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Introducción a la Cuaresma
sabemos de qué va eso de la Cuaresma. Por eso aquí detallo algunos puntos que pueden ayudarnos: la única fiesta de los cristianos era la Pascua, a la que se fueron añadiendo días de preparación que corresponden a nuestro actual Viernes Santo, Sábado Santo y el Domingo de Pascua. Esta es la fiesta de las fiestas. Ninguna fiesta le supera. La resurrección de Jesús es eje vertebral de nuestra fe. Una pena que vaya más gente al Miércoles de Ceniza que a la Vigilia Pascual....
Carta Cuaresmal
Queridos amigos: En medio de este tiempo de cuaresma, que es un tiempo especial para el que quiera, nos reunimos y reflexionamos. . La libertad de los hijos de Dios: Nada de lo verdaderamente humano y cristiano puede ser a la fuerza. Lo impuesto siempre es postizo. El cristianismo, el mensaje de Jesús, parte de la libertad; es respuesta a una invitación, no es una imposición. Jesús se presenta ante cada hombre y mujer diciéndole: «Si quieres». La respuesta a Jesús es válida desde la libertad, desde aceptar una invitación. La respuesta a Jesús (y al Dios de Jesús) se parece mucho a nuestro funcionamiento humano de relación y de amor. No se nos puede imponer el hombre o la mujer a quien amamos. Elegimos amar a uno o a una. Sólo porque elegimos amar, podemos ser creativos en el amor y responsables en nuestro modo de amar. Elegir es tarea empeñativa. Tiene sus riesgos. Nos jugamos la vida en el amor. Y nos la jugamos mucho más que en la elección de trabajo... . Libertad en la educación de los hijos: «Me volví ateo por falta de libertad", escuchamos. Y fue el origen de una larga reflexión sobre la educación religiosa de los hijos y la libertad. No es fácil, nada fácil, conjugar estos dos polos. Podemos darnos indicaciones, pero no normas totalmente fijas y válidas para todos, precisamente por el mismo tema, la libertad. Tú y yo sabemos muy bien que «con unas personas nos sentimos más libres que con otras». ¿Por qué? Por la relación, por el cariño, por la amistad... La libertad va unida a otros elementos. Cosas que una relación fuerte de cariño permite, no las permite ni son concebibles donde no hay cariño. Sí que parece normal que la presencia del adulto es más importante y fuerte cuanto menos capacidad de libertad tiene el niño o la niña. También parecía claro que en la educación hay que combinar los gestos y las palabras. No basta hacer gestos, hay que decir palabras. No basta decir palabras, hay que hacer gestos. Así por ejemplo: Id a misa, pero yo no voy, hay palabra sin gesto. Voy a misa, y ellos (los niños) no van, hay gesto sin palabra. La buena educación intenta juntar ambos elementos. Es posible que pueda haber gestos y un tiempo de silencio hasta que aparezca el momento oportuno de pronunciar palabras... Todo esto es el arte de educar que tiene en cuenta al otro, su manera de ser, su momento concreto. Tú sabes que hay veces que dices: «Mira, ahora déjame en paz, no quiero que me digas nada". Pero eso dura un tiempo, hasta que te serenas; después, ¡vaya si te gusta que te digan, que se aclaren las cosas, que la palabra pueda llevarte a dar un beso o un abrazo a tu hijo, a tu esposo, a tu esposa, o a decir: «Vale, ya pasó y no pasa nada". Lo que no se habla, lo que no se aclara, lo que dejamos sin razones queda siempre en el corazón haciendo «daño", o «puede hacer daño". . Romper la religión ritual (sólo hacer cosas, pero sin corazón). Nos metimos en este tema. Yo soy consciente de que estoy impresionado por la fuerza de la palabra de Dios en las lecturas de la misa de la primera semana de Cuaresma. Tanto el profeta Isaías como Jesús arremeten contra una manera de creer en Dios que es superficial, es decir, que se contenta con hacer cosas para Dios, pero que no toca ni cambia el corazón. Es puro ritualismo, es puro hacer, casi un comercio con Dios. «Hago esto" para ponerme a bien contigo, Dios; o para que me «concedas algo,,; o para que veas que «soy buena persona". Yo creo que lo que más cambia el corazón es reconocerse querido, dejarse querer y responder queriendo. Tenemos que entender todo lo de Dios como una relación con alguien que es Persona. Y lo fundamental y fundante de las personas es el amor. Nada más. . El alimento de las personas. El alimento de las personas es mucho más que lentejas. Podemos tener mucho, si no tenemos palabras de cariño, ¿de qué nos sirven las lentejas? No comento más esto. Sé que sabes mucho del tema. Basta que te mires por dentro... . Ayuno y abstinencia. Son dos palabras propias de este tiempo cuaresmal. Van muy unidas al punto anterior. Tanto el ayuno como la abstinencia podríamos traducirlos por «autocontrol, renuncia a tantas cosas superfluas a que nos invita la sociedad de consumo en la que vivimos. Saber decir "no" a los valores secundarios para que nuestro ánimo esté más despierto y dispuesto a acoger los principales", No ayunamos ni nos abstenemos de algo para «fastidiarnos». En el cristianismo el concepto de «masoquismo» no tiene sentido. Es posible que una mala información o formación religiosa deficiente hayan llevado a algunos a ver en la abstinencia y en el ayuno un cierto masoquismo. El único sentido de estos dos conceptos es estar más despiertos a las cosas del Espíritu, a la voz de Dios y a los hermanos. . Muy unido a abstinencia y a ayuno va la limosna, pues no nos privamos de cosas para tener de otra manera, sino para acercarnos más a Dios y a los otros, para dar, para desprendernos de algo. La, raíz de la limosna vendría de descubrir la riqueza que es Dios. Las personas, cuando descubrimos la riqueza de una persona para nosotros y la elegimos como «la persona de mi vida», decimos: «Ya tengo bastante contigo, no necesito otra persona». Cuando des- cubrimos, refiriéndonos a Dios, que podemos decir: Ya tengo bastante contigo, entonces sentimos la necesidad de desprendernos y enriquecer a los demás con lo nuestro, porque nos basta Dios. La tradición cristiana, y anteriormente judía, concretizó la abstinencia en no comer determinadas cosas (carne) en determinados días (Viernes de Cuaresma, Miércoles de Ceniza y Viernes Santo). El ayuno, la Iglesia lo ha reducido hoya dos días nada más (Miércoles de Ceniza y Viernes Santo). El ayuno va acompañado por la abstinencia. Consiste el ayuno en comer menos (hasta sentir hambre). Se materializó en una comida al día y una colación por la mañana y otra por la tarde. Hubo un tiempo que hasta se hablaba de gramos que se podían tomar en cada comida. Tanto el ayuno como la abstinencia son una medida sabia y pedagógica de la Iglesia. Hace falta que sea bien explicado su sentido a los fieles. Muchos episcopados adaptan a la situación de sus cristianos la manera de abstenerse y ayunar. ¿Qué sentido tiene abstenerse de comer en lugar donde se esté pasando hambre? Pero a lo mejor sí que son posibles otras formas de abstenerse y de ayunar que no se centren en la comida. Lo importan- te, pues, es que cada uno descubra en libertad y en responsabilidad qué es para él abstinencia y ayuno. A lo mejor un ayuno importante podría ser para quien dedica poco tiempo a los hijos y mucho al trabajo o al deporte, ayunar de eso y descubrir la necesidad de ser mejor padre o madre y dar mucho más tiempo a los hijos, o tomarse tiempo para pensar en sí mismo y formarse, o ir menos al bar-restaurante, o comprar menos «complementos», o hacer un poco de silencio en familia... . No ha pasado de moda ni pasará de moda jamás la abstinencia y el ayuno. Todo depende de que sepamos buscar su sentido. Jesús de Nazaret y los profetas, antes de tomar decisiones importantes, hicieron ayuno y se retira- ron al silencio y a la oración para mantener abierto su espíritu de manera más plena a la decisión que iban a tomar. Y esta tradición no se ha terminado. Hoy muchos cristianos siguen haciendo el mismo ejercicio ante determinadas situaciones en las que se juegan ser de una manera o de otra. Educar a los hijos en la abstinencia de muchas chucherías que no son necesarias... también es tarea de los padres. No vale decir: No vas a comer esto o no te voy a comprar esto... A lo mejor hay otras maneras: aprovechando imágenes de la televisión de niños y de personas con hambre y frío. Hacer el ejercicio no sólo de ver, sino de meterse en el pellejo del otro, en su situación... Quizá ese solo ejercicio nos quita las ganas de chucherías...
Cuatro ideas para vivir la Cuaresma “como Dios manda”
. Una definición Cuaresma es el tiempo que los cristianos nos damos para «refrescar» nuestra fe. . Unos medios La tradición cristiana viene de lejos y ha puesto en práctica, desde muy antiguo, unos instrumentos que han resultado eficaces. Te los enumero para recordar cosas y para que, si quieres, elijas. a) La instrucción religiosa. No se ama lo que no se conoce. Y no abundamos en razones de la fe que profesamos. Muchos vivimos con «cuatro malas ideas», con «cuatro tradiciones» con poca consistencia... Por decirlo en una palabra, «somos malos profesionales» de la fe, necesitamos reciclaje. En esta línea, las comunidades cristianas proponían «charlas cuaresmales, ejercicios espirituales, convivencias...». Tú puedes hacer esto o puedes ir a una librería y comprar un libro y leerlo. b) La lectura de la Biblia. La Biblia es la fuente de alimentación de todo creyente. Ella es la Palabra de Dios. Nos narra lo que Dios ha hecho por nosotros. Si quieres, puedes leer la Biblia de «pe a pa». Pero no es lo que te recomiendo. Creo que lo mejor es tener un libro de las lecturas de la misa de cada día y leerlas; si puedes leerlas y añadir la lectura de un comentario, mejor. c) La oración. No sólo recitar fórmulas de oraciones, sino hacer oración: dejar que el corazón escuche a Dios y hable a Dios. Para esto se necesita darse un poco de tiempo y hacer silencio. Al menos, da importancia a unos 3 o 5 minutos de silencio al día, a la hora que mejor te vaya. Los momentos privilegiados en la tradición cristiana son la mañana y el atardecer. d) El ayuno y la abstinencia. Han quedado como algo «típico" de la Cuaresma. A veces sin mucho sentido. Hoy es más fácil hacer ayuno para adelgazar o para no perder la figura que por sentido religioso. El ayuno (no comer) o la abstinencia (privarse de algo) no tienen sentido dietético. El ayuno y la abstinencia desde el punto de vista cristiano son para «recordarnos que no vivimos sólo de pan y de cosas, sino de Palabra de Dios". El servicio y el amor nos imponen privaciones. Darnos a los demás, «enrollarnos" en algo para los demás «nos priva", nos hace «ayunar" de tiempo nuestro, de cosas nuestras, de caprichos... e) La limosna. Es consecuencia del ayuno y la abstinencia. No nos privamos de algo para tener más, sino para estar más disponibles para los demás, para poder dar más a los otros... Cuando de verdad descubrimos las necesidades de los otros, somos capaces de ser más solidarios y de vivir con menos historias y cosas. Nos metemos en círculos de amigos que nos imponen un ritmo de vida y de gas- tos... Otros viven con menos y, viviendo nosotros con menos, otros podrían vivir mejor. Eso sí, tienes derecho a controlar y buscar entidades de confianza que hagan llegar a su destino lo que tú das. f) Una meta La meta de la Cuaresma es ser más nosotros mismos, ser más lo que podemos ser, ser más como Jesús nos quiere, ser más como el Evangelio nos pide. Con palabras técnicas: el final de la Cuaresma es «renacer", ser de otra manera, «dar un paso" hacia más plenitud. Esto se llama «Pascua" y los que dan el paso y renacen a una vida nueva, a una manera de ser y comportarse más nueva son personas «pascuales". No tiene sentido fastidiarnos por fastidiarnos. Lo que hacemos lo hacemos para descubrir que hay una manera de ser felices que consiste en ser mejores personas y mejores creyentes. Y esto es hacer Cuaresma y cambiar un poco... Así, el día de Pascua, podremos decir, «hemos dado un paso", estamos más cerca de Jesús caminando según Él nos enseñó.
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