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Domingo Cuarto de Adviento Samuel 7,1-5---Salmo 88---Lucas 1,26-38
Dios quiso hacerse hombre, para que nosotros nos hagamos como Él. Su nacimiento es una lección de vida. Sus preferidos son los pobres, los sencillos, los tolerantes, los pacíficos y los mansos. Así vino y esa fue su gran lección.
Reflexión
Te mando energía. Cuídate. Algo está cambiando en el vocabulario de algunos creyentes. Antes se pedían oraciones, se prometía rezar. Ahora no es infrecuente escuchar: «Mándame energía". Antes se decía: «Queda con Dios". «Que Dios te proteja". «Que Dios te guarde". Ahora nos despedimos diciendo: «¡Cuídate!". Sé que no se pueden simplificar así las cosas, pero pretendo exponer hechos de vida de tal manera que se perciba el deslizamiento hacia una existencia «puesta en nuestras manos y dependiente de nuestras fuerzas". Me uno a todos aquellos que tocan la fragilidad de su existencia y la ponen en manos de Dios. No para cruzarse de brazos, sino porque experimentan que usando sus manos se les escapan tantas cosas de las manos, se les escapa la vida... Me uno al grito de hombres y mujeres que claman desde su finitud: «Ven, Señor. Ven, Salvador". Me uno a los que no se definen creyentes, pero alguna vez en su vida palpan su propia realidad y susurran en silencio: «Algo o Alguien tiene que existir". Me uno a los que ponen sus vidas en manos de Dios que les llena de energía y les cuida. Me uno a los que no tuvieron manos cariñosas cercanas, ni cuidados especiales, ni caricias y, al irse, descubrieron que caían en las manos amorosas de Dios.
Oye, Señor…
Te necesitamos; necesitamos que nos tomes al asalto, que decidas Tú por nosotros, que te acojamos. No tengas en cuenta nuestros despistes, no te fijes en lo que hacemos; ten en cuenta nuestros deseos que no siempre van en relación con el hacer. Año tras año te celebramos, te decimos palabras bonitas. Haz con nosotros lo que Tú desees, que nosotros actuamos como niños, caprichosos, egoístas y a lo nuestro! Coge Tú las riendas de nuestra vida, Jesús. Porque vivimos alejados de ti, sin acordarnos del Amor, sin repartir con los hermanos y sin querer al otro como a nosotros. Oye, Señor, ven, pasa hasta el fondo...
Sugerencias
. Puedes inventar tu propia felicitación basándote en la idea y el texto que te presentamos. . Ora con el contenido de la oración, dejándote transformar por el Señor para ser luz, caricia y regalo para los que te rodean. . Vive estos días especialmente atento a las necesidades de los que te rodean. Sé osado para acudir a los que no te han llamado, pero que sabes están solos o necesitados.
¡Feliz Navidad! Sé, en la tierra, la llamita que ilumina la oscuridad en que se encuentran miles de criaturas. Sé el agua fresca que quita la sed a los que atraviesan el desierto de la existencia. Sé alimento de los que nos buscan, hambrientos de comprensión y estímulos. Procura servir y amar para tener la alegría de haber pasado por la tierra repartiendo el bien a todos los hombres. Convéncete de que la felicidad de tu vida no te puede llegar de fuera. Podrás hallar la felicidad cuando sepas hacerla brotar de tu corazón, cuando aprendas a ayudar a todos, sin preferencias, con tus obras, palabras y pensamientos. Piensa bien de todos y discúlpalos, y sentirás la alegría mayor de tu vida. Que el Espíritu de la Navidad te ilumine y llene tu vida de amor.
19 de Diciembre Jueces 13,2-7.24-25--- Salmo 70--- Lucas 1,5-25
Es de humanos sentir miedos e inseguridades. Los cambios nos desestabilizan y lo desconocido nos desasosiega. Pero es de divinos confiar. Los que tenemos la vida entrelazada con el Señor, tenemos la seguridad de que Él es nuestra roca, y nuestra salvación. Con Él a la derecha, no deberíamos temer, pues en Él nuestro valor aumenta.
Reflexión
Zacarías, hombre recto de juicio, procedía sin falta. Zacarías es sacerdote en el Templo. Esposo de Isabel, no ha tenido hijos con ella y son de avanzada edad. Según las leyes naturales ya no es posible la fertilidad. Junto con su mujer, pidió muchas veces a Dios un hijo. Justamente se le dice que su petición va a ser escuchada ahora, cuando todo parece imposible. De nuevo nos encontramos con un caso típico en los que al justo se le pide algo más que su honradez: se le pide obediencia. Zacarías obra con obediencia; se toma en serio a Dios; cree que Dios puede lo que ya no es posible. Nosotros podemos hacer lo posible. Dios puede hacer lo imposible. Y lo hace con quienes le creen, con quienes le obedecen. Quizá te explicas ahora por qué Dios "no puede muchas cosas". Es que no nos tomamos en serio a Dios. Es que no obedecemos a Dios. Es que no nos creemos que Dios pueda de verdad hacer lo imposible. Siempre hay una zona de nuestro ser que "rechina" cuando se nos propone lo imposible. Dios está buscando hombres y mujeres que le tomen en serio y crean y se hagan obedientes... Quizá esta Navidad tú...
Oye, Señor…
Dame confianza en ti, sabes que tengo miedos, que no sé abandonarme, y necesito el control de todo.
Sé que Tú eres la roca que me salva, que me tienes siempre abrazado y que me llevas de tu mano, pero no me lo termino de creer.
Soy como un niño con miedo a caer, y aunque me llenas de tu esperanza, no termino de dejarte invadirme del todo y vivo contigo y sin ti constantemente.
Toma Tú la iniciativa, Señor. No dejes que mis dudas guíen mi vida. Sé Tú el que me guíe y llévame hacia las fuentes tranquilas de tu Amor.
Dame la fe de María, la confianza de José, el amor de Zacarías y la fecundidad de Isabel. Hazme como Tú quieras, Señor.
Sugerencias
. Presenta al Señor, en oración, tus miedos y preocupaciones y haz una lista en la que vayas organizándolas con Él, dejando que te sosiegue y limpie de pensamientos negativos. . Tararea la canción «Cerca está el Señor...» durante estos días, siendo consciente de la importancia y la cercanía de su llegada. . Pon unas cintas de colores colgadas del clavo de tus cuadros, saliendo por debajo de ellos, y vete colgando, con alfileres, las felicitaciones que recibes, para que se vaya creando clima de amistad y relación en tu entorno. . Proponte crear este año tu Navidad. En la oración piensa en cómo hacer circular el amor, la fiesta y el encuentro entre los tuyos, en tus distintos ambientes.
Pensamiento
La Navidad es movimiento, ponernos en camino, renovarnos por dentro. Cada Navidad es diferente y quien la repite año tras año, rutinaria e igual, es que no deja que Dios se le cuele en el alma, con su impulso creativo y novedad.
Día 20 de Diciembre Isaías 7,10-14 Salmo 23 y Lucas 1,26-38
Decir sí a Dios es abrir paso a la libertad, a la vida abundante, a la novedad, a la creación, a la belleza, a la ternura, al sosiego, a los niños, a la esperanza, al entusiasmo, a la justicia, a la paz, al optimismo, a la fraternidad, a la pasión por la vida, al compartir, al sacar lo mejor de uno, a regalarse a los otros, a atender a los más pobres y a construir una casa común.
Reflexión
No temas, María. Van desfilando personajes, los más cercanos al acontecimiento de la primera venida de Jesús al mundo. Hoy nos encontramos con María, la protagonista principal. La veremos en varias escenas. Hoy es el momento de la anunciación. De los personajes vistos hasta ahora se nos comenzaba diciendo que eran justos, cumplidores de la Ley... De María se nos dice: «favorecida", «llena de gracia" por Dios. Dios no viene por lo buena que es María. Dios viene porque decide venir. Dios es protagonista de lo que quiere hacer: encarnarse en medio de nosotros. María es la elegida de Dios para realizar su plan. María consiente, acepta, asume, dice sí a la propuesta de Dios. Como María es de nuestra misma raza, sabemos que no conocía todas las consecuencias que encerraba aquel sí dado. Nunca sabemos las consecuencias totales de los compromisos que aceptamos. Si lo supiéramos, nos echaríamos para atrás... ¡Cuántas veces, de bromas o de veras, hemos dicho: «Si lo llego a saber... no me pillan a mí en este lío! Pero eso es lo bonito de los síes: No conoces todo su alcance. Pero te arriesgas. Si no te arriesgas, siempre te quedarás atrás, al margen de la corriente de la vida y de la corriente de Dios.
Oye, Señor…
Que nosotros queremos ser como María, pero aunque pretendemos darte un sí, a veces el miedo nos frena, en otras ocasiones estamos inseguros, también nos dejamos llevar por todos y nos escapamos de tu camino.
Pero queremos decirte un sí rotundo, a tu forma de tratar a la gente, a tu sensibilidad para todos, a tu sencillez más total, a tu manera de servir, a intentar ser los últimos, a cuidar a los más frágiles, a levantar a los caídos, a liberar a los angustiados, a poner alegría en los desanimados, a ilusionar a los deprimidos, a curar a nuestros enfermos, a jugar como los niños ya cuidar la amistad contigo.
Señor, de verdad que sí, que queremos ser de los tuyos, que intentamos vivir a tu manera, pero se nos olvida enseguida. Llévanos fuerte de tu mano y no nos dejes escapar.
Sugerencias
. Durante el día canta alguna canción que te recuerde la llegada del Señor, como: «Cerca está el Señor»... o: «Ven, ven, Señor, no tardes»... . Piensa en las personas que han venido a tu vida en este año y agradéceselo al Señor, a la vez que vas pidiendo por cada una de ellas y sus cosas. . Adorna tu casa, tu coche, o lugar de trabajo con algún símbolo navideño o alguna frase que lo recuerde (por ejemplo: «Quedan 4 días» para recordar que nace Dios entre nosotros. Cambias el número, conforme van quedando menos días, hasta el día 24, que pongas: «Esta noche»). . Junto al letrero anterior, podrías poner un belén pequeño en tu lugar de trabajo, algo sencillo, en el que estén María, José y el hueco para el niño. . Si pones un árbol de navidad, complétalo con las figuras de la Sagrada Familia, y así no perdemos las costumbres cristianas. Tenemos el peligro de que los niños confundan a Papá Noel con los personajes del nacimiento.
Pensamiento
Dios viene a la tierra y los hombres se empeñan en buscarle en las nubes. Y es que Él está entre nosotros, nos visita cada rato y no le conocemos porque muchas veces estamos adorando imágenes y se nos escapan las personas necesitadas de escucha, de caricia, de ayuda.
Día 21 de Diciembre
Que suenen todos los instrumentos, que todo el mundo rebose de alegría, que suenen todas las músicas, que salga por las ventanas la alegría de las casas, que los parques florezcan, que hagamos comida especial, que invitemos a los amigos, que bailemos hasta agotarnos, que circule la ternura por el mundo, porque Dios viene a nosotros para hacernos como Él, para que tengamos una vida plena.
Reflexión
¡De dónde a mí que me visite la Madre de mi Señor! Isabel está encinta. María lo sabe. Y corre en su ayuda. Acaba de decir: "He aquí la esclava del Señor», y comienza haciéndose "esclava», servidora de su prima Isabel... Un «pequeño» detalle para constatar que lo que ha dicho, va en serio». Hacernos «esclavos» de Dios se traduce en ser «servidores» de los hermanos. «¡Es demasiado!», exclama Isabel cuando la ve. ¡Es demasiado que me viste la madre de mi Señor! ¡Es demasiado que Dios se acuerde de mí! Siempre dicen lo mismo los sencillos. No se sienten dignos de Dios... Los arrogantes no se enteran de las cosas sencillas donde Dios está. A los sencillos, cualquier gesto de Dios les parece excesivo. El Mesías visita a Isabel porque María lo lleva dentro. Como hoy: Dios puede visitar a otros, si los que le han recibido le llevan, le acercan... Isabel proclama: «Bendita tú entre las mujeres y bendito el fruto de tu vientre. Dichosa tú porque creíste». Eso: «Bendita porque creíste, porque te fiaste de Dios». No hay otra razón suprema. Bendita porque creíste y eso ha hecho que Dios actúe. Hoy también es verdad y es válido esto mismo.
Oye, Señor…
Te hemos hecho un hueco, te estamos esperando, porque te necesitamos para:
poner sosiego en nuestros ritmos, llenar de ternura nuestros hogares, embargar con tu paz nuestras luchas, ilusionar con novedad nuestras rutinas, dinamizar nuestros cansancios, acurrucar nuestras tristezas, fortalecer nuestros miedos, abrirnos caminos nuevos, enseñarnos a querernos mejor, potenciarnos la fraternidad, sugerirnos la creación de tu reino, entusiasmarnos con revitalizar la Iglesia, inventar la comunicación en la familia, reenamorar a las parejas aburridas, aniñar a los resabiados y doctos, hacernos servidores unos de otros, convertirnos en una sorpresa, ayudarnos a ser luz y sal alrededor, convertirnos en ti, donde estemos.
No nos dejes de tu mano, Señor, que contigo, todo es posible...
Sugerencias
. La Navidad se acerca. Párate de vez en cuando, a lo largo del día, para caer en la cuenta de tu necesidad de Dios y del regalo que es que Él llegue a tu vida. . Podrías ir preparando algún regalo o adorno significativo, como, por ejemplo, recortar unas cartulinas con frases del evangelio y ponerlas en una cestita, junto al nacimiento, para que a partir de Nochebuena puedas invitar a tus familiares o visitantes a coger una y comentarla. Para los niños pueden ser como unas pequeñas cartitas o mensajes de Dios («Ven a mí cansado y agobiado, que yo te aliviaré», «El que quiera ser el primero, sea el servidor de todos», etc).
Pensamiento:
Navidad es cada día del año en que una persona se acerca a otra para llamarle hermana, y le trata como tal.
Día 22 de Diciembre
Mi corazón se alegra en el Señor. Brota todo mi poder y mis capacidades. Mi boca se ríe de lo que antes temía. Dios me hace gozar de la vida, con todo lo que traiga. Si vivimos como Él nos dice, desaparecerá el hambre, reinará la justicia, florecerá la paz y sentiremos que nos ha tocado la mejor lotería: tener a Dios, vivir en Él, ser en Él, sentirme habitado por ÉL
Reflexión
María profeta y cantora. María escucha a Isabel. Lo mejor de nosotros mismos nos lo remueven los otros. Nos incendian las palabras de fuego y de vida que escuchamos. Lo mejor de nosotros mismos sale fuera cuando un creyente o una creyente nos dice su fe. María escucha a Isabel, la prima que también cree y espera, y se vuelve profeta y cantora. "Sólo puedo decir una cosa con toda mi alma: proclamar la grandeza del Señor. Estoy contenta y feliz porque Dios es mi salvación. Estoy rebosante de gozo porque Dios me ha mirado, se ha fijado en mí. La mirada de Dios me ha envuelto y he sentido tanto amor, tanto gozo, que me he hecho esclava de mi Señor. ¡Que se haga lo que Él quiere! Sé que por mí muchos encontrarán la salvación. Sé que por eso muchos me felicitarán de generación en generación. Pero yo sólo soy la esclava del Señor. Yo canto hoy y proclamo que el Poderoso ha hecho proezas, que es santo su nombre y que su misericordia llega a todos. Yo canto que deja vacíos a los ricos y colma a los sencillos. Yo canto que Dios es Dios para siempre».
Oye, Señor…
Tú hiciste maravillas en María, porque ella se mostró disponible, estaba a la espera, y se dejó hacer por ti... Ella reconoció tus grandes obras porque ella se ofreció como esclava, con ese estilo de servir que enseña Jesús, y con total sencillez reconoció tus proezas. Y a nosotros nos ofreces lo mismo; si nos abandonamos del todo en ti y vivimos la vida contigo, Tú nos llevarás de la mano y nos darás vida. Y los demás reconocerán en nosotros tu mano, porque contigo podemos hacer maravillas, si nuestra fe es auténtica y fiel, y te dejamos hacer tus planes en nosotros. Que el ejemplo de María nos ayude a entregarnos, nos quite rigideces y nos vuelva disponibles y manejables, para que nos llenes de tu amor y de tu forma de estar en el mundo.
Sugerencias
. Vete pensando en los mensajes con los que quieres adornar tu entorno para que no tengas que recurrir al famoso «Merry Christmas», comprado a última hora. . Puedes poner los nombres de la familia en el nacimiento o algún símbolo que los represente. . Ponte en oración hoy cuando todos los medios de comunicación hablan de la lotería, y habla con el Señor de cómo Él ha sido para ti la mejor lotería que te ha podido tocar en la vida. Coméntalo con los tuyos, ya que, sin querer, este día el dinero se convierte en el dios de la mayoría de las personas.
¿Alguna vez has estado en una situación problemática y no tenías indicios de cómo se iba a resolver, y de pronto todo queda resuelto sin darte cuenta? Ése es Dios... que toma nuestros problemas en sus manos y nos ayuda a poder convivir con ellos y poner en marcha nuestros recursos personales, sin autocompadecernos.
Día 23 de Diciembre
Mi corazón se regocija, mi alma se llena de alegría, pero necesito que Tú, Señor, me enseñes todos los caminos, me informes de tus sendas, para que te sea fiel y para que me salves de todo lo que me aparta de ti. Tú, Señor, eres el mejor maestro, porque enseñas con paciencia, nos haces humildes, nos tratas con misericordia y nos cuentas los secretos de la felicidad que siempre andamos buscando.
Reflexión
Isabel dio a luz un hijo y la gente se congratulaba con ella porque Dios le había tratado con misericordia. Zacarías no recobra el habla cuando nace su hijo, sino cuando tiene que apoyar la decisión de su mujer de ponerle como nombre Juan. Todo es novedad. Dios irrumpe trayendo novedad, saltándose algunas tradiciones que no hacen nada más que repetir el pasado sin transformarlo. "Juan es su nombre» es la confirmación de que Dios ha hecho obras grandes y seguirá haciéndolas en este niño. Este nacimiento no es tan distinto de cada nacimiento humano. Todos venimos al mundo como profecía y como anuncio de algo nuevo por estrenar. La vida de cada persona es una sorpresa, una promesa, un anuncio. Cada ser humano que nace trae una huella de Dios en su alma y un soplo de novedad lo acompaña... Es responsabilidad personal y de la comunidad humana hacer posible que cada uno llegue a ser lo que tiene que ser. ¿Qué será de este niño y de esta niña? Pues la mano de Dios les acompaña...
Oye, Señor…
Quiero, como Isabel, recibir la visita de María, que es la que nos presenta a ti, la que nos prepara el corazón. Quiero, como María, dejarte hacer en mí, ser flexible y generoso, estar disponible para ti. Quiero, como José, aceptar las cosas, aunque no entienda, tratar con amor, aunque «me fallen» y vivir contigo, por lo menos 33 años. Quiero, como tus discípulos, dejar mis tareas y seguirte, aprender tus enseñanzas y seguir tus caminos. Quiero pedirte que estés en mí, que esta Navidad no sea una más, sino que nazcas en mis adentros, para que por fin mi amistad contigo sea completa y definitiva.
Sugerencias
. Queda un día para celebrar la venida de Dios al mundo. Dedica tu oración, un tiempo sereno y sosegado, para poner tu corazón en disposición de acogerle y de que se vaya haciendo vida de tu vida y motor de todas tus acciones. . Termina de adornar tu entorno. Quizás podrías comentar con algún vecino la posibilidad de adornar el portal, o el ascensor, o la puerta de algunos que quieran, además de la tuya, con algún mensaje cristiano o laico, según el interesado. Encárgate de contagiar clima navideño de cercanía y bienestar. . Podrías aprovechar para invitar en tu casa a vecinos y conocidos a tomar un dulce navideño y visitar el nacimiento, que habrás puesto con luces, mensajitos y cuidado...
¿Alguna vez has sentido una inmensa tristeza en el alma y al día siguiente la tristeza ha pasado? Ése es Dios... que te dio un abrazo de consuelo y te dijo palabras dulces. ¿Alguna vez te has sentido tan cansado de todo, hasta el punto de querer morirte, y de pronto un día sientes que tienes la suficiente fuerza para continuar? Ése es Dios... que te cargó en sus brazos para darte descanso.
Día 24 de Diciembre
Esta es la noche en que la tierra se alegra, las personas cantan y ríen, porque ha llegado el momento en que Dios se hizo hombre, para enseñarnos a vivir, para contarnos cómo es nuestro Padre Dios y cómo hemos de hablarle. Su venida nos consuela y fortalece porque nos llena de su misericordia infinita, nos hace rebosar de amor y de ternura.
Reflexión
Bendito sea Dios. Zacarías habla y, como hizo María en el encuentro con su prima Isabel, canta las grandezas del Señor. El canto de Zacarías es el canto que resume las esperanzas mejores de todos los que esperaron en el Señor y hoy ven cumplida su espera. «Bendito eres Dios de Israel, porque no abandonas, porque salvas. Bendito eres Dios de Israel, porque una fuerza salvadora recorre a los que creen en ti. Bendito eres Dios de Israel, porque a nuestro lado pones a profetas que mantienen la fe y avivan la esperanza cuando las cosas se ponen muy negras. Bendito eres Dios de Israel, porque eres fidelidad. Bendito eres Dios de Israel, porque lo que prometiste a Abrahán se cumple en nuestros días, y hombres y mujeres caminan a nuestro lado en presencia del Altísimo. De su caminar, de sus huellas, sale luz para los que quieran ver la salvación de Dios. Bendito eres Dios de Israel, porque por tu entrañable misericordia nos visita el Sol que nace de lo alto, tu Hijo, para que dejemos las sombras y marchemos por caminos de paz».
Oye, Señor…
Hoy recordamos tu noche, aquella en que naciste, pobre, sin casa ni hospital, en un pesebre, junto a tus padres. Tú, Dios, te hacías pequeño, para darnos tu lección de vida, enseñarnos tus preferencias y demostrarnos cómo hay que ser. Buscaste una mujer sencilla, un padre trabajador y bueno, un pueblo perdido, una aldea, y la buena gente que les atendió. Nosotros te subimos a altares, te ponemos miles de nombres, te rodeamos de joyas y olvidamos tu sencillez y austeridad. No dejes que celebremos la Navidad, un año más, a veces sin ti. Convierte nuestro corazón ajetreado en uno que ame y acoja como Tú. Quédate entre nosotros, Señor.
Sugerencias
. Comienza el día con sentido festivo, intentando que el agobio de los encuentros familiares no te distraiga de la venida del Señor. . No olvides felicitar a vecinos, amigos y compañeros, pues es un día grande: celebramos el Nacimiento de Dios. . Pon algún símbolo por tu casa o en tu entorno que recuerde que para ti es fiesta, pues en tal noche como la de hoy, Dios se hizo hombre para enseñarnos a vivir. Recuerda que nuestra sociedad está descristianizada y celebra una navidad laica, aunque aprovechan las familias para reunirse. . Cuida los detalles de afecto en la cena de Nochebuena. Haz copias de una bendición de la mesa y ponla en cada plato. Aprovecha para decir el amor; el amor que no se dice, se pierde... El mejor regalo puede ser una carta profunda o una notita. . Prepara letras de villancicos fotocopiados para los comensales y cantad juntos para que no se pierda la tradición y los niños los aprendan.
. Bendición de la mesa de Nochebuena: Señor; aquí nos tienes a todos reunidos en tu nombre; bendice nuestra mesa y a todos los comensales. Te agradecemos los alimentos que podemos disfrutar; pero no queremos olvidar a los hermanos que pasan hambre y a todos los que tenemos en todos los rincones del mundo. Aquí tienes, Señor; nuestras manos, para trabajar por la justicia. |
