1.- Oración en Nochevieja

de un creyente desconcertado

 

Señor, antes de entrar en el bullicio y aturdimiento del fin

de año, quiero esta tarde encontrarme contigo despacio y

con calma.

Son pocas las veces que lo hago. Tú sabes que ya no acierto

a rezar. He olvidado aquellas oraciones que me enseñaron de

niño y no he aprendido a hablar contigo de otra manera más

viva y concreta.

Señor, en realidad, ya no sé muy bien si creo en ti. Han pasado

tantas cosas estos años... Ha cambiado tanto la vida y he envejecido tanto por dentro... Yo quisiera sentirte más vivo Y más cercano. Me ayudaría a creer. Pero me resulta todo tan difícil...

Y; sin embargo, Señor, yo te necesito. A veces me siento muy mal dentro de mí. Van pasando los años y siento el desgaste de la vida. Por fuera todo parece funcionar bien: el trabajo, la familia, los hijos. Cualquiera me envidiaría. Pero yo no me siento bien.

Ya ha pasado un año más. Esta noche comenzaremos un año nuevo, pero yo sé que todo seguirá igual. Los mismos problemas, las mismas preocupaciones, los mismos trabajos. Y así, ¿hasta cuándo?

¡Cuánto desearía poder renovar mi vida desde dentro! Encontrar en mí una alegría nueva, una fuerza diferente para vivir cada día. Cambiar, ser mejor conmigo mismo y con todos. Pero la experiencia me dice que no puedo esperar grandes cambios. Estoy demasiado acostumbrado a un estilo de vida.

Ni yo mismo creo demasiado en mi transformación.

Por otra parte, tú sabes cómo me dejo arrastrar por la agitación de cada día. Tal vez por eso no me encuentro casi nunca contigo. Tú estás dentro de mí y yo ando casi siempre fuera de mí mismo. Tú estás conmigo y yo ando perdido en mil cosas.

Si al menos te sintiera como mi mejor amigo... A veces pienso que eso lo cambiaría todo. Qué alegría si yo no te tuviera esa especie de temor que no sé de dónde brota, pero que me distancia tanto de ti...

Señor, graba bien en mi corazón que tú hacia mí sólo puedes sentir amor y ternura. Recuérdame desde dentro que tú me aceptas tal como soy, con mi mediocridad y mi pecado, y que me quieres incluso aunque no cambie.

Señor, se me va pasando la vida, y a veces, pienso que mi gran pecado es no terminar de creer en ti y en tu amor. Por eso, esta noche yo no te pido cosas.

Sólo que despiertes mi fe, lo suficiente para creer que tú estás siempre cerca y me acompañas.

Que a lo largo de este año nuevo no me aleje mucho de ti. Que sepa encontrarte en mis sufrimientos y mis alegrías. Entonces tal vez cambiaré. Será un año nuevo.

 

2.- Celebración fin de año

 

GRACIAS y PERDÓN

 

Las dos palabras más necesarias siempre, pero especialmente en estos momentos finales del año.

 

Gracias

La palabra más bonita. ¿Cuantas voces la hemos repetido en 2008? ¿Cuándo te ha salido más bonita, más auténtica, más emocionada? ¿No tendrías que haberla dicho alguna vez más? ¿Y cuántas veces te han dicho a ti gracias? ¿Has sabido aceptar?

Gracias significa reconocimiento del don y del donante. El don puede ser más o menos valioso, el donante siempre es un dios. Cuando alguien te regala no sólo te da cosas, o tiempo, o servicio, o lo que sea, sino que te da amor en cada cosa o tiempo o servicio o lo que sea. El que da es que te ama. Tu agradecimiento debe estar bañado de amor.

 

Gracias, en primer lugar, a Dios. ¿Eres consciente de que todo en ti es gracia suya? ¿Vives la gratuidad? Y gracias a Cristo: en Él la gracia se hace río caudaloso. Y gracias por la fe.

 

Gracias por la vida. ¿No es un don para ti? Muchos han colaborado para que tú vivas. Gracias por las cosas importantes y por las cosas pequeñas. Gracias por los hechos, los gestos, las palabras, las escuchas, la cercanía, la paciencia... Gracias por la salud, por cada amanecer, por el aire, el agua, los alimentos y las medicinas. Gracias por el trabajo, por ser útil, por poder dar algo a los demás.

 

Gracias a la familia, y a la otra familia, la del espíritu; gracias a los compañeros y amigos... ¿A quién más? También al que te ha hecho sufrir, pero que a la larga te ha hecho bien. Gracias por ser amado y por tener a quién amar.

 

Gracias no es una palabra, ni siquiera un sentimiento, es una actitud, un talante y un estilo de vida, es una vida. ¿No te gustaría que tu última palabra fuera GRACIAS? Una bonita manera de terminar esta maravillosa aventura.

 

Perdón

 

Perdón es una de las palabras que cuesta más trabajo pronunciar. Reconocer que hice mal, que me he equivocado, que fui débil, o ciego, o injusto, o malo. Pedir perdón es rebajarse, ceder, suplicar; pero es fruto de la verdad, de la humildad, del amor.

Cuando alguien pide perdón sinceramente, se humilla, pero se enaltece; cuanto más se rebaja, más se eleva, y cuanto más le cuesta, mas le dignifica.

Por eso, perdón es la segunda palabra más bonita.

- ¿Cuántas veces has pedido perdón este año? ¿No tendrías que haberlo pedido alguna vez más?

- ¿Te ha llamado la atención alguien que haya perdido perdón públicamente?

- Si te han pedido perdón, ¿has sabido perdonar?, ¿habría algo o alguien a quien no perdonarías?

- ¿A quién has pedido perdón? ¿A Dios? ¿Te confiesas?

- ¿A quien más has pedido perdón? ¿Has hecho sufrir a alguien? ¿No tendrías que haber pedido perdón a muchos que ya se fueron, que ya no están contigo?

- ¿No tendrías que pedir perdón, no ya por lo malo que hayas hecho, sino por el bien que has dejado de hacer? ¿Has dejado de ayudar a alguien, cerca o lejos?

- ¿No tendrías que pedir perdón a los pobres? Así lo enseñaba San Vicente de Paúl. ¿No tendrías que pedir perdón a los que mueren de hambre y miseria cada día? Son muchos miles diarios.

- ¿Y no tendríamos que pedir perdón por nuestra indiferencia con los demás, por nuestra frialdad y lejanía, por no ayudarles mejor, por no gratificar su vida?

- ¿No debes a alguien alguna palabra bonita, alguna felicitación, alguna ayuda, alguna sonrisa, alguna compasión, algún perdón?

 

Perdón: también podría ser una buena palabra para el final de la vida.

Así que terminemos siempre: el día, el año, la vida, diciendo: GRACIAS y PERDON.

 

EL PRÓXIMO AÑO, MÁS

 

Ahora miramos hacia adelante. Es que Dios no se cansa de regalarnos. Nos quiere dar otra vez 365 días, 365 talentos, 365 oportunidades de crecer, de crear, de ser felices en el amor.

Alguien me pasó esta tarjeta

 El próximo año, un Todavía:

. Todavía tendré ocasión de querer a los que no me gustan.

. Todavía pondré ilusión en realizar el trabajo de cada día. .Todavía experimentaré la gratuidad de Dios.

.Todavía aprenderé a ser humilde recordando la familia de Nazaret.

. Todavía podré reaccionar ante la injusticia, y hacer mío el dicho evangélico: «La Verdad os hará libres».

. Todavía sembraré la paz en mi entorno, sabiendo que esta paz nace en mi corazón.

. Todavía, Señor, seguirás actuando en mi vida para conseguir que, si no puedo cambiar el mundo, será importante que el mundo no me cambie a mí.

. Todavía, Señor, estarás en la marginación y el sufrimiento, para que yo pueda verte.

. Todavía creo, Señor, que tú me quieres, a veces a pesar mío.

. Todavía, Señor, los 365 días del próximo año me darás la oportunidad de practicar la Ley del Amor.

 

Gracias, Señor, porque tú, cada día, en el próximo año, siempre seguirás creyendo en el ser humano.

Son, como ves, diez Todavías. Pero tú puedes continuar indefinidamente: 

Todavía puedo despojarme un poco mas de cosas que me sobran y compartir mejor. ¡Dichosos los pobres!

. Todavía puedo ser más sufrido y paciente con mi hermano v conmigo mismo. ¡Dichosos los sufridos!

. Todavía puedo estar más cerca de los que sufren. ¡Dichosos los que lloran!

. Todavía puedo ser mejor profeta de la justicia. ¡Dichosos los que tienen hambre y sed de la justicia!

. Todavía puedo ser más entrañable y compasivo, más cercano y cordial. ¡Dichosos los misericordiosos!

. Todavía puedo limpiar más mi corazón y llenarlo de luz y de Espiritu. ¡Dichosos los limpios de corazón!

. Todavía puedo construir y sembrar más paz y reconciliación. ¡Dichosos los pacíficos!

. Todavía puedo dar más la cara por los pobres y los inocentes, aunque me la partan. ¡Dichosos los que padecen persecución por la justicia!

Y todavía puedo terminar ese proyecto, hacer esa visita, acercarme a esa persona, escribir esa carta, superar ese defecto o dependencia, mejorar mi carácter, cultivar más mi fe, aceptar ese compromiso, dar más de mi tiempo, sonreír más, confiar más, esperar más, amar más...

 

Y EL PRÓXIMO AÑO, Sí

 

Otra de las bonitas palabras: Sí. Opción por la afirmativa. Es una actitud permanente de apertura y acogida, de participación y compromiso, de ilusión y de esperanza. Decir Sí es creer, es esperar, es amar. Sí a Dios, sí al otro, sí a la vida, sí a la historia, sí a sí mismo.

Dios dijo Sí, y fue la Creación. Cristo dijo Sí y fue la Redención. María dijo Sí y fue la Encarnación. La Iglesia dice Sí, y es la Creación continuada, la Redención continuada, la Encarnación continuada. El hombre dice sí, y es el progreso liberador.

Ahora, ante el próximo año, Sí. Es la aceptación del regalo y del compromiso. Sí a todo lo que Dios me vaya dando y te vaya pidiendo. Sí al gozo y la esperanza, sí al trabajo y la siembra, sí al sufrimiento y la contrariedad, sí a la relación amistosa o novedosa, sí a lo cotidiano o sorpresivo, sí a la palabra y al silencio, sí al amor como quiera que se me ofrezca o se me solicite.

Sí, pequeña y gran palabra. El no es pequeña y fea, a no ser que sea la otra cara del sí. Porque a veces se dice no, pero es sí; como los noes y las nadas de San Juan de la Cruz: no para que sí. Un no a un placer puede ser un sí a la felicidad, un no a un consumo puede ser un sí a la libertad, un no a la petición de un hijo puede ser un sí al hijo, un no a una relación amorosa puede ser un sí al amor... No importa tanto el sonido, sino el sentido; no la letra, sino el espíritu; no la forma, sino el fondo, no la fórmula, sino el dinamismo; no la palabra, sino la actitud.

Sí también es una de las más hermosas palabras. Quedaría bien para terminar. La Biblia termina diciendo: Sí... Amén, que es un redondo Sí.

 

FELICES DÍA A DÍA

 

Principios clave

 

Lunes: La felicidad no depende de lo que nos sucede sino de la forma en que lo percibimos. Aprendamos a descubrir lo mejor en los demás y a mantener una actitud positiva y de esperanza hasta en los momentos y situaciones más adversas.

 

Martes: Puesto que la felicidad está en disfrutar lo que se posee y no en desear lo que no se tiene, gocemos plenamente de lo cotidiano, de lo que somos y tenemos.

 

Miércoles: Una persona feliz tiene la virtud de ver siempre el vaso medio lleno en vez de medio vacío y en convertir la dificultad en reto. Aprendamos a descubrir las estrellas que oculta la noche oscura en nuestra vida.

 

Jueves: Serás feliz si has llegado a ese grado de madurez, perfección y sabiduría de ayudar a los demás a descubrir lo mejor de sí mismos, tratándoles más que como son, como si ya fueran tal como deben y desean ser.

 

Viernes: La persona feliz sabe que cada mañana es un nuevo amanecer en su vida y dispone de 24 horas, llenas de posibilidades. Por eso las vive intensamente y centra todos sus esfuerzos en vivir.

 

Sábado: Somos felices al ver que mejoramos, por eso voy a procurar libarme de este o aquel mal hábito que en nada me favorece y, además, molesta a otros.

 

Domingo: La persona feliz deja huella de acciones nobles y generosas, contribuyendo al amor y al entendimiento. Que no pase el día sin hacer a alguien un poco más feliz.

 

Un pensamiento para cada mes

 

Enero: La felicidad futura depende de que ahora mismo yo decida ser todo lo feliz que pueda.

 

Febrero: No caer en la trampa de malograr mi presente con lo negativo del pasado ni inquietándome demasiado por el futuro incierto.

 

Marzo: Es inútil pretender cambiar a las personas, cosas o circunstancias; soy yo quien debe cambiar respecto de ellas.

 

Abril: Felicidad es igual a libertad interior. Hay que huir de las ataduras, de lo banal y superfluo.

 

Mayo: La felicidad es el primer derecho y deber de cada persona, pero pocos saben ser felices.

 

Junio: Para la persona feliz cualquier tierra es su patria pues la felicidad la lleva consigo.

 

Julio: Para ser feliz hay que optar por la felicidad como única opción posible.

 

Agosto: Nadie puede ser feliz mientras dependa de los juicios y opiniones de los demás.

 

Septiembre: Hay que proporcionarse cada día alegría y felicidad en dosis masivas, improvisándola, si es necesario, por más que nos falten fuerzas y ganas.

 

Octubre: Nadie puede ser feliz si sufre o se lamenta por lo irremediable o por lo que podría ser desgracia o desastre y, probablemente nunca ocurra.

 

Noviembre: Una vida llena de facilidades (tenerlo todo), sin oportunidad para enfrentarse a dificultades, probablemente incapacita para saber vivir y ser feliz.

 

Diciembre: La persona feliz es inteligente pues alimenta su mente con ideas positivas y de esperanza, vive cada instante plenamente y proyecta sobre los demás, su propia felicidad. ¿Hay prueba mayor de verdadera inteligencia?

 

ORACIÓN

 

Estoy vacío, Señor, mejor dicho, estoy lleno de mi,

de mis prisas, de mis preocupaciones, de mis enfermedades,

de mis quehaceres y de los míos.

 

Me presento ante ti como cuenco vacío.

para que me llenes de tu amor.

Me presento ante ti como barro fresco

para que me des forma de nuevo.

Me presento ante ti como cuaderno usado,

para estrenar página nueva contigo.

Me presento ante ti, lleno de mí;

para que me vacíes y seas tú la presencia

que me habita en el fondo.

Me presento ante ti, aunque apenas te tengo presente,

para que tú me invadas, me envuelvas, me lleves de la mano.

Tú, Señor estás más interesado en mi vida que yo mismo.

Tú, Señor tienes más proyectos para de los que yo pueda soñar.

Tú, Señor, me sosiegas el alma, me llenas de tu paz

y me pones en marcha hacia los otros, mis hermanos.

Vacíame por dentro, acoge tú mis fragilidades,

mis miedos, pequeñeces e incoherencias;

esas que sabes tú me desazonan

y quédate a mi lado, renuévame por dentro.

 

Cambia la palabra de mi boca

en caricia, en comprensión, en buena noticia.

Cambia mis oídos llenos de ruidos y criticas

en una atención acogedora.

Cambia mis ojos curiosos

en una mirada misericordiosa y contemplativa.

Cambia mis manos activistas

en unas que acompañen y construyan vida.

Cambia mis pies veloces y estresados

en otros rápidos en busca del hermano.

Cambia mi cabeza llena de agobios

en una sosegada y solidaria.

Cambia mi corazón distraído y frívolo

en uno nuevo que te busca, te encuentra... y te disfruta.

Me presento ante ti vacío, sólo tú puedes cambiarme.

Señor envuélveme en tu amor. Renuévame por dentro.

 

 

3.- Brindis para cerrar el año

 

 

Símbolos

- Bandejas con pastas.

- Botellas de cava u otras bebidas.

 

Monición

 

Nos reunimos a orar cuando está a punto de acabar el año. Para muchos cerrar un año y abrir otro es motivo de fiesta y de brindis; también para nosotros, que agradecemos de corazón el don de la vida y del tiempo.

Sin embargo, nosotros tenemos otras perspectivas. Por eso queremos revisar el sentido que estamos dando al tiempo que se nos regala, tomándonos el pulso y haciendo balance cuando el año concluye. El cambio de año es una ocasión propicia para pensar, orar, pedir perdón y agradecer.

 

Oración

 

Al terminar este año, Señor,

nos llenamos de agradecimiento.

En reunión de hermanos,

reconocemos la lluvia de tus bendiciones

y los dones abundantes que recibimos de Ti,

pequeños y grandes, materiales y espirituales.

Te agradecemos sobre todo el don de tu presencia,

al que unimos el don de Jesús y del Espíritu.

Muchas gracias, Padre.

Reconocemos también nuestros fallos y perezas,

nuestros despistes y superficialidades,

todo el mal que hemos hecho

y el bien que hemos dejado de hacer.

Por eso, pedimos perdón:

porque hemos alimentado poco la fe,

no hemos ejercitado debidamente el testimonio

y no hemos hecho rendir convenientemente

los talentos que nos has dado.

Nos acogemos, Padre, a tu gran misericordia.

No dejes de empaparnos con tu gracia.

 

Breve silencio (Se puede hacer eco)

Lecturas: Gál 4,4-6; Mt 7,24-29.

 

Reflexión

 

Navidad es un "sí" a la vida, a la fe, al Evangelio, a la fecundidad personal, a la mejora del entorno...

Fruto de un amor inmenso, antiguo y actual, el Mesías esperado ha germinado en la historia. Nos ha llegado la Luz que rompe toda tiniebla, desilusión y pecado. Ha bajado del cielo la Palabra divina que despeja todas las dudas y nos revela el modo acertado de vivir. Ahora nosotros atestiguamos: "El que escucha las palabras de Jesús y las pone en práctica es una persona sensata, que construye su personalidad sobre un cimiento sólido".

Escuchar el mensaje de Jesús es relativamente fácil; ponerlo en práctica es realmente difícil. ¿Cómo nos ha ido a lo largo de este año que acaba? ¿Acogemos el regalo de Jesús con todo su evangelio? ¿Estamos decididos a proyectar el nuevo año en la línea de Jesús, haciendo el bien, manteniendo la entrega y la ternura, garantizando fidelidad y sacrificio...?

Porque entendemos el mensaje de la Navidad cristiana, vamos a dar verdadero sentido al año que empezamos, vamos a valorar y defender todo lo que es digno y vamos a decir "no" a todos los "herodes" de turno, eliminando ídolos y oponiéndonos a todo tipo de violencia, desorden o corrupción...

Navidad es acoger a Jesucristo, escuchar su mensaje y hacerlo existencia viva, impulsar el Reino del Dios, sacar partido de los múltiples dones que Dios ha distribuido con admirable generosidad en beneficio de todos...

 

(Silencio para meditar)

 

Gesto de felicitación

Si habéis servido y pensáis seguir haciéndolo,

si habéis ayudado a remediar problemas e injusticias,

si os habéis entrenado en el duro oficio de ser personas

según el plan de Dios, si proyectáis seguir viviendo en superación evangélica, entonces, ¡Feliz Año Nuevo!

Si miráis el futuro con capacidad de sorpresa, si cultiváis el amor

y la juventud de espíritu, si creéis que la felicidad se alcanza haciendo felices a los demás, si estáis dispuestos a testimoniar que Dios nos ama, si creéis en el fondo bueno de todo ser humano, entonces, ¡Feliz Año Nuevo!

Hermanos, desbordemos los sentimientos, como se desborda una

botella de cava (se descorchan las botellas), brindemos por un año en solidaridad y amor cristiano, y démonos apretadamente la paz.

(Se comparte el abrazo, el brindis y una pasta.

Suenan villancicos).

 

Diez consejos para vivir con ánimo el año nuevo

 

- Cree en la vida y en tus posibilidades.

- Desarrolla cuanto eres y cuanto vales como don y tarea de

cada día.

- No maldigas a nadie.

- Respeta a las personas... y las cosas.

- Defiende todo lo que es honrado, sobre todo allí donde está amenazado.

- Ama y goza lo que eres y lo que tienes con sana satisfacción.

- Comparte con tu pueblo apoyando a los más débiles.

- Arriésgate, no te encojas.

- Entrégate como Jesús, el mejor testigo de la vida.

- Anuncia e irradia con todo tu ser el Reino de Dios.

 

Oración

 

Dios Padre bueno,

te damos gracias por la vida,

por el año que termina

y por el que vamos a comenzar (estamos comenzando).

Gracias por las personas que caminan con entusiasmo

porque nos dan ejemplo.

y gracias también por los problemas

porque los podemos compartir y superar.

Nos abrimos a un nuevo año con grandes deseos:

que sepamos hacerlos realidad.

Sobre todo queremos llevar a la práctica

cuanto ayude al bien común.

Padre santo,

ayúdanos a ser sencillos, a vivir en la verdad,

a compartir lo que tenemos,

para que todos descubran que eres bueno.

 

Compromiso

 

Monición final

 

Hemos orado la vida proyectando evangélicamente el año que nos llega como un don. Tiene sentido que lo sigamos celebrando en

familia, con los amigos y vecinos... pero con la orientación que hemos compartido. ¡Feliz Año Nuevo!

 

 

 

4.- Preguntas de año nuevo

 

Hoy comenzamos un «año nuevo». ¿Cómo será?, ¿qué espero yo del nuevo año?, ¿qué deseo de verdad?, ¿qué es lo que necesito?, ¿a qué dedicaré mi tiempo más precioso e importante?, ¿qué sería para mi algo realmente nuevo y bueno en este año que hoy comienza?

 

¿Viviré de cualquier manera, pasando de una ocupación a otra, sin saber exactamente qué quiero ni para qué vivo, o aprenderé a distinguir lo importante y esencial de lo que es secundario? ¿Viviré de forma rutinaria y aburrida, o aprenderé a vivir con espíritu más creativo?

 

¿Seguiré este año alejándome un poco más de Dios o empezaré a buscarlo con más confianza y sinceridad? ¿Seguiré un año más mudo ante él, sin abrir mis labios ni mi corazón, o brotará por fin de mi alma maltrecha una invocación pequeña, humilde pero sincera?

 

¿Viviré también este año preocupado sólo por mi bienestar o sabré preocuparme alguna vez de hacer felices a los demás?, ¿a qué personas me acercaré?, ¿sembraré en ellas alegría, o contagiaré desaliento y tristeza? Por donde yo pase, ¿será la vida más amable y menos dura?

 

¿Será un año más, dedicado a hacer cosas y más cosas, acumulando egoísmo, tensión y nerviosismo o tendré tiempo para el silencio, el descanso, la oración y el encuentro con Dios?, ¿me encerraré solo en mis problemas o viviré tratando de hacer un mundo más humano y habitable?

 

¿Seguiré con indiferencia las noticias que día a día me llegarán desde los países del hambre?, ¿contemplaré impasible los cuerpos destrozados de las gentes de Irak o los ahogados de las pateras?, ¿seguiré mirando con frialdad a los que vienen hasta nosotros buscando trabajo y pan? ¿Cuándo aprenderé a mirar a los que sufren con corazón responsable y solidario?

 

Lo «nuevo» de este año no nos vendrá de fuera. La novedad sólo puede brotar de nuestro interior. Este año será nuevo si aprendo a creer de manera nueva y más confiada, si encuentro gestos nuevos y más amables para convivir con los míos, si despierto en mi corazón una compasión nueva hacia los que sufren.

 

Cuadro de texto: Fin y principio de Año
Materiales