Cuadro de texto: Cuadro de texto: Celebración del matrimonio
Cuadro de texto: Cuadro de texto: Presentación y saludo de los novios

El que los novios nos dirijamos al público unos minutos antes del consentimiento sabemos que no es usual. 
Nos lo propuso Juan y aceptamos con gusto porque queríamos contaros de alguna manera cuáles son los motivos de este acto, de este día, de la fiesta que vendrá después y la parte de culpa que también vosotros tenéis en ello. 
N.____ y yo nos conocimos hace algo más de _______ y creo 
que desde el primer momento, desde aquellos maravillosos y tiernos primeros días, sabíamos, soñábamos con un día como éste. 
El camino hasta aquí ha sido una aventura jalonada de descubrimientos propios y mutuos, de superación de miedos, de avances y retrocesos, y un continuo viaje hacia el día de hoy y al de mañana. 
Ha sido el paso a un estado de gracia: de repente la vida se nos reveló simple, sencilla, diáfana. El amor nos abrigaba y nuestros pensamientos y sueños empezaron a tener siempre salida, siempre esperanza, y la sonrisa fue de pronto la cara del mundo. 
Este enamoramiento, esta sensación de fortuna, esta ilusión por seguir juntos, por convertir en eternas nuestras miradas entrecruzadas, es lo que nos lleva a casarnos y a casarnos ante Dios, que nos acogió con toda generosidad cuando se lo pedimos. 
En este camino final encontramos esta Iglesia y con ello la serenidad y el sosiego necesarios para conducir nuestras ilusiones hasta este día. 
Al llegar aquí, miramos el ayer, el hoy y el mañana, y nos damos cuenta de que ninguna de nuestra vidas, la de N___ y la mía, que hoy exponemos en esta Iglesia, puede ser vivida sin todos vosotros. Sin nuestros padres, sin nuestras hermanas, hermanos, sin nuestros amigos. 
A muchas miradas, sonrisas, momentos, quizá desapercibidos para vosotros, de vuestro cariño y atención, de vuestro estímulo y sinceridad, le debemos en gran medida la satisfacción y la ilusión puestas en el día de hoy, que también a vosotros está dedicado. 
Queremos además que este acto y este día, en el que muchas personas se manifiestan contra la guerra, sea también un acto de paz, de amor y de entendimiento y que este grito antiguo y liberador del "amaos los unos a los otros" resuene muy fuerte y sea atendido.
(B)

Antes de comenzar la celebración queremos saludaros a todos y agradeceros sinceramente vuestra presencia en nuestra boda. Siempre hemos sabido que podíamos contar con vosotros, con vuestro estímulo, con vuestra amistad. En este momento, importante para nosotros, estamos todavía más seguros de ello. Una vez más, gracias por vuestro cariño, gracias por vuestra compañía.

Saludo del sacerdote:

Que el amor y la paz de Dios, nuestro Padre y de Jesús, el Señor, estén con todos vosotros...

N... y  N... se casan. No los “casa el cura” que en este caso sólo soy un testigo de la Iglesia que además como sacerdote voy a presidir la Eucaristía;  se casan ellos mismos porque son ellos los que dándose y recibiéndose mutuamente se administran el sacramento. Los demás somos testigos solidarios de este acontecimiento feliz. Nuestra presencia física quiere decir que los novios pueden contar con nosotros, del mismo modo que nosotros contamos con estos que pronto serán nueva familia.
Por tanto, estamos aquí, no para celebrar ceremonias, sino para celebrar esa realidad tan importante y positiva que es el amor. Estamos en una iglesia porque los creyentes pensamos que el amor es el retrato más exacto de Dios. A él le pedimos que proteja con todo su cariño a quienes van a formar un nuevo hogar.
Recogidos en un momento de oración, oramos por N  __y N____

Oración (Si la hacen los novios...)
A lo largo de estos años caminando juntos,
hemos descubierto, Señor,muchas cosas nuevas,
y hemos soñado en las que aún están por venir.
Nos ilusiona emprender este nuevo camino.
Tenemos muchas ganas de ser felices
y hacer felices a los que hijos que vendrán.
Te pedimos que nos aconsejes siempre
y nos ayudes a tener un corazón
muy abierto a los demás,
a ser fuertes ante los apuros
y problemas que surgirán.
Que nunca nos falte tu mano amiga
y la fuerza de tu amor. Por Jesucristo Nuestro Señor. Amén.

(B)

Señor, Tú has llamado a N______ y N______
a formar juntos un hogar.
Te pedimos que les ayudes
a aceptarse tal como son,
con sus cualidades y defectos.
Haz que su corazón arda de amor a Ti y a los demás,
y que su casa esté siempre abierta
a los que quieran entrar.
Por JNS. 

Escuchamos la Palabra

Monición antes de las lecturas 
 
N., y N., han escogido unos textos de la Biblia, que quieren proclamar en esta fiesta suya. 
Son textos que les han resonado en el corazón, como verdadera carta de navegación, que Dios les entrega para este fantástico viaje que hoy inician. 
Es una Palabra también, para nuestra vida. Es una Palabra que nos invitará a orar. 
Escuchemos con atención

Homilías…
(A)

No me gusta , como a veces se hace, aprovechar la homilía de una boda para dar consejos y más consejos. Primero, porque no es el momento, y segundo, porque tampoco los vais a escuchar, y no tengo ganas de perder el tiempo.
Hemos venido a una fiesta, a celebrar la fiesta de vuestro amor. Con estas palabras me limitaré, a explicar tres gestos llenos de significado, que vais a realizar dentro de un momento.
1.- Os daréis la mano, como si fueseis a emprender un camino juntos. Y es verdad. De ahora en adelante, ya no podréis vivir, ser felices, el uno sin el otro. Hoy queréis poner en las manos del otro lo que más queréis, hasta compartirlo todo, hasta ponerlo todo en común... El conocido autor del Principito, dice que amar no consiste sólo en mirarse el uno al otro, sino sobre todo en mirar los dos en la misma dirección. Y dice también: dos no son verdaderamente amigos, hasta que no han hecho una cordada juntos. Una cordada como la que hoy comenzáis vosotros, bien cogidos de la mano, para daros seguridad y fuerza.
2.- Os prometeréis amor para siempre. El amor, nos decía San Pablo es lo más grande. Cuando san Juan nos quiso definir a Dios, no supo decir otra cosa sino que Dios era Amor... Pero es también lo más difícil, porque amar es olvidarse de uno mismo para pensar en el otro; salir de uno mismo para entregarse al otro; aprender a ser feliz haciendo feliz al otro... El amor es lo único que os hará felices. Lo demás no os servirá de nada. Aunque tuvieseis los éxitos profesionales más sorprendentes, aunque acumularais todas las riquezas del mundo, aunque llegarais a ser famosos... si no os amáis, no lograréis ser felices... Pero no os engañéis, el amor verdadero, el amor que os hará felices, nos ha dicho San Pablo, es paciente, , bondadoso, humilde, delicado, comprensivo, generoso, lo soporta todo, lo perdona todo, no pierde nunca la esperanza...
3.- Os pondréis un anillo, mientras os decís: recibe esta alianza en señal de mi amor fiel a ti...La alianza que os pondréis es señal de la alianza con la que hoy selláis vuestros corazones: “Grábame como un sello en tu corazón”.... 
Y para que todo esto sea realidad, habéis venido aquí a poner vuestro amor en manos de Dios. Porque creéis que Dios tiene algo que ver en vuestro amor. ¡Y desde luego tiene que ver mucho!
Habéis escuchado  el evangelio. Aunque no lo podamos ver con los ojos, sabemos por la fe que Jesús está presente en vuestra boda... El es también hoy vuestro invitado. Y él se compromete a acompañaros a lo largo de vuestra vida de matrimonio, para que no os falte nunca el vino, para que sepáis superar las rutinas y dificultades, para que seáis capaces de perdonaros cuando sea necesario. Más aún, para que el vino de vuestro amor, con el paso del tiempo sea cada vez mejor...
¡Felicidades____! Es la palabra que más escucharéis. Que os améis mucho y que seáis muy felices. Esto es lo que en el fondo de nuestros corazones os deseamos todos los que estamos aquí y es lo que pedimos a Dios para vosotros.

(B)

Habéis escuchado muchos consejos estos días: consejos de familiares y amigos; consejos de todo tipo: en serio y en broma; con buena intención y con humor. Como sacerdote voy a deciros algunas cosas.
Amaos siempre, con generosidad. El amor no tiene medida. Amaos sin condiciones, como Dios os ama. Y amad a todos, no encerréis el amor en vuestro hogar. El amor en exclusiva acaba enfermando. El amor no es contemplarse el uno al otro, sino mirar los dos en la misma dirección.
Amaos en libertad. No somos libres de amar o no amar; sino libres para amar en libertad. El amor que no respeta la libertad en el otro, no es amor verdadero, sino posesión del otro. No debemos obligar a nadie a que nos ame ni nadie puede obligarnos a amarle. Ni siquiera Dios nos obliga a amarle. Amad porque os sale de dentro, os sale del alma.
Respetaos mutuamente. El respeto es la base de la convivencia. Respetaos en vuestra personalidad. La persona es algo sagrado. Es lo que nos hace originales y no copias. No os hagáis sombra. No os hagáis competencia alguna, ni siquiera en el amor.
Abrid vuestro corazón a todos. No os encerréis en vuestro hogar, ni siquiera en los hijos. El amor no se pierde ni se debilita al  extenderlo. Todo lo contrario: cuanto más se da, más se tiene. Aquí fallan las matemáticas.
Haced de vuestro hogar un templo en pequeño, al que todos tengan acceso y se encuentren a gusto. No se trata de adornarlo con cuadros, imágenes o flores; sino de amigos y amigas, de familiares. Un templo en el que Dios ocupe el sillón principal.
Tened vuestros ratos de silencio, de intimidad, de reflexión y de oración. La persona no es solo actividad, trabajo, ajetreo. Necesita silencio y soledad; encontrarse consigo y con Dios.
Vivid a pleno pulmón. Disfrutad. Sed felices. Gozad. Vivid alegres. La vida es un regalo de Dios. Amad siempre la vida: la vuestra y la de los demás. Respetad siempre la vida. Y, soñad; sí, soñad en un mundo nuevo y mejor; más justo y mejor repartido; más solidario, más humano.
Sabed que la convivencia es difícil. Convivir en armonía; dialogar crecer juntos; compartir ilusiones y proyectos; aceptar las cualidades y valores; comprensión ante los fallos y defectos; admitir que la persona vale más que todas las ideas y más que el dinero. Unidos en los buenos y malos momentos.

Celebración del Matrimonio

Amigos: ha llegado el momento culminante de esta primera parte de la celebración: N., y N., van a proclamar su amor comprometido, fiados y gozosos del amor que se tienen y que Cristo tiene hacia ellos. 
Es una ceremonia emocionante para todos; para los creyentes, es, además, un acto de fe: o sea, que descubriremos en las Palabras del Compromiso, al mismo Cristo que viene al matrimonio y une a los esposos, para acompañarles ya de por vida. 
Avivamos, pues, la fe, puestos de pie

 ESCRUTINIO      

Habéis venido aquí, a esta casa, hogar de la familia de Dios para manifestar vuestro consentimiento ante todos los presentes y ante mí, como representante de la Iglesia. Que Jesús, que desde el Bautismo os reconoce como hermanos y amigos suyos, esté presente entre vosotros.
Él va a ser el principal testigo de vuestro amor. Responded a las preguntas que os hago en nombre de Dios:

N....y  N.... ¿venís a casaros con toda libertad?
R/. Sí, venimos

Os comprometéis a amaros y guardaros fidelidad durante toda la vida?
R/. Sí, nos comprometemos

¿Estáis dispuestos a recibir a los hijos y educarlos en la fe y en el amor?
R/. Sí, estamos dispuestos.

CONSENTIMIENTO

Así, pues ya que queréis contraer Santo Matrimonio, unid vuestras manos, y manifestad vuestro consentimiento ante Dios y su Iglesia.

Novio:  Yo, N...., te quiero a ti  N.... como esposa y me entrego a ti, y prometo serte fiel en las alegrías y en las penas, en la salud y en la enfermedad, todos los días de mi vida.

Novia: Yo, N...., te quiero a ti  N... como esposo y me entrego a ti, y prometo serte fiel en las alegrías y en las penas, en la salud y en la enfermedad, todos los días de mi vida.


El Señor, que hizo nacer en vosotros el amor, confirme este consentimiento mutuo, que habéis manifestado ante la Iglesia.
Lo que Dios ha unido que no lo separe el hombre.

ANILLOS Y ARRAS

Ahora N.... y  N.... se van a intercambiar unos regalos: Unos anillos, símbolo de amor y fidelidad y unas arras, símbolo de trabajo y prosperidad. Y como el amor y el trabajo son algo sagrado, algo querido por Dios para sacar la familia adelante, bendigo estos anillos y estas arras.

BENDICIÓN DE LOS ANILLOS

Bendice y santifica, el amor de N.... y  N...., y que estos anillos, signos de fidelidad, les recuerden su promesa de amor. Amén.

N.... recibe esta alianza en señal de mi amor fiel a ti.

BENDICIÓN DE LAS ARRAS

Bendice Señor, estas arras que ponen N... y  N... en sus manos, y derrama sobre ellos la abundancia de tus bienes. Amén.

N...., recibe estas arras como prenda de la bendición de Dios y signo de los bienes que vamos a compartir.

Oración de los fieles  (hecha por los novios)
Todos: Danos tu gracia, Señor.

- Gracias, Señor, por el don del amor. Nosotros queremos vivirlo en pareja. Ayúdanos en este camino que emprendemos juntos. Oremos. 
- Gracias, Señor, porque en nuestro amor sentimos y encontramos también tu amor. Te pedimos que nos acompañe a lo largo de toda nuestra vida. Oremos. 
- Gracias, Señor, porque tú hiciste que nos conociéramos y que pudiéramos unir nuestras vidas. Haz que siempre permanezcamos así, unidos y fieles en el amor. Oremos. 
- Gracias, Señor, por tantas personas que hoy nos acompañan alegres y felices, y que nos han acompañado en estos años especialmente, gracias por nuestros padres, por nuestras familias y por todos nuestros amigos. Oremos. 
- Gracias, Señor, por N_____que me has entregado y regalado como compañera y esposa. Gracias por su entrega y por su amor. Que, juntos, crezcamos y lleguemos a formar una familia unida. Oremos. 
- Gracias, Señor, por N_________, que me has entregado y regalado como compañero y esposo. Juntos queremos vivir esta alianza de amor que estamos ahora comenzando. Enséñanos y ayúdanos en este camino. Oremos. 

Escucha, Padre de bondad, nuestra oración y concede a estos hijos tuyos, N___ y N_____, que confían en ti, conseguir los dones de tu gracia, conservar el amor en la unidad y llegar, después de esta vida, al Reino eterno. 

(B)

Pidamos a Dios, nuestro Padre, que bendiga a N.... y  N...., a cuantos estamos aquí reunidos, y a todos los hombres y mujeres del mundo.

Te pedimos, Señor, por N... y  N... para que su amor no cese de aumentar y su hogar sea feliz; que sean fuertes en las dificultades y permanezcan unidos hasta el final. ROGUEMOS AL SEÑOR...
Te pedimos, Señor, por sus familias, para que acepten con alegría y esperanza la decisión de sus hijos, y encuentren en el nuevo hogar una prolongación de su amor. ROGUEMOS AL SEÑOR...
Te pedimos, Señor, por las parejas aquí reunidas, por los jóvenes que se preparan al matrimonio y por todos los que estamos celebrando esta boda, para que encontremos la paz por los caminos del amor. ROGUEMOS AL SEÑOR...
Te pedimos, Señor, por las familias que sufren a causa de las enfermedades o no tienen el pan suficiente, y por los hogares que han visto roto su amor, para que sepamos ayudarles. ROGUEMOS AL SEÑOR...

Te pedimos, Señor, todo esto, mientras nos viene a la boca otras muchas peticiones. Haz que con tu ayuda y nuestro esfuerzo, consigamos un mundo más humano y una tierra de hermanos. Por JNS...

Oración sobre las ofrendas

Dios todopoderoso que hiciste a los hombres a tu imagen y semejanza dándonos la capacidad de amar para que fuésemos felices. Sella el amor de N. y N., alimenta en ellos la llama del cariño que hoy se tienen, purificándola de todo individualismo egoísta, para que la felicidad de los dos prevalezca en todo momento. Te lo pedimos por Jesucristo, nuestro Señor.
Amén.

PREFACIO…

Unidos a N. y N., te damos gracias, Señor,
y te bendecimos con alegría.
Tú has puesto en el hombre
la necesidad de amar,
y has querido que este gesto de unión
entre un hombre y una mujer, por amor,
sea para nosotros 
un signo de lo que Tú nos quieres
y de lo que Tú eres.
Nuestra gratitud en estos momentos
va unida al amor de N y de N.
Te damos gracias por el amor que existe en el mundo:
el amor de los esposos, el de padres e hijos,
el de los hermanos y familiares, el de todos los amigos.
Unidos a todos aquellos 
que hicieron de su vida un poema de amor,
queremos alabarte diciendo: 

Santo, Santo, Santo...
…
POR CRISTO, CON ÉL Y EN ÉL...

Padre nuestro

Vamos a rezar ahora la oración que todos aprendimos desde niños, vamos a rezarla por N. y N., pidiéndole a Dios que su hogar sea un lugar de amor y de perdón, que cuantos a él se acerquen encuentren ayuda y solidaridad. Vamos a pedirle a Dios que vuestra casa sea como un pequeño trozo de su Reino en este mundo...

Nos damos la paz

Todos queremos el amor y la paz, pero a veces lo que reina entre nosotros es el egoísmo y la guerra. Vamos a desearnos la paz, vamos a darnos el abrazo de amistad, comprometiéndonos para que en nuestro mundo reinen cada día más la paz y el amor.

Oración después de la Comunión.    
(Para que la hagan los nuevos esposos)

Señor, haz de nuestro hogar 
un sitio de Tu amor. 
Que no haya distanciamientos ni amarguras, 
porque Tú nos unes y nos bendices. 
Que no haya intolerancias ni rencores, 
porque Tú nos das comprensión y perdón. 
Que no haya abandonos ni tristezas, 
porque Tú estás con nosotros dándonos alegría. 
Que cada mañana amanezca 
un día más de entrega y servicio. 
Y que cada noche nos encuentre 
en mayor unión familiar. 
Que demos lo mejor de nosotros 
para ser felices en el hogar, 
y hagamos del amor un motivo para amarte más. 
Haz, Señor, de nuestras vidas 
que has querido unir, 
una página llena de Ti; 
y que cuando amanezca 
el gran día de ir a tu encuentro 
nos encontremos unidos en el amor.    
 
Bendición final

Es una costumbre antigua el que el padre bendijese a sus hijos cuando emprendían un viaje. Esta bendición era para desearles suerte...
N___y N____, después de esta Bendición, van a emprender la aventura de amarse cada día, cada hora, cada segundo de su vida, en su nuevo hogar y en su vida de matrimonio. Que el Padre del cielo os bendiga y que nunca les falte su ayuda.

Sois lo que sois:
 humanos, sencillos, buenos, tiernos, 
llenos de calidad, 
campo de ilusiones; también débiles. 
y queréis ser sacramento de Dios, 
lámpara encendida, 
flores repartidas, 
matrimonio cristiano,
hoy y aquí. 
En su nombre, yo os bendigo: 
vivid, 
gozad, 
amaos,
 cread... 
y miraos todas las noches a los ojos. 
¡Nada más 
y nada menos! 

Para ello que la bendición de Dios....