro. Nuestro definitivo cimiento, la roca donde podemos descansar, es Dios. Todo lo demás se mueve, se tambalea, cae. Cuando la Iglesia nos habla de penitencia en estos días, nos está invitando a ser nosotros mismos, a dejar de lado tantas cosas que no son esenciales. Penitencia nos suena a dureza o a dolor porque nos hemos habituado a cosas superfluas, pasajeras... que nos cuesta dejarlas de lado y desprendernos de ellas. Un misionero visitando unos grandes almacenes decía: Entrando aquí me doy cuenta de lo bien que se vive sin tantas cosas. ¡De cuántas cosas puedo prescindir! ¡Qué bien me siento sin necesidad de todo esto! Mientras él comentaba esto, miles de personas preocupadas por comprar «complementos», es decir, lo que adorna, lo no necesario. ¿Vamos por la vida «adornados» para disimular que debajo de los adornos hay poco o nada...? Esta Cuaresma es, además, don de Dios para ti y para toda persona que quiera escuchar la voz de Dios. El amor de Dios llega a nosotros dándonos oportunidades de ser de otra manera. Jesús en el evangelio de hoy denuncia las manipulaciones de Dios que ciertas personas, muy religiosas en apariencia, hacen de Dios. Lo del Evangelio no es apariencia, es profundidad. Hay gestos, actitudes a primera vista muy religiosas, que en el fondo no son nada más que lejanía de Dios. Nos podemos creer que haciendo cosas «compraremos a Dios o haremos que Dios se incline hacia nosotros». Pero Dios es Dios, y lee los corazones, no las apariencias. Entra en tu adentro, en tu corazón. Es allí donde Dios te quiere visitar; es allí donde te está esperando; es allí donde Dios quiere pedir tu colaboración para ser más escuchador de su Palabra y más cercano a todo lo suyo. ¡Que el Señor bendiga tus pasos!
(B)
Se han acabado ya los carnavales, pero el carnaval de los hombres no ha terminado, porque vamos siempre por la vida con las máscaras grabadas en nuestro rostro y en nuestro corazón. Tenemos miedo de nosotros mismos; de mirarnos a solas, cara a cara; tenemos miedo de dejarnos mirar tal como somos... aún por los más cercanos y amigos. Somos como los farsantes que desfiguran su cara... o como los que tocan falsas trompetas con músicas que no salen del corazón. Buscamos ser vistos por los otros, no como somos de veras, sino como quisiéramos ser, cubiertos por máscaras falsas que representan lo que queremos que los otros vean en nosotros. La mascarada de Carnaval no dura unos pocos días, carnaval es mucho o todo en la vida del hombre o de la mujer... Ahora bien, el carnaval debe dejar paso a la Cuaresma, que es mucho más que tiempo morado, o tiempo de ayunos y abstinencias rutinarias y a regañadientes. Cuaresma es Dios que se te acerca y te dice: ¡Sé tú mismo! ¡Quítate las máscaras, aún las más íntimas e inconfesadas, las que parece que se han hecho carne de tu rostro... Quítate el maquillaje postizo, que desfigura tu verdadero rostro! ¡Deja de tocar músicas vacías con trompetas, que ocultan tu silencio y tu vacío interior!... Acalla tus falsas voces ante tu Dios que ve en lo escondido, que te mira con amor, cara a cara en lo más recóndito y secreto de tu ser. Deja que resuene en tus oídos la voz de Dios que te dice: “Ahora es tiempo de gracia y día de salvación”. No eches en saco roto la gracia de Dios que se te acerca a ti no con colores morados de tristeza, sino con el anuncio alegre y esperanzado de la Pascua. “Eres polvo y en polvo te convertirás”... Polvo son las máscaras y los maquillajes, las trompetas y las músicas estridentes... Pero por debajo de todo ese polvo, estás tú, esa mezcla de niño o niña y adulto a quien Dios ama entrañablemente. Rompe tus máscaras, rasga tus vestiduras, deja nacer tu corazón sencillo y pónlo ante tu Dios y Señor. Así ha de empezar nuestro camino de conversión, así nuestras cenizas empezarán a engendrar vida. Pongámonos así, ante nuestro Dios que ve en lo secreto. Y dejemos que resuenen en nosotros suavemente sus palabras: ahora que acaba ese gran carnaval, comienza un tiempo de gracia y salvación. “Conviértete y cree en el Evangelio”.
(C)
Al recibir la ceniza, escuchamos unas hermosas palabras: “Convertíos y creed en el evangelio”. CONVERTÍOS: significa dar un giro a nuestra vida, es un cambio de mente y de corazón, un cambio de criterios, sentimientos y actitudes. Es empezar a mirar en otra dirección, empezar a soñar con otros ideales, empezar a sentir de otra manera. Es cambiar totalmente de ritmo y de rumbo: si antes te dirigías al Norte, gira hacia el Sur; si antes te afanabas por valores consumistas afánate ahora por los valores de la solidaridad; si antes marchabas de espaldas al evangelio, camina ahora de frente al evangelio de Jesús. CREED EN EL EVANGELIO: Es una llamada a la fe viva y comprometida, un aceptar los valores del Reino, un seguir de cerca los pasos de Jesús. Esta cuaresma vamos a caminar mirando siempre a Cristo. Seguiremos sus pasos, nos pondremos bien cerca para escuchar sus palabras, para adquirir su estilo, para conformarnos en todo con él. Vamos a leer más y mejor el evangelio. El retrato que nos hace de Jesús es muy distinto del nuestro. Nos preguntaremos quiénes eran los predilectos de Jesús y qué es lo que más le molestaba, qué enseñaba a la gente y de qué hablaba con sus discípulos, qué hacía cuando estaba sólo. Y nos preguntamos sobre el sentido de su entrega y de su muerte. Tres ejercicios de gran tradición nos propone el evangelio en este comienzo de Cuaresma: Ayuno: No ayunar por pura mortificación, tampoco por quitarnos peso y grasa de encima, sino para la libertad y el amor. Ayunamos para ser más libres, venciendo los instintos y las leyes del consumo. Ayunamos por amor, para estar más cerca de los que padecen hambre, para compadecernos y compartir con ellos. Ayunamos como signo de que queremos una vida más austera... La austeridad no es sólo un valor conveniente, sino que es de justicia y una necesidad... Limosna: Es un signo del compartir. La palabra se ha devaluado tanto que casi da vergüenza predicarla. Si nos conformamos con dar una parte de los que nos sobra, y nos quedamos tranquilos, es que somos unos hipócritas, como los fariseos. La caridad cristiana nos exige algo más que “unas limosnas”. Hay toda una exigencia que nos obliga a un compartir más generoso y permanente. Oración: Es un abrirnos a Dios. Se nos pide no vivir tan volcados hacia fuera, es una llamada a entrar dentro de cada uno: “entra en tu cuarto”, entra en ti, encuéntrate contigo mismo, escucha la palabra que brota dentro de ti y escucha a Dios en ti... Después estarás más capacitado para escuchar a Dios en las personas, en las cosas, en los acontecimientos y en el evangelio…
Imposición de la Ceniza
El gesto penitencial de la imposición de la ceniza y el acercarnos a la mesa del Señor para recibir la Eucaristía han de ser expresión ante Dios y la comunidad aquí reunida de nuestro firme compromiso de ser fieles al Señor. Han de ser, también, reconocimiento de nuestra debilidad, de nuestra condición pecadora, de nuestras ganas de renovar la vida y la necesidad que todos tenemos de la comunión con Jesús. Pedimos la bendición de Dios sobre esta ceniza que vamos a recibir en nuestra cabeza:
Oh Dios, que no quieres la muerte del pecador, sino su arrepentimiento: escucha con bondad nuestra súplica y dígnate bendecir esta ceniza que vamos a imponer sobre nuestra cabeza; concédenos por medio de las penitencias cuaresmales, el perdón de nuestros pecados; así podremos alcanzar la vida nueva de tu Reino. Por JCNS...
El recibir la ceniza es señal de arrepentimiento. Por eso, pedimos perdón a Dios por nuestros pecados. En silencio por nuestros pecados personales.... Y en voz alta, por los pecados cometidos pública y comunitariamente, respondéis a cada petición: ¡Padre, perdónanos!.
Por las veces que hacemos sufrir a los demás, que hemos sido injustos y egoístas, pedimos perdón... Por haber hablado mal de los demás, por decir mentiras, falsedades, por haber criticado injustamente, pedimos perdón... Por haber sido perezosos para con Dios: no cumpliendo su voluntad; por no amarle como él nos ama; por no vivir con alegría nuestra fe, pedimos perdón... Por no amar a los demás como a nosotros mismos, por no ser testigos del evangelio para los demás, por no saber recibir las correcciones o los consejos, pedimos perdón...
¡Señor, te manifestamos nuestro deseo de luchar para que nuestra vida de todos los días sea verdaderamente cristiana. Vamos a recibir la ceniza como signo de que nuestro deseo es sincero. Ayúdanos a conseguirlo!. Por JNS...
Imposición de la ceniza: Se puede hacer un doble gesto, besar la Palabra de Dios y recibir la ceniza, utilizando las dos fórmulas del ritual. Para la Palabra: “Conviértete y cree en el evangelio” Y para la ceniza: “Acuérdate de que eres polvo y en polvo te has de convertir”.
Oración de los fieles
(A) Animados por el espíritu de Dios que todo lo renueva, dirijamos nuestras invocaciones a Cristo. Respondamos diciendo:
ENVÍA, SEÑOR, TU ESPÍRITU DE VIDA.
1.- Sobre los pastores de la Iglesia... 2.- Sobre los esposos consagrados en el amor... 3.- Sobre las personas dedicadas al servicio de Dios... 4.- Sobre los pobres y los que ocupan los últimos lugares... 5.-Sobre los perseguidos y oprimidos... 6.- Sobre los enfermos y desesperados... 7.- Sobre los niños y los ancianos abandonados... 8.- Sobre las víctimas del hambre y del odio... 9.- Sobre los que están solos y buscan quien les consuele... 10.- Sobre los que se han descarriado y alejado de Dios... 11.- Sobre los que empezamos el camino de preparación hacia la Pascua...
Envíanos tu Espíritu, Señor Jesús, que cree en nosotros un corazón nuevo. Danos tu perdón y tu paz. Tú, que vives y reinas, con el Padre y el Espíritu Santo, por los siglos de los siglos.
(B)
Al comenzar este tiempo de Cuaresma, Padre, deja que nuestro corazón se desborde en plegaria, pues necesitamos encontrar tu rostro, lo mismo que el mundo en el que vivimos. Por eso queremos repetirte:
Todos: TU ROSTRO BUSCARÉ, SEÑOR.
1.- Que buscar tu rostro sea fijarse en los rostros cansados y abatidos de nuestros hermanos. Oremos... 2.- Que buscar tu rostro sea mirar hacia la faz herida del planeta, necesitado de cuidados y protección. Oremos... 3.- Que buscar tu rostro sea poner los ojos en Jesús para seguir haciendo camino de fraternidad. Oremos... 4.- Que buscar tu rostro sea buscar en la comunidad de creyentes el lugar donde conocer a Dios y luchar por su causa. Oremos...
Danos tu fuerza y tu inspiración, Señor, para transformar nuestra oración, nuestro ayuno y nuestra limosna en una búsqueda real y concreta de tu rostro en esta tierra y en nuestro mundo. Por JNS...
Oración sobre las ofrendas:
Al ofrecerte esta Eucaristía que inaugura la Cuaresma te pedimos, Señor, que nuestras obras de caridad y nuestras penitencias nos ayuden al dominio de nosotros mismos. Para que limpios de pecado, merezcamos celebrar los misterios de la Pasión de tu Hijo, que vive y reina por los siglos de los siglos...
Prefacio...
En verdad es justo darte gracias a Ti, Dios compasivo y misericordioso, porque continuamente nos ofreces tu perdón y nos invitas a confiar en tu bondad. Nos enviaste a tu Hijo Jesús que nos enseñó a perdonar, a ayudar a los demás, y a sacrificarnos para seguir sus pasos. Él llevó una vida sencilla y supo sacrificarse por todos. Llenos de admiración y agradecimiento, queremos unir nuestras voces a los coros de ángeles y santos para proclamar la fuerza de tu Amor y la alegría de tu Salvación diciendo:
Santo, Santo, Santo...
Pedimos el pan:
Como barro que somos nos ponemos en tus manos de alfarero. Empápanos de tu misericordia, renuévanos por dentro con espíritu firme y haznos sentir el gozo de tu salvación. Y agradecidos por tu bondad, una vez más, te decimos: Padre nuestro...
Nos deseamos la paz
No basta con rezar. Hay que dar un paso más y manifestar a los que están junto a nosotros que les queremos. Se lo demostramos dándonos el saludo de la Paz.
Compartimos el pan
Es el momento de compartir la mesa con Jesús. Necesitamos alimentarnos de Jesús para estar fuertes y poder hacer realidad, la conversión que Él nos invita a realizar en cada uno durante esta Cuaresma. Que esta comunión nos llene de Jesús y de su Evangelio. Dichosos los invitados...
Oración final
(A) Otra cuaresma, otra oportunidad
Una vez más, Señor, el calendario y Tú me dais otra oportunidad. ¡Cuántas cuaresmas llevo vividas... y no termino de convertirme! Pero hoy de nuevo sales a mi encuentro y me recuerdas lo de siempre, que es nuevo cada día: que me has creado para la felicidad y que me conviene enderezar el camino.
Me das una nueva oportunidad y me recuerdas tres palabras que pueden sonar a caducadas, pero que están de plena actualidad, y que pueden aportar salud mental y espiritual a mi vida. Una es la limosna. Me invitas a vivir compartiendo, dando aquello que me sobra, que me agobia, que me ata, que me quita libertad, porque cuando doy de lo que tengo me vuelvo más rico. Cada vez que regalo de lo mío, aunque me cueste, me siento mejor por dentro, parece que gano en libertad y sobre todo en coherencia personal.
No necesito tanto para vivir como yo creo y a veces atesoro por inseguridad, por afán de tener, por previsión, por no creerme del todo que los pajarillos no tienen granero y tú les alimentas... mientras yo lleno nevera, armarios, estanterías y bibliotecas.
Me das la oportunidad de ayunar, que es no darme todos los caprichos, renunciar: a alguna venganza, a continuar una murmuración, a algunos ocios que me empobrecen para elegir otros que me enriquecen, a algunas perezas que me mantienen dentro de mí, sin abrirme a los demás, a algunas manías que me dificultan las relaciones y la tolerancia, a palabras huecas, temas sin sentido y conversaciones poco constructivas, a la indiferencia ante el dolor ajeno que me disculpa del compromiso...
Me das otra oportunidad para sumergirme en la oración, ese tesoro que mantiene viva nuestra amistad, nuestra relación y nuestro amor. Gracias, Señor, por darme esta Cuaresma, otra oportunidad.
(B)
Cuaresma, nueva oportunidad
Una vez más, Señor, nos invitas a pararnos, a tomarnos 40 días para acercarnos a ti, para reforzar nuestra amistad, y para estrechar nuestra relación contigo.
Tenemos 40 días por delante para escuchar de nuevo tu llamada, volverte a decir que sí, que te seguimos, y que deseamos vivir la vida contigo.
Es un tiempo que nos invita a más oración, a cuidar más nuestra comunicación, a fijar ratos de encuentro contigo y mirarnos en ti y en tu Evangelio.
Son días de ayunar de cosas que hacemos mal, como criticar y buscar los defectos del otro, contar todo lo negativo que nos sucede y abstenernos de la rutina y la indiferencia.
En esta Cuaresma también podemos sacrificarnos, facilitando la vida a los de alrededor, dejando para otros los primeros puestos y tratando a la gente como si fuera hermana.
Este tiempo de más amor y más encuentro, voy a gozarlo, disfrutarlo, profundizarlo, sintiendo el placer de tu amor y el de los míos, regalando alrededor ternuras, sonrisas e ilusión.
Ayúdame, Señor, a que esta Cuaresma no sea una más.
Bendición:
Recordemos alguno de los mensajes de este día: “Rasgad los corazones, no las vestiduras, y convertíos al Señor”, “Cuando hagas limosna, cuando reces, cuando ayunes... que no lo note la gente, sino tu Padre que está en lo escondido”. Por tanto hermanos, dejémonos reconciliar por Dios y vivamos ya desde ahora atraídos por el desafío de la Pascua.
Que la Bendición de Dios todopoderoso...
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