Ambientación:

 

Un cartel hecho por los niños: “Padre, gracias por tu perdón” (o bien de otro tipo)...

 

Canto:

 

Monición de entrada

 

Padre/Madre:

 

Queridos hijos: hace ya un tiempo que os enviamos a la catequesis de la Primera Comunión, ha pasado el tiempo. Hemos hecho (digo hemos hecho y no digo “habéis hecho”) un camino. Hoy celebramos el sacramento del Perdón. Y dentro de unos días será el de la Eucaristía.

 

Hijo/Hija:

 

Papá, mamá, ¿por qué hacemos esto?

 

Padre/Madre:

 

Te voy a responder con un ejemplo. Cuando vienes de jugar un partido y estás sudoroso, lo primero que haces no es ponerte la ropa nueva, sino darte una buena ducha, lavarte bien... Después ya te puedes poner ropa limpia. Hay cosas que no pega ponerlas si no estamos limpios. Y recibir en el corazón y con el corazón a Jesús pide estar “arreglados” no sólo por fuera, sino “hasta lo más íntimo del corazón”.

Por eso nos reunimos aquí hoy todos, para poner el corazón delante de Jesús y decirle que antes de recibirle queremos pedirle perdón. Es una suerte tener un Dios que sabe y quiere perdonarnos. Será algo que repetiréis, como lo hacemos los adultos, muchas veces en la vida... Es una suerte poder hacerlo, te lo aseguro.

¡Se ensucia tan pronto el corazón...!

 

Hijo/Hija:

 

Eso sí que lo entiendo porque tan pronto hago una cosa buena como cierro el corazón y sólo pienso en mí y sólo hago lo que me apetece, lo más fácil...

 

Padre/Madre:

 

Hijo, ser pecador no es una desgracia. Cuando tenemos un Padre que nos perdona, ser pecador es una ocasión para experimentar el amor de Dios. Esto es lo que ahora tú y  los compañeros hacéis por primera vez y lo que los mayores hacemos “una vez más”.

 

Saludo del Presidente

 

Ya hay muchas cosas bonitas dichas. Vale de palabras.

Un poco de silencio para respirar y nos preparamos para rezar.

 

Oración

 

(Según parezca oportuno, la hace el Presidente o toda la Asamblea.)

 

Señor, estamos aquí. Delante de ti.

Somos muchos, los niños y niñas de la primera comunión y sus familias.

Todos te necesitamos: grandes y pequeños.

Todos sabemos que eres bueno.

Ser pecador no es una desgracia.

Si no fueras bueno, Señor,

no nos atreveríamos a venir

ni a mirarte,

ni a nombrarte, ni a nada.

Pero tenemos suerte: Tú eres bueno.

Tu corazón es corazón de Padre.

Tú tienes palabras de perdón, de cariño.

Tú sabes decir lo que nadie dice.

No venimos aquí porque somos buenos,

venimos aquí porque Tú eres Bueno

y quieres que seamos buenos.

Señor, nosotros somos pecadores,

venimos pidiendo perdón.

¿Dónde iremos si no vamos a ti?

Sabemos que te gusta perdonar.

Hoy “te toca” perdonarnos...

Bueno, a ti te “toca” perdonar siempre,

es tu oficio predilecto...

porque lo que mejor se te da es amar...

Amar es perdonar.

Perdónanos, Señor.

 

Escuchamos la Palabra

 

Elegir estas lecturas u otras, según se juzgue oportuno.

 

Del Evangelio según San Lucas 15,1-3.11-24

(Proclamado por uno o leído entre varios...)

Del Evangelio de San Lucas 19,1-10

Del Evangelio de San Mateo 18, 23-35

 

Homilía

 

Te acuerdas de cuando eras niño más pequeño o has visto a niños más pequeños que cogen “perras”, “lloriqueras”, “pataleos”...

Dicen: “No quiero”. “Lloran...” Si sus padres le dicen una cosa, ellos responden: “No”. O dan un portazo...

Hay padres que “echan de casa” a sus hijos porque están hartos... de los caprichos de sus hijos.

Lucas quería decir a los cristianos cómo es Dios. Y nos presenta un padre y un hijo. El hijo caprichoso y egoísta. No se va de casa solo, se va con mucho dinero: pide lo que le pertenece... Y con eso su corazón se va arrugado.

En este momento, el que celebra la homilía, empieza a arrugar un corazón grande recortado en papel de embalar que tendrá preparado. procurar unir las palabras que pronuncia con el gesto que se hace.

 

Mientras se lo pasaba bien... se le iba arrugando el corazón. Hasta que se quedó así de arrugado (muestra el corazón de papel totalmente arrugado) No porque se lo pasara bien, sino porque vivía “a lo loco”. Hasta que un día se dio cuenta de cómo estaba su corazón y no sabía dónde meterse...

El corazón arrugado también tiene palabras, también habla, también dice cosas importantes... si escuchas la tristeza que tienes.. Nunca es tarde para escuchar al corazón...

El hijo de la parábola escuchó su corazón arrugado que le hablaba de una casa, de un padre, de una manera de ser distinta de la que llevaba.... El hijo hizo caso al corazón y se puso en camino... Dijo: “Me levantaré... Desarrugaré el corazón en la casa de mi padre y ante mi padre... Le diré todo lo que siento y el vacío que tengo dentro...”

El gran descubrimiento fue que el padre le estaba esperando, ¡ni se lo imaginaba! Y le presentó el corazón con unas palabras que se había preparado... “Padre, no soy digno de llamarme hijo...” Pero el Padre le llamó hijo...

No podemos dejar de ser hijos y el padre no puede no reconocernos como hijos... Y en contacto con el padre, en la casa del padre... el corazón se fue desarrugando...

Vamos a celebrar, es decir, a hacer, lo mismo que el hijo de la parábola. Pondremos nuestro corazón en las manos y se los presentaremos al Padre. Esto es un signo, un sacramento. Lo que hacemos de manera visible es lo que ocurre de manera invisible en nuestro interior si ponemos en lo que hacemos todo el corazón.

 

Se reparte a los presentes un pequeño corazón recortado. Y ellos verán lo que van a hacer con él. La sugerencia es que en el momento que sigue, de “examen” del corazón o de conciencia, lo vayan arrugando. Después, arrugado, lo pueden llevar en la mano ante el sacerdote. Y mientras recibe el perdón lo desarrugará...

 

Reconocerse pecador

 

Invitación a poner la mano en el corazón

 

Es un gesto y una expresión ordinaria: “Con la mano en el corazón, di la verdad que eres; la verdad que tu conciencia te dice; di en qué te sientes pecador, es decir, qué gestos y palabras tuyas indican que te haces tú más importante que Dios y que los demás.

O si quieres otra forma de decir las cosas: ¿Qué ocultas, de qué te ocultas? ¿De qué te avergüenzas? Cuando Adán y Eva pecaron, su gesto fue ocultarse, esconderse para que no les viera ni Dios...

Nos podemos ocultar de la gente, pero no de Dios. Pon la mano en el corazón, entra en tu verdad, en tu pecado... en lo que no es grato a Dios...

 

Examen de conciencia

 

(A) (Adultos)

 

El día del Bautismo nos comprometimos a seguir el camino de Jesús y la vida de Jesús. Pero dentro de nosotros hay antojos y caprichos que nos separan del camino de Jesús. Porque nos separamos de Jesús, de sus gestos, de sus palabras, de su compañía, por eso somos pecadores...

A Dios le gusta que le queramos, que le tengamos presente en nuestra vida, que contemos con él, que nos acordemos de él, que cuando tomamos opciones pensemos en el evangelio que él nos transmitió. ¿Qué pinta Dios en tu vida? ¿Cuándo te acuerdas de Dios? ¿Qué espacios dejas a Dios en tu jornada, semana...? Vivir sin acordarnos de Dios es vivir de espaldas a él, darle poca importancia, no tratarle como amigo, como íntimo. Por eso somos pecadores...

A Dios le gusta que vivamos perdonando como él perdona; que vivamos sin egoísmos... A Dios le gusta que no nos aprovechemos de los demás, sino que les queramos como nos queremos... A Dios le gusta que seamos generosos con los demás como él lo es con nosotros que hace llover sobre buenos y malos y manda la lluvia sobre justos y pecadores... ¿Cómo perdonas, cómo tratas, qué das a los demás?

A Dios le gusta que seamos libres, que seamos maduros, que seamos lo que estamos llamados a ser... A Dios le gusta que vivamos en plenitud. Nos aleja de la plenitud la mentira, la injusticia, vivir según los puros instintos del cuerpo o “a lo loco”. A Dios le gusta que nos dejemos guiar por lo bueno, lo que edifica la comunidad y hace al otro lo que tiene que ser... ¿Qué es lo que llevas como peso, lo que sientes como esclavitud, lo que sabes que no está bien, pero puede contigo...?

 

Entra en tu verdad... No pasa nada...Quiero que te atrevas a decirte la verdad. Dila, no pasa nada.

 

(B) (Niños)

 

Vamos a revisar la propia vida y ver en qué puntos concretos no hemos sido buenos amigos de Jesús.

 

Familia

¿Ayudo en casa en los pequeños trabajos y encargos?

¿ Vivo en paz con mis hermanos o me peleo con frecuencia con ellos?

¿Quiero a mis abuelos? ¿Los trato con respeto?

 

Amigos

¿Nos ayudamos mutuamente o nos tomamos el pelo?

¿Sabemos divertirnos honestamente sin hacer daño?

¿Sé perdonar cuando alguno de ellos me ofende?

¿Cedo en mis convicciones ante las presiones de los amigos?

 

Colegio

¿Estoy atento a las explicaciones, sin estorbar y trabajando en clase?

¿Trabajo en serio y hago caso a los profesores?

¿Comparto mis juegos y cosas con los compañeros o margino a algunos?

¿Estoy dispuesto a ayudar a los demás cuando lo necesitan? ¿Me preocupo de los compañeros a los que nadie hace caso ni presta atención?

¿Me burlo o hago broma de los profesores y compañeros menos dotados o con defectos?

 

Propio deber

¿Hago los trabajos que debo o me dejo llevar de la pereza y la comodidad?

¿Paso demasiado tiempo ante la TV, el ordenador, con la música o jugando y charlando con los compañeros?

¿Qué es lo que más me aparta del estudio personal?

 

Diversión

¿Empleo provechosamente, a favor mío y de los demás, el tiempo libre de que dispongo?

¿En el uso del dinero, sé ahorrar algo para compartir con los que tienen menos y lo necesitan?

¿Sé pasar de las cosas superfluas y que no necesito?

 

Dios

¿Participo cada domingo en la eucaristía?

¿Me acuerdo de Dios en mi vida? ¿Le rezo, por ejemplo por la mañana o por la noche? ¿Quiero vivir de verdad como hijo suyo?

¿Reviso el día, antes de irme a la cama, pidiendo perdón y dando gracias a Dios?

¿Leo alguna vez el Evangelio, para conocer mejor a Jesús?

¿Estoy en algún grupo de catequesis, para madurar con otros compañeros mi fe en Jesús?

 

 

Invitación al perdón

 

Con tu verdad en la mano y en corazón, te invito a que pidas perdón. Tienes derecho a ser perdonado porque eres hijo. Sólo se te pide una condición: pedir perdón de corazón.

Hazlo con tus palabras, con tu corazón.

 

Silencio

 

Lo que tú has dicho en tu corazón, lo decimos todos juntos ahora, mientras sigues en la postura que tenemos:

 

Señor, ten piedad

Señor, somos hijos, ten piedad.

Señor, queremos comenzar un camino nuevo, ten piedad.

Señor, no tenemos palabras, pero tú sí las tienes para nosotros. Señor, ten piedad.

 

Dios de entrañas de misericordia,

por tu inmensa bondad,

limpia nuestros pecados.

Grandes y pequeños nos ponemos en tu presencia

y confesamos: Somos pecadores.

Ahora confiamos en tu ternura

y te pedimos que nos perdones.

 

Si parece se puede cantar un canto penitencial....

 

Signo penitencial

 

Ahora ya estamos en disposición de presentar lo que tenemos en la mano y en el corazón al sacerdote... Para que nos diga la palabra más bonita de esta tarde: “Estás perdonado. Vete en paz”. Hoy es un día grande en tu vida.

Acercaos a recibir el perdón de Dios en el sacramento de la misericordia.

 

Acción de gracias

 

Palabras de ocasión del que preside que inviten a terminar con la recitación del Padrenuestro...

 

Bendición de los Crucifijos

 

Es pedagógico que los participantes, especialmente los niños, se lleven un recuerdo de esta celebración. Que bien podría ser un crucifijo....

 

Un Crucifijo no es un adorno. Para los cristianos es más que eso; es una señal, una confesión: “Creo que mi Dios se dejó matar porque me quería. Creo que el camino de Jesús es un camino de amor. Llevar un crucifijo es recordarme continuamente el amor de Dios”. Ahora lo bendecimos para decirnos que es un objeto lleno de valor y de significado religioso.

 

Bendición

 

Bendice, Señor, estos Crucifijos que nos hablan del cariño que nos tienes. Que al mirarlos descubramos la inmensidad de tu amor hacia nosotros y nos mantengamos en fidelidad.

 

Imposición de los Crucifijos

 

Los padres imponen a sus hijos el Crucifijo diciéndoles una palabra breve...

 

Despedida

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