Bienvenidos N y N … Bienvenidos todos: padres, parientes y amigos. La paz y el gozo de Jesucristo estén hoy, en esta fiesta, con todos vosotros…

 

Monición de entrada

 

Nos hemos reunido para celebrar la fiesta del amor en tomo a estos familiares y amigos. Venimos a celebrarlo porque es precisamente el amor el que convierte la vida entera en una fiesta continua.

Y venimos a celebrarlo desde la fe y a dar gracias a Dios porque el amor procede de Dios; es un regalo de Dios, como repite san Juan. Venimos a ser testigos gozosos de su compromiso de vivir su proyecto matrimonial y vivir su amor inspirados en el modo de amarnos, de amar a su Iglesia, Jesús de Nazaret.

Pero también damos gracias a Dios y pedimos que acreciente el amor que os profesáis los esposos y los novios, los padres, los hijos y los hermanos, los familiares y los amigos que participáis en esta celebración. Es al mismo tiempo una buena oportunidad para avivarlo y ratificarlo.

Vamos a hacerles N ____y a N______ el regalo de compartir con ellos intensamente la oración para que el Señor les conceda el mejor de los matrimonios, un matrimonio que sea una fiesta continua.

 

Oración inicial

 

Escucha nuestras súplicas, Señor. Derrama tu gracia sobre

N y N____ , que se unen hoy en matrimonio ante tu altar, y haz que su amor mutuo crezca incesantemente, se purifique sin cesar y sea cada día más paciente, servicial, generoso y abierto a los demás, de modo que haga cada día más fecunda su vida y sea fuente de felicidad para ellos y para quienes les rodean. Por nuestro Señor Jesucristo. AMÉN.

 

 

Escuchamos la Palabra

 

 

Lectura de la carta del apóstol San Pablo a los Colosenses

 

Hermanos: Como pueblo elegido de Dios, pueblo sacro y amado, sea vuestro uniforme: la misericordia entrañable, la bondad, la humildad, la dulzura, la comprensión.

Sobrellevaos mutuamente y perdonaos, cuando alguno tenga quejas contra otro. El Señor os ha perdonado: haced vosotros lo mismo.

Y por encima de todo esto, el amor, que es el ceñidor de la unidad consumada. Que la paz de Cristo actúe de árbitro en vuestro corazón: a ella habéis sido convocados, en un solo cuerpo.

Y celebrad la Acción de Gracias: la Palabra de Cristo habite entre vosotros en toda su riqueza; enseñaos unos a otros con toda sabiduría; exhortaos mutuamente.

Cantad a Dios, dale gracias de corazón, con salmos, himnos y cánticos inspirados. Y todo lo que de palabra o de obra realicéis, sea todo en nombre de Jesús, ofreciendo la Acción de Gracias a Dios Padre por medio de él.

 

Palabra de Dios.

 

SALMO RESPONSORIAL

 

Lector: La misericordia del Señor llena la tierra.

Todos: La misericordia del Señor llena la tierra.

 

Lector: Dichosa la nación cuyo Dios es el Señor,

el pueblo que él escogió como heredad.

Los ojos del Señor están puestos en sus fieles,

en los que esperan su misericordia.

Todos: La misericordia del Señor llena la tierra.

Lector: Nosotros aguardamos al Señor:

él es nuestro auxilio y escudo;

con él se alegra nuestro corazón,

en su santo nombre confiamos.

Todos: La misericordia del Señor llena la tierra.

Lector: Que tu misericordia, Señor,

venga sobre nosotros,

como lo esperamos de ti.

Todos: La misericordia del Señor llena la tierra.

 

 

+ Lectura del santo Evangelio según San Juan

 

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: Este es mi mandamiento: Que os améis unos a otros como yo os he amado.

Nadie tiene amor más grande que el que da la vida por sus amigos. Vosotros sois mis amigos, si hacéis lo que yo os mando.

Ya no os llamo siervos, porque el siervo no sabe lo que hace su Señor: a vosotros os llamo amigos, porque todo lo que he oído a mi Padre os lo he dado a conocer.

No sois vosotros los que me habéis elegido, soy yo quien os he elegido; y os he destinado para que vayáis y deis fruto, y vuestro fruto dure.

De modo que lo que pidáis al Padre en mi nombre, os lo dé.

 

Palabra del Señor.

 

HOMILIA

 

Las familias felices existen. Lo primero, ante todo y sobre todo, nuestra congratulación, queridos novios. Nos sentimos felices con vuestra felicidad. "La alegría es mayor si se comparte" -dice una canción-. Y nos alegramos porque vuestro casamiento será el principio de una felicidad mayor.

Junto con esta congratulación, quiero recordaros a vosotros y todos los participantes en la celebración unos pensamientos a vosotros sin pretensión de revelaros nada nuevo. Pero es fecundo recordároslo, especialmente a vosotros para que vuestro "sí" sea lo más entusiasmado posible y para que los que ya estáis casados lo renovéis gozosamente.

Las familias felices y realizadas, existen, a pesar de que los medios de comunicación nos ofrezcan un panorama catastrófico. También con respecto a la realidad social del matrimonio y de la familia, ocurre que hace más ruido un árbol que cae que todo un bosque que crece silenciosamente. Todos conocemos matrimonios y familias felices.

El matrimonio es una vocación maravillosa que encierra en sí todas las posibilidades. Es como el vino: si es bueno y se utiliza correctamente ayuda a la digestión, alegra el corazón, anima la fiesta y contribuye a la felicidad personal y social. Pero si el vino es malo, si está avinagrado o se consume con exceso, se convierte en causa de ruina para la persona y para las familias. Por eso hay matrimonios y familias que son un verdadero cielo, las hay que son un purgatorio y las hay que son un verdadero infierno.

Felicidad con "f' de familia. Habéis venido a consagraros como "iglesia doméstica", a comprometeros a realizar un proyecto grandioso: formar una "familia cristiana". ¡Qué vocablos tan densos y tan prometedores!

Porque felicidad se escribe con "f' de familia. Con respecto al matrimonio y a la familia, hay que decir lo que dice san Agustín del amor: "Con él el pobre es rico y sin él el rico es pobre". Campoamor cantaba: "Si se quieren, qué ricos son los pobres; si no se quieren, qué pobres son los ricos". ¿De qué sirve el éxito profesional, la fama, el ser rico, el éxito social si al volver a casa no se tiene una familia unida con quien compartirlos, si no se tiene una esposa, un esposo o unos hijos que te abracen y te besen para congratularse contigo? ¿No estamos viendo lo infelices que son quienes lo tienen todo menos un matrimonio y una familia unidos? Un esposo me confidenciaba: "Lo tengo todo. He alcanzado profesionalmente la cumbre, estoy rodeado de amigos y buenas relaciones sociales, me sobra dinero, tengo todas las comodidades, pero he fracasado en lo que se refiere a la familia, y tengo que confesar que ni he sido ni soy feliz".

El psicólogo y pedagogo Bernabé Tierno hace esta reveladora afirmación: "Casi la totalidad de las personas que he tratado y son equilibradas, sanas, alegres y positivas, han tenido unos padres comunicativos, abiertos y generosos". Cualquiera de nosotros, con un poco de observación, lo podemos comprobar por nosotros mismos. Los éxitos y bienes de la vida, concelebrados convierten la familia en una fiesta continua. Pero el amor de la pareja no ha de ser sólo un nido cálido para los dos, ni formar sólo una "sociedad de socorros mutuos".

"Amar es morir". El secreto de la felicidad es la familia; el secreto de la familia es el amor; y el secreto del amor es la entrega y olvido de sí.

Pero, ¿qué es de verdad amar? Un psicólogo moderno responde: "Amar es morir". Es olvidarse de sí mismo para pensar en el otro, poner la propia felicidad en hacer feliz al otro, al cónyuge, a los hijos. El amor en toda su pureza es el amor de los padres, que dicen: "Con tal de que ellos (los hijos) sean felices, aunque yo tenga que privarme y sufra un poco" Y así, ni más ni menos, nos lo ha definido Pablo en su canto al amor en el capítulo 13 de su primera carta a los corintios.

Por eso, amar de verdad, con todas las consecuencias no es fácil; sólo son capaces de ello las personas psicológicamente maduras; y por eso el amor es siempre, durante toda la vida, una asignatura pendiente. Y, a medida que se va aprendiendo la asignatura, a medida que se va aprendiendo a hacer felices a los demás, en esa medida crece la propia felicidad. Por eso el matrimonio ha de estar en una luna de miel siempre creciente, si no quiere caer en el hastío y el aburrimiento.

Pero ese amor, naturalmente, no ha de quedar reducido a la pareja, no se trata de crear un nido caliente para los dos. Se ha dicho certeramente: "Amar no es sólo mirarse el uno al otro, sino mirar los dos en la misma dirección". Quizás habría que decir que el amor es mirarse alternativamente el uno al otro para mirar luego los dos en la misma dirección. Os constituís en una comunidad de servicio a los demás, como "iglesia doméstica" que os consagra el sacramento.

El filósofo, profeta y poeta S. Kierkegaard afirmaba muy gráficamente: "La puerta de la felicidad se abre hacia fuera y es inútil lanzarse contra ella para forzarla".

Medios y remedios. Está claro que el éxito, la fecundidad y la felicidad matrimoniales no vienen solos; es imprescindible poner los medios y remedios conducentes: la convivencia permanente y el diálogo continuo son exigencias vitales; como es necesario, asimismo, el proseguir la formación mediante la lectura de libros, la escucha de charlas, el compartir inquietudes con otros matrimonios formando un grupo de amigos. Hay que cuidar el matrimonio con expresiones y gestos de cariño. El amor matrimonial es una hoguera que hay que alimentar echando leña al fuego sagrado.

En todo momento contad con Jesús en vuestra vida de matrimonio y de hogar. En todos los hogares en que estuvo dejó regalos de felicidad. Lo de las bodas de Caná es todo un símbolo. Donde está Jesús hay vino, hay alegría, hay fiesta.

No es cuestión de contar con él sólo para ahora, como quien cuenta con el sacerdote sólo para bendecir el piso, sin que se vuelva a relacionar con él. No sólo contar con él como se cuenta con el sacerdote para bendecir el barco para la botadura, sino que se trata de convertirle en un pasajero más.

Desde el comienzo de vuestro matrimonio, ha de ser un miembro más de la familia con el que se cuenta para todo.

Contar con él para todo significa escucharle, preguntarle su parecer; significa hablar con él en la oración; significa amar como él, actuar como él. Él es el mejor amigo que os ayudará a vivir en una gozosa comunión como lo hizo con los apóstoles, con los de Betania, con la familia de Pedro.

Confesaba nuestro conocido actor Bódalo: "He hecho muchas cosas bien en la vida; pero lo mejor que he hecho ha sido formar una buena familia. Y la verdad es que me ha compensado. He sido y soy feliz". Este es vuestro reto, este es el reto de todos los que estáis casados y por el que habréis de seguir luchando a brazo partido, porque con ello salimos ganando todos.

Felicidad se escribe necesariamente con "f' de familia.

 

 

Celebración del Sacramento

 

ESCRUTINIO

 

Sacerdote

Queridos N y N Habéis venido para que el Señor consagre vuestro amor, ante la comunidad reunida, ante la Iglesia.

Jesucristo bendice hoy con toda su fuerza vuestro amor. Él es el primer testigo del compromiso que deseáis contraer.

Por el bautismo os hizo miembros de la familia de Dios. Ahora por el sacramento del matrimonio, os fortalecerá y os acompañará a lo largo de toda vuestra vida. Por eso, ante todo, contestad a estas preguntas.

 

N y N , ¿venís a casaros con entera libertad?

Novios: Sí.

 

Sacerdote

¿Os comprometéis a quereros y guardaros fidelidad durante toda la vida?

Novios: Sí.

 

Sacerdote

¿Estáis dispuestos a recibir con amor a los hijos que tengáis,

y a educarlos en la fe de Cristo?

Novios: Sí.

 

COMPROMISO

 

Sacerdote

Así, pues, ya que queréis contraer santo matrimonio, unid vuestras manos y manifestad vuestro consentimiento ante Dios y ante la Iglesia.

 

Novio

Yo N____ , te recibo a ti, N , como esposa y me entrego a ti, y prometo serte fiel en la prosperidad y en la adversidad, en la salud y en la enfermedad, todos los días de mi vida.

 

Novia

Yo, N_____ , te recibo a ti, N , como esposo y me entrego a ti, y prometo serte fiel en la prosperidad y en la adversidad, en la

salud y en la enfermedad, todos los días de mi vida.

 

***************

Novio: N__________, ¿Quieres ser mi mujer?

Novia: Sí, quiero.

 

Novia: N__________, ¿Quieres ser mi marido?

Novio: Sí quiero.

 

Novio: N________ , Yo te recibo como esposa y prometo amarte fielmente durante toda mi vida.

 

Novia: N_________ , Yo te recibo como esposo y prometo amarte fielmente durante toda mi vida.

 

**************

 

Sacerdote: N___ , ¿quieres recibir a N____ , como esposa, y prometes serle fiel en las alegrías y en las penas, en la salud y en la enfermedad, y así amarla y respetarla todos los días de tu vida?

Novio: Sí, quiero.

 

Sacerdote: N____ , ¿quieres recibir a N____ , como esposo y prometes serle fiel en las alegrías y en las alegrías y en las penas, en la salud y en la enfermedad, y, así, amarle y respetarle todos los días de tu vida?

Novia: Sí, quiero.

 

Sacerdote:

El Señor confirme con su bondad este consentimiento vuestro que habéis manifestado ante la Iglesia y os otorgue su copiosa bendición. Lo que Dios ha unido que no lo separe el hombre.

Proclamemos la bondad de Dios con estos dos hijos suyos que acaban de unirse en matrimonio cristiano.

Asamblea: Bendito sea Dios, que les ha unido. ¡Aleluya, aleluya!

 

BENDICIÓN DE LOS ANILLOS

 

Sacerdote: (Los anillos van a recordar a los recién desposados la mutua referencia. No se han de entender el uno sin el otro, como si fueran dos mitades de una misma realidad. En su vida más que el yo y el tú ha de predominar el "nosotros").

 

El Señor bendiga + estos anillos que vais a entregaros el uno al otro en señal de amor y fidelidad.

 

Esposo:

N____ , recibe esta alianza en señal de mi amor y fidelidad a ti. En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo.

 

Esposa

N___ , recibe esta alianza en señal de mi amor y fidelidad a ti. En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo.

 

BENDICIÓN Y ENTREGA DE LAS ARRAS

 

Sacerdote (Por encima de lo "mío" o lo "tuyo" en la vida de los casados ha de predominar "lo nuestro". Han de compartir toda su riqueza psicológica, espiritual y los bienes materiales).

 

Bendice + , Señor estas arras, que N y N se entregan, y derrama sobre ellos la abundancia de tus bienes.

 

Novio: N , recibe estas arras como prenda de la bendición de Dios y signo de los bienes que vamos a compartir.

 

Novia: N , recibe estas arras como prenda de la bendición de Dios y signo de los bienes que vamos a compartir.

 

 

 

ORACIÓN DE LOS FIELES

 

Movidos por el afecto que nos une a N y a N el deseo de su felicidad, en comunión con ellos oramos juntos pidiendo que vivan en comunión creciente.

Repetimos a cada invocación: ESCÚCHANOS, SEÑOR

 

1. Gracias a ti, Señor, que nos has creado para que nos amemos. Te pedimos hoy por N y por N : Ayúdales en el camino de su matrimonio, a fin de que amándose, den testimonio de tu amor, oremos unidos: ESCÚCHANOS, SEÑOR

2. Te damos gracias, Señor, porque quisiste participar en la boda de Caná. Te pedimos la gracia de descubrir tu presencia en la boda que estamos celebrando, oremos unidos: ESCÚCHANOS, SEÑOR

3. Te damos gracias, Señor, porque has querido que todos los presentes acompañáramos hoy a N ya N.  Haz que los que ahora somos testigos de su unión, estemos siempre dispuestos a ayudarles, oremos unidos: ESCÚCHANOS, SEÑOR

4. Te damos gracias, Señor, porque a pesar de que en nuestro mundo se encuentra tanto dolor y tanto mal, tú no dejas de hacer crecer en el corazón de los hombres anhelos de libertad y justicia.

Te pedimos que en nuestra vida, y en la vida de todos, estos anhelos se conviertan en acciones concretas al servicio de los demás, oremos unidos: ESCÚCHANOS, SEÑOR

5. Te damos gracias, Señor, porque nos has dado a la Iglesia como mensajera de tu Palabra. Te pedimos que esta Palabra tuya ilumine siempre el hogar de N y N Y todos nuestros hogares, oremos unidos: ESCÚCHANOS, SEÑOR

 

Derrama sobre nosotros, Señor Jesús, los dones de tu Espíritu, para que, unidos a ti por la misma fe, vivamos unidos entre nosotros por el amor.

Te lo pedimos a ti que vives y reinas por los siglos de los siglos. AMÉN.

 

 

LAS OFRENDAS

 

Procesión de ofrendas

Es aconsejable la presentación de algunas ofrendas por parte de los recién casados y de sus acompañantes: el ramos de flores de la novia, signo de la alegría y la fragancia del testimonio del hogar cristiano, un cirio, símbolo de la luz que ha de irradiar, el pan y el vino, símbolo de la unidad de la familia cristiana, que se sienta a compartir el pan material y el pan de la Eucaristía.

 

 

Oración de las ofrendas

            

Recibe, Señor, junto con el sacrificio de Cristo, todas las ilusiones que N y N te presentan, para que siempre cuenten contigo en su vida de matrimonio. Por Jesucristo nuestro Señor. AMÉN.

 

PREFACIO

 

Unidos a N y N te damos gracias, Señor,

y te bendecimos con alegrías.

Tú has puesto en el hombre la necesidad de amar;

y has querido que este

gesto de unión entre un hombre y una mujer, por amor,

sea para nosotros un sacramento,

es decir, un signo de lo que Tú nos quieres

y de lo que Tú eres.

Nuestra gratitud en estos momentos va unida

al amor de estos nuevos esposos,

pues ellos, al expresarse un amor sincero y fiel,

no hacen sino reflejar tu amor supremo.

Te damos gracias por todo el amor que existe en el mundo:

el amor de los esposos, el de los padres e hijos,

el de los hermanos y familiares,

el de todos los amigos.

Unidos a todos aquellos que hicieron de su vida

un poema de amor, queremos alabarte diciendo:

 

SANTO, SANTO, SANTO …

 

Te bendecimos, Padre nuestro,

por el amor que nos has mostrado en Jesús de Nazaret.

Él sí que vivió para los demás:

amó a sus hermanos, los hombres,

al margen de todo interés y de cualquier oportunismo.

Él nos ha enseñado con su vida muchas cosas:

que el amor es servicio desinteresado,

que a veces cuesta sacrificios y dolores,

que es alegría y gozo, que está por encima de toda ley

y que da sentido a toda vida humana.

Y a fin de que participáramos todos de esta feliz realidad,

el mismo Jesús nos envió su Espíritu Santo.

Te pedimos, Señor, que ese mismo Espíritu

venga ahora sobre este pan y este vino,

haga posible la presencia del Cuerpo y Sangre de Jesús,

misterio de amor para todos nosotros.

Así lo quiso expresar Jesús en aquella última tarde,

cuando sentado con un grupo de amigos y discípulos,

alrededor de una mesa,

en una cena de despedida, tomó pan en sus manos,

te dio las gracias, lo partió y se lo dio,

diciendo:

 

TOMAD y COMED…

 

Y al final de la cena, tomó una copa con vino, y,

después de dar gracias, se lo pasó diciendo:

 

TOMAD y BEBED…

 

Haced esto en memoria mía…

 

Te ofrecemos, Señor, lo más grande

que la humanidad ha sabido dar:

el amor de Jesús entregándose por los hombres,

muriendo y resucitando por ellos,

y el amor de los hombres dándose por los demás.

Recibe igualmente nuestras vida, y, con ellas,

los proyectos e ilusiones que tenemos,

las dificultades que encontramos

y el apoyo que recibimos de los otros.

Que cuantos celebramos esta Eucaristía,

por la fuerza del Espíritu

sepamos amar a los demás.

Cuida el amor de N y N , unidos hoy en matrimonio.

Que su cariño mutuo no desaparezca jamás.

Conserva también el amor de los esposos aquí presentes.

Acuérdate, Señor, especialmente de las personas queridas

que han fallecido, y cuya presencia todos echamos de menos. ¡Cómo hubiéramos deseado tenerlas a nuestro lado

en estos momentos de alegría!

Confiamos en que, cerca de ti,

gozarán también ahora la fiesta que estamos celebrando.

Que todos unidos lleguemos un día a celebrar contigo,

con María y los santos, la fiesta que no tiene fin.

 

Por Cristo, con Él y en Él…

 

PADRE NUESTRO

 

Por medio de Jesús pedimos al Padre el don del Espíritu para que, como él sepamos hacer en todo momento su voluntad, vivir para el servicio a los demás cada uno en su propio estado y vocación y de este modo colaborar en el crecimiento del Reino, de la bondad, la paz, la justicia y la fraternidad entre los hombres. Lo pedimos como el mismo Jesús no enseñó a pedirlo: Padre nuestro que estás en el cielo

 

BENDICIÓN NUPCIAL

 

Invoquemos, hermanos, sobre estos esposos la bendición de Dios, para que proteja con su auxilio a quienes ha unido en el sacramento del matrimonio.

 

Padre santo, autor del universo,

que creaste al hombre y a la mujer a tu imagen

y has bendecido la unión matrimonial.

Te rogamos humildemente por estos hijos tuyos

que hoy se unen en alianza de bodas.

Descienda, Señor, sobre esta esposa N

y sobre su esposo N,  tu abundante bendición,

y que la gracia de tu Espíritu Santo

inflame desde el cielo sus corazones,

para que en el gozo de su mutua entrega

se vean rodeados de hijos, riqueza de la Iglesia.

Que en la alegría te alaben, Señor, y en la tristeza te busquen;

en el trabajo encuentren el gozo de tu ayuda

y en la necesidad sientan cercano tu consuelo.

Que participen en la oración de tu Iglesia,

y den testimonio de ti entre los hombres.

Y, después de una feliz ancianidad,

lleguen al reino de los cielos con estos amigos,

que hoy les acompañan.

Por Jesucristo nuestro Señor. AMÉN.

 

ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN

 

Por medio de esta Eucaristía, Señor, guarda con tu providencia y haz vivir espléndidamente a N y N , unidos hoy en santo matrimonio. Por Jesucristo nuestro Señor. AMÉN.

 

BENDICIÓN SOLEMNE

 

Nuestro Señor Jesucristo que santificó con su presencia las bodas de Caná, os conceda a vosotros, y a vuestros familiares y amigos su bendición.

R. AMÉN.

 

Nuestro Señor Jesucristo, que amó a su Iglesia hasta el extremo, os conceda amaro s el uno al otro de la misma manera. R. AMÉN.

 

Nuestro Señor Jesucristo os conceda ser testigos fieles de su resurrección en el mundo y esperar con alegría su venida gloriosa. R. AMÉN.

 

Y a todos vosotros, que estáis aquí presentes, os bendiga Dios todopoderoso Padre, Hijo y Espíritu Santo. R. AMÉN.

Cuadro de texto: Celebración del 
Matrimonio 3