Monición de entrada

 

(A)

La primitiva comunidad consideraba que no podían estar en la Eucaristía quienes estaban enfrentados con otros “porque se manchaba el sacrificio”. ¿Cuál es nuestra situación frente a los que mueren de hambre? Sin trabajo por la justicia no hay Eucaristía. Pasar por alto la solidaridad convertirá nuestras misas en muecas hipócritas. Seamos conscientes y actuemos en consecuencia.

 

(B)

Dios nos regala un mundo hermoso, para que podamos vivir felices todos. Porque los bienes son de Dios, no del primero que los coge y se adueña de ellos.

Sin embargo, hay mucha gente que sufre, que no tiene lo necesario para vivir y mueren de hambre, por falta de alimentos que a otros les sobran y los tiran.

Uno de los pecados mayores de la humanidad es la insolidaridad.

En esta celebración vamos a tomar conciencia de nuestra obligación, vamos a colaborar para acabar con este grave problema. Vamos a sentirnos responsables de las enormes diferencias que existen entre los hijos de un mismo Padre-Dios.

 

Saludo

 

El Señor Jesús que quiere ser hermano y amigo de todos, esté con vosotros...

 

Pedimos perdón

 

(A)

¿Qué pensarán estas personas que pasan hambre comparando su vida con la nuestra? ¿Qué pensará Dios de esta injusticia?

Vamos a pedir perdón a Dios al comienzo de esta celebración

 

Tenemos miedo de saber lo que pasa a nuestro alrededor. No queremos conocer los problemas de la gente, porque así no tenemos necesidad de salir de nuestras comodidades para cambiar el mundo. SEÑOR, TEN PIEDAD...

Tenemos miedo de servir, de ayudar. Creemos que cada uno se basta a sí mismo y que si un día haces algo por los demás, después no te van a dejar tranquilo. Por eso, preferimos venir a Misa, ocupar nuestro asiento y pensar que ya hemos cumplido... CRISTO, TEN PIEDAD...

No abrimos la boca para defender a nadie. Tenemos miedo a denunciar, miedo a ser testigos de Jesús y dejamos que las cosas sigan como están. SEÑOR, TEN PIEDAD...

 

(B)

Porque a veces confundimos solidaridad con dar de lo que nos sobra. SEÑOR, TEN PIEDAD...

Porque nuestra solidaridad todavía no llega hasta considerar al otro como sujeto de derechos. CRISTO, TEN PIEDAD...

Porque somos muy insensibles al dolor humano y muy sensibles al consumo superfluo. SEÑOR, TEN PIEDAD...

 

Oración colecta

 

De tus manos, Señor, no salió la muerte, sino el alimento que sustenta la vida de todos los seres, concédenos amar eficazmente a los hermanos que padecen necesidades básicas, para que, desterrada la injusticia podamos vivir todos en libertad y alegría. Te lo pedimos por Jesucristo nuestro Señor.

 

Escuchamos la Palabra

 

(I)

Lectura del Profeta Isaías

 

Esto dice el Señor Dios:

Cuando destierres de ti la opresión, el gesto amenazador y la maledicencia, cuando partas tu pan con el hambriento y sacies el estómago del indigente, brillará tu luz en las tinieblas, tu oscuridad se volverá mediodía.

 

                                                                                                        Palabra de Dios

 

(II)

 

Lectura de la Carta de Santiago

 

Hermanos míos: ¿De qué le sirve a uno decir que tiene fe, si no tiene obras? ¿Es que esa fe lo podrá salvar?

Supongamos que un hermano o una hermana andan sin ropa y faltos de alimento diario, y que uno de vosotros les dice: “Dios os ampare: abrigaos y llenaos el estómago”, y no les dais lo necesario para el cuerpo; ¿de qué le sirve?

Esto pasa con la fe: si no tiene obras, está muerta por dentro.

 

                                                                                                        Palabra de Dios

 

Salmo...

 

+ Lectura del santo Evangelio según San Mateo

 

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:

Cuando venga en su gloria el Hijo del hombre y todos los

ángeles con él, se sentará en el trono de su gloria y serán las reunidas ante él todas las naciones.

Él separará a unos de otros, como un pastor separa las ovejas de las cabras.

Y pondrá las ovejas a su derecha y las cabras a su izquierda.

Entonces dirá el rey a los de su derecha:

“Venid vosotros, benditos de mi Padre; heredad el reino preparado para vosotros desde la creación del mundo.

Porque tuve hambre y me disteis de comer, tuve sed y me disteis de beber, fui forastero y me hospedasteis,

estuve desnudo y me vestisteis, enfermo y me visitasteis, en la cárcel y vinisteis a verme”.

Entonces los justos le contestarán:

“Señor, ¿cuándo te vimos con hambre y te alimentamos, o con sed y te dimos de beber?;

¿cuándo te vimos forastero y te hospedamos, o desnudo y te vestimos?; ¿cuándo te vimos enfermo o en la cárcel y fuimos a verte?”

Y el rey les dirá:

“Os aseguro que cada vez que lo hicisteis con uno de estos mis humildes hermanos, conmigo lo hicisteis”.

Y entonces dirá el rey a los de su izquierda:

“Apartaos de mí, malditos; id al fuego eterno preparado para el diablo y sus ángeles.

Porque tuve hambre y no me disteis de comer, tuve sed y no me disteis de beber,

fui forastero y no me hospedasteis, estuve enfermo y en la cárcel y no me visitasteis”.

Entonces también éstos contestarán:

“Señor, ¿cuándo te vimos con hambre o con sed, o forastero o desnudo, o enfermo o en la cárcel y no te asistimos?”

Y él replicará:

“Os aseguro que cada vez que no lo hicisteis con uno de éstos, los humildes, tampoco lo hicisteis conmigo”

Y éstos irán al castigo eterno y los justos a la vida eterna.

 

                                                                                                        Palabra del Señor

 

 

Homilía

 

(A)

Una de las cosas más desconcertantes es toda ese gente que, ante ciertos problemas del mundo, levanta los ojos al cielo y dice: ¿Pero Dios cómo acepta esto? ¿Cómo ha hecho Dios ricos y pobres? ¿Cómo Dios no impide el hambre en tantos lugares de la tierra? ¿Por qué no se apiada de esos niños que mueren de desnutrición, cómo y por qué lo tolera?

Y lo sorprendente es que frases como éstas son dichas con frecuencia por personas creyentes, que aman a Dios y le respetan.

Recuerdo un día una señora que decía: ¿Pero por qué ha hecho Dios que tanta gente padezca tanta hambre? Yo le contesté: Señora, Dios ha hecho y hace muchísimo para evitarlo. Nos ha hecho a usted y a mi. Nos ha dado las manos para que las pongamos a la tarea. Ha hecho nuestro corazón para que descubramos que somos hermanos y empecemos a demostrarlo.

Me parece que lo primero que se puede pedir a los hombres es que juguemos limpio con Dios. Dios no ha hecho el hambre del mundo. El hambre lo hemos hecho los hombres. Dios no ha hecho la loca distribución de la gran riqueza del mundo. Esa distribución la hemos hecho los hombres con nuestro pecado, con nuestra falta de amor, con nuestro egoísmo. Dios no hizo un continente pobre y un continente rico. Hizo a todos los hombres iguales y a todos les nombró hermanos. Si luego unos hemos acaparado la riqueza del mundo, si al menos no hemos sabido distribuirla justamente, eso es responsabilidad nuestra, culpa nuestra, pecado nuestro.

Porque la cara verdaderamente negra del problema del hambre en el mundo es que el hambre no es inevitable. Que no es que falten alimentos o riqueza, es que está mal distribuida. Y que en el mundo hay hambre y sigue habiéndola porque nosotros queremos. Los terremotos no pueden evitarse, pero el hambre sí. Las catástrofes de la naturaleza no se pueden impedir, pero la falta de médicos o de cultura del Tercer Mundo, sí.

Cada uno de nosotros no puede evitar que los niños mueran de hambre en muchos lugares de la tierra. Pero juntos sí. Y cada uno podemos evitar una partecita de ese problema.

Hay que repetir y repartir esto. Porque es muy fácil que, ante problemas de este calibre, nuestra respuesta sea: “Es terrible, sí. Pero yo ¿qué puedo hacer?”

Pues bien, la respuesta cristiana es: Sí, usted puede hacer mucho. Usted puede hacer más de lo que se imagina. Y todos juntos lo podríamos todo.

Dios, naturalmente va a ayudarnos. Pero no va ayudarnos haciendo milagros, poniéndose Él a hacer lo que es tarea nuestra. El mayor milagro que Dios podría hacer y trata de hacer es despertar nuestros corazones, para que luego nuestros corazones despertasen nuestras manos.

Recuerdo que en la última guerra mundial los bombardeos destruyeron en Alemania una famosa imagen de Cristo en la cruz. Después de la guerra pudo reconstruirse la imagen del Cristo, menos sus brazos, que habían sido literalmente pulverizados por una bomba. Los fieles colocaron entonces en su altar el Cristo sin brazos. Y, debajo, pusieron esta inscripción: “Ahora Cristo no tiene más brazos que los tuyos”.

Así es: ahora Dios no tiene más brazos que los nuestros. Desde que Dios creó al hombre, encargó al hombre la solución de los problemas de este mundo. Y somos nosotros esos brazos de Dios. Y,

cuando nosotros dejamos dormidos esos brazos somos nosotros quienes mutilamos a Dios, quienes le volvemos impotente y estéril.

Por eso, amigos, ante el drama del hambre, no nos preguntemos qué hace Dios, preguntémonos qué hacemos nosotros. Y luego, prestémonos nuestras manos a Dios.

 

 

(B)

 

¿Qué pretende conseguir la Campaña contra el hambre? - Conocer que hay millones de hombres en el mundo que están sufriendo a causa de las necesidades que padecen y que pueden ser remediadas.

- Despertar la conciencia de quienes no sufrimos esas necesidades.

-Manifestar que no es cosa de un día al año, sino que las necesidades que sufren los hombres y mujeres y nuestra solidaridad con ellos es cosa de todos los días.

- Que se necesita recaudar bienes económicos, pero sobre todo, remover conciencias y sentar criterios cristianos frente a estas realidades humanas.

La Campaña nos propone varias consideraciones importantes:

- Que el hombre necesita el pan diario...y que hoy a algunos nos sobra y a otros muchos les falta...

- Pero no sólo de pan vive el hombre. Hay otros importantes valores que es preciso conseguir para todos y que deben ser disfrutados por todos. También las estadísticas nos hablan de muchos millones de analfabetos; que la esperanza de vida en los países subdesarrollados no llega a los cuarenta años; que hay muchos países que son verdaderos "conejos de indias" donde se prueban los armamentos de los países ricos; que existen muchos países donde hay verdadera hambre de paz, de libertad, de Dios; porque no sólo de pan vive el hombre...

- Y hay otra consideración para los cristianos... Que, al final, nos examinarán en el amor demostrado al prójimo. Y esta campaña pone ante nuestros ojos que hay demasiado egoísmo en el mundo, pues:

- Hay bienes suficientes para cubrir las necesidades de los hombres, pero están muy mal empleados y muy mal repartidos

Se va a la luna o se envía a Marte diferentes satélites..., se establecen naves en el espacio, se fabrican y se venden enormes cantidades de armamentos...

- Colaboramos muy poco en cubrir las necesidades de los hombres. Sólo cuatro naciones en el mundo cumplen el 0'7 : Holanda, Noruega, Suecia y Dinamarca. Todas las demás naciones quedan muy lejos. España apenas llega a la décima parte de lo que firmó. En lugar del 0'7, lo que aportamos es el 0'07.. .

Ante estas realidades nosotros tenemos que tomar postura. Tenemos que amar con obras y no sólo con palabras: ¿Qué piensas de los problemas de los demás, del hambre de los demás? ¿ Cómo te comportas con los bienes materiales? ¿ Cómo gastas tu dinero, cómo utilizas tus bienes? ¿Sientes solidaridad con los necesitados? ¿Exiges que los demás resuelvan esos problemas, pero sin tocar tus cosas?..

Debemos compartir con generosidad y no por compromiso.

No se trata hoy de dar porque me lo pide el párroco, se trata de dar porque lo exige mi lealtad a Dios y porque lo exige mi conciencia de cristiano.

Es el espíritu que nos debe animar; lo he encontrado en una estampa:

 

"Dad, dad siempre:

¿tenéis riqueza?: socorred.

¿sois pobres?: consolad;

¿carecéis de influencia?: amad;

¿os sentís solos? rezad,

Dad, dad siempre:

una palabra, una limosna,

una sonrisa, un saludo, una oración".

 

Imaginaos que un buen día en el diario montañés leéis estas líneas: "Los bienes creados deben llegar a todos en forma justa. Los ricos están obligados a ayudar a los pobres y, por cierto, no sólo con los bienes superfluos. Quien se halle en situación de necesidad tiene derecho a tomar de la riqueza ajena lo necesario para sí”.

¿De quién pensaríais que son estas líneas? ¿De algún ácrata, revolucionario? ¿De algún comunista o sindicalista o de algún ocupa?

No. Son palabras literales del Concilio Vaticano II.

O imaginaros que abrís otro libro y os encontráis con lo siguiente:

"Los ricos han engordado y están relucientes. Han sobrepasado los confines del mal. No han sostenido la causa de los pobres. Y, de una gente así, ¿no voy a vengarme yo, Dios?

No, no os irritéis. No penséis que es un texto de un curita demagógico o progresista. Son palabras literales de la Biblia.

El evangelio no es vaselina. El evangelio, leído como fue escrito, es fuego, que quema. Y nos enfrenta con nuestras responsabilidades.

Jesús no fue un teórico de la tragedia humana. La compartió. y dedicó lo mejor de su vida a sanar heridas, a vivir con los marginados, a preocuparse de los miserables.

¿Y hoy? ¿Y los cristianos hoy? Por fortuna hay cristianos que han descubierto a Cristo en el pobre, en las infinitas formas de pobreza que hay en nuestro mundo. Son ellos los que saben que cristianismo o es misericordia o no es Evangelio. Son los que saben que no se trata de pequeñas ayudas ocasionales (como las que organizamos cada vez que se produce una catástrofe... Olvidándonos de la gran catástrofe que supone el hambre, que mata a millones de seres humanos al año), sino que se trata de entregar la vida y el corazón a los que sufren...

Ayudémosles con nuestra solidaridad y nuestra generosidad para que ellos puedan seguir repartiendo entre tantos pobres y necesitados el amor de Dios, que les llega en forma de ayuda material o de oración...

 

 

Oración de los fieles

 

(A)

Al Dios que es Padre de todos los hombres, especialmente de los más necesitados, le dirigimos nuestras súplicas:

 

a) Pedimos por todos los que son menospreciados, abandonados, olvidados en su pobreza. Te presentamos, Señor, a los que sufren el hambre, a los que les falta el amor, la dignidad humana; te pedimos por todos los pueblos de África. Oremos...

 

b) Pedimos por aquellos que ya no ven esperanza en su vida. Te presentamos, Señor, a los que sufren la miseria, la falta de cultura, los que habitan en las chabolas y en los barrios de pobreza, te rogamos sobre todo por los niños. Te pedimos por todos los pueblos de América Latina. Oremos...

 

c) Pedimos por los que sufren las injusticias sociales, por los que no tienen voz y son maltratados, por los emigrantes sin trabajo, por los parados, por las víctimas de la droga, por los enfermos de sida. Te presentamos, Señor, a todos los que sufren rupturas familiares o son abandonados en los países occidentales. Oremos...

 

d) Pedimos por los que buscan soluciones de paz y de diálogo en los conflictos. Te presentamos, Señor, a todos los que habitan en los sombríos países donde reina la muerte y la guerra, los pueblos de Indonesia, Chechenia, Kosovo, Israel, Palestina, Colombia... por todos los niños que sufren inocentemente. Te rogamos por todos los pueblos de Asia.

 

e) Oremos por los responsables de los pueblos, por los que se comprometen en la vida social y política. Te presentamos, Señor, a todos los que en cualquier parte del mundo son perseguidos a causa de su fe, son asesinados por su denuncia profética, a los perseguidos políticos, a los pueblos humillados.

Por todos ellos. Oremos...

 

f) Oremos unos por otros, para que seamos siempre fieles a la llamada que hemos recibido. Te presentamos Señor, a todos los que buscan ser testigos de esperanza en su entorno, a los que humildemente son sal de la tierra y reflejan la luz de Dios. Oremos...

 

Dios y Padre nuestro, te pedimos que nuestro corazón esté siempre abierto a las necesidades de todos los hombres. Tú que vives...

 

(B)

Señor y Dios nuestro, que deseas que el hombre perfeccione la creación y la sociedad viviendo de manera solidaria; míranos enfrentados y divididos en ricos y pobres, danos responsabilidad y entrañas humanas para sentir el dolor y la explotación de nuestros hermanos.

 

Por las Iglesias cristianas, para que nunca se cansen de llamar a la solidaridad entre los hombres. ROGUEMOS AL SEÑOR...

Por los que sufren las consecuencias de las injustas estructuras que nos favorecen para que algún día podamos mirarles a los ojos sin avergonzarnos. ROGUEMOS AL SEÑOR...

Por todos aquellos que trabajan en proyectos solidarios para que sientan nuestro apoyo material y moral. ROGUEMOS AL SEÑOR...

Para que nunca aceptemos como normal e incambiable esta situación de injusticia. ROGUEMOS AL SEÑOR...

Por los que asistimos a esta eucaristía, para que trabajemos por crear una cultura de justicia y solidaridad que a todos enriquezca. ROGUEMOS AL SEÑOR...

 

(C)

Dios bueno, Padre de todos, que quieres la felicidad para todos los hombres, suscita en nosotros entrañas de solidaridad para que podamos rezar con pleno sentido el padrenuestro y celebrar con verdad la Eucaristía. Te lo pedimos...

 

1.- Por la Iglesia, que tanto habla de que todos los hombres de la tierra formamos una gran familia de hijos de Dios, para que se preocupe más de sus hijos necesitados y menos de los que tienen las riquezas. Roguemos al Señor...

 

2.- Por los gobernantes de todas las naciones, sobre todo de las más ricas, para que gasten menos en armas para matar y gasten más en amar y ayudar a los demás, sobre todo a los más pobres. Roguemos al Señor...

 

3.- Por los misioneros que entregan su vida en el frente donde se libra la batalla del hambre contra la abundancia, y por todas las organizaciones que trabajan por la paz y el desarrollo de los pueblos. Roguemos al Señor...

 

4.- Por nuestras comunidades parroquiales, en las que día tras día escuchamos la voz de tantos necesitados, para que no nos encerremos en nosotros mismos y nuestro corazón se abra a los que les falta pan y comprensión. Roguemos al Señor...

 

Escucha, Señor, nuestros deseos de imitarte para acercarnos a todos, especialmente a los que están pasando dificultades para sobrevivir. Por JNS.

 

 

Oración sobre las ofrendas

 

Señor, hazme comprender que es poco lo necesario.

Y, sin embargo, a pesar de saberlo, me voy llenando de cosas y cosas.

Señor, estas ganas mías de tenerlo todo me embotan la mente, me hacen olvidarme de los otros.

Me contento con decir: “que se espabilen, que trabajen...” Y me justifico, y me lleno de todo y me olvido de todos.

Dame, Señor, sensibilidad para dar, dame fuerza para vivir con poco, dame la felicidad que viene de la austeridad. Dame, Señor, el gusto de las bienaventuranzas: “Dichosos los pobres. Dichosos los que no almacenan”. Amén.

 

Prefacio...

 

Te damos gracias, Padre, y te alabamos,

porque has sembrado en nosotros la inquietud

de mejorar este mundo con nuestro esfuerzo y colaboración.

Este mundo que tu amas

y del que nos haces a todos responsables.

Tú nunca nos dejas solos en nuestro trabajo

y en nuestra lucha contra el mal.

Te damos gracias también porque nos haces vivir

en un momento tan interesante de la historia

cuando tiende al progreso y la consecución

de los grandes sueños de la humanidad.

Unidos a todos los hombres de buena voluntad,

te aclamamos diciendo:

 

Santo, Santo, Santo...

 

 

Padre nuestro

 

Pedimos a Dios que a nadie falte el pan de cada día. Y que a nosotros nos dé un corazón generoso para compartir el nuestro con los demás.

Padre nuestro...

 

Nos damos la paz

 

Sabemos que la paz que Jesús nos desea no es que nosotros vivamos tan tranquilos, sin preocupaciones mientras los demás se las pasan “canutas”... Tenemos que dejar un poco nuestra comodidad y nuestra tranquilidad y salir al encuentro de los demás, para que también ellos puedan tener pan y paz.

 

Comunión

 

Jesús siempre nos invita a su comida, no es tacaño. Mientras vivió en esta tierra ayudó y dio de comer a los hambrientos. Ahora nos invita a todos y quiere que también nosotros aprendamos a repartir nuestro pan con los demás...

 

Oración final

 

¿De qué podemos darte gracias, Señor?

¿Cómo podemos darte gracias, si tantos niños mueren de hambre?

¿Cómo podemos darte gracias, si unos están hartos

y otros, sus hermanos, no tienen absolutamente nada?

Si nos hemos gastado en armas el dinero del pan de cada día;

si hemos preferido jugar con aviones antes de construir hospitales;

si hemos robado el fruto de su trabajo a pueblos esclavos...

Pero en medio de la oscuridad ha brillado la luz.

Una gran esperanza que nos ha sacado de nuestro pecado y nos ha hecho ir más lejos de donde hubiéramos querido.

La voz de los profetas denuncia la maldad.

Más que palabras hoy se nos piden hechos de solidaridad...

¡Qué lejos estamos todavía!

Tú, el Dios distinto, nos enfrentas a la realidad:

¡Cambiad vuestro comportamiento! ¡Dad de lo vuestro! ¡Empobreceos voluntariamente si queréis hacer el reino!

Hemos comenzado el camino con pasos sencillos.

Sentimos la atadura del tener, sentimos ganas de cerrar los ojos

para no ver el hambre de los otros.

Pero tú golpeas nuestro frío con el ejemplo y el testimonio

de hombres y mujeres que lo están dando todo,

que se están dando del todo.

Que no se embote nuestro corazón, Señor,

con las cosas que se acaban.

Que no se cierren nuestros ojos ante el hambre del hermano.

Que no se aparte nuestra mano de la mano que nos pide pan y trabajo, cercanía o cariño...

Jesús nos enseñó a descubrir al hermano que llora

y al forastero que pide..

Nos dijo, también, que Dios, su Padre, recibe como dado a Él,

todo lo que damos al otro. Me diste de comer en el hambriento,

y de beber en el sediento....

Padre, envíanos el Espíritu para que nos abra el corazón

y sepamos repartir y compartir.

Padre, envíanos el Espíritu para que aprendamos a entregarnos

sin almacenar tesoros que empobrecen a los demás.

Padre, envíanos el Espíritu para ser levadura de un mundo nuevo,

donde todos tengan pan y trabajo, sonrisa y calor...

Un nuevo mundo de justicia, de amor y de fraternidad. Te lo pedimos....

 

 

 

Para una Misa con Niños

 

Monición de entrada:

 

Un señor fue a la playa a darse un baño. Se puso el bañador y dejó su ropa amontonada sobre la arena. Pero al instante se dio cuenta de que lejos, dentro del mar, un hombre estaba a punto de ahogarse y gritaba: ¡socorro!

Su primera idea fue tirarse al agua para ayudarle, porque era buen nadador. Pero en seguida le asaltó otro pensamiento: “¿Y mi ropa? Esta playa tiene muy mala fama. Dicen que hay muchos ladrones. Quizá sea mejor que otro más rápido que yo vaya a salvar a este pobre desgraciado”. Y, mientras se lo pensaba, el hombre se ahogó desapareciendo bajo el agua.

 

Empezamos nuestra Celebración con esta historieta porque el drama del ahogado se parece al drama que padecen los millones de hombres, mujeres y niños que hoy en el mundo sufren el hambre. Hay que padecerlo de verdad para saber lo que es. Nosotros, a lo más, notamos un poco de molestia en el estómago si se retrasa la comida o nos quedamos sin merendar: esto no es hambre.

Si todos los hombres queremos, podemos solucionarlo. No hagamos como el de la playa: que otros vayan a salvarlo, que otros den dinero, que otros se sacrifiquen...; todos lo hemos de hacer.

 

Acto penitencial

 

Pensemos un poco en nuestro gastos, en nuestros caprichos de cada semana, en nuestros vestidos quizá caros, en nuestros juguetes caros... Un niño español consume mes a mes, quinientas veces más que un niño del Tercer Mundo. Todo lo que se recogió el año pasado en España, y repartido entre todos los españoles, correspondió a 47 pesetas cada uno. ¿Qué es esto? ¡Una vergüenza...! Hay 500 millones de personas que en lo único que piensan durante el día es en buscar algo para comer.

Y yo ahora, delante de Dios, ¿pienso que cumplo ya suficiente con lo que aporto?...

 

- Tenemos miedo de saber lo que pasa alrededor. No queremos conocer los problemas de la gente, porque así no tenemos necesidad de salir de nuestras comodidades para cambiar... Señor, ten piedad...

 

- Tenemos miedo de servir, de ayudar. Creemos que cada uno se basta a sí mismo, y que si algún día haces algo por los demás, ya después nunca te van a dejar tranquilo. Por eso, preferimos venir a Misa, ocupar nuestro asiento y pensar que con eso ya hemos cumplido... Cristo, Ten piedad...

 

- No abrimos la boca para defender a nadie. Tenemos miedo a denunciar, miedo a ser testigos de Jesús y dejamos que las cosas sigan como están...

Señor, ten piedad...

 

Oración:

 

Señor, que has querido que todos los hombres seamos y vivamos como hermanos; ayúdanos a comprender que, mientras nosotros vivimos una vida feliz, existen millones de seres humanos, hijos tuyos y hermanos nuestros, muertos de hambre y de abandono, víctimas de la injusticia y de la explotación. Haznos sentir la angustia de la miseria universal y líbranos de nuestro egoísmo y tacañería. Te lo pedimos por NSJ...

 

 

Oración de los fieles:

 

1.- Por la Iglesia, que tanto habla de que todos los hombres de la tierra formamos una gran familia de hijos de Dios, para que se preocupe más de sus hijos necesitados y menos de los que tienen las riquezas. Roguemos al Señor...

 

2.- Por los gobernantes de todas las naciones, sobre todo de las más ricas, para que gasten menos en armas para matar y gasten más en amar y ayudar a los demás, sobre todo a los más pobres. Roguemos al Señor...

 

3.- Por los misioneros que entregan su vida en el frente donde se libra la batalla del hambre contra la abundancia, y por todas las organizaciones que trabajan por la paz y el desarrollo de los pueblos. Roguemos al Señor...

 

4.- Por nuestras comunidades parroquiales, en las que día tras día escuchamos la voz de tantos necesitados, para que no nos encerremos en nosotros mismos y nuestro corazón se abra a los que les falta pan y comprensión. Roguemos al Señor...

 

Escucha, Señor, nuestros deseos de imitarte para acercarnos a todos, especialmente a los que están pasando dificultades para sobrevivir. Por JNS.

 

Colecta:

 

Los hombres nos fijamos en lo “externo”, lo que “aparece” por fuera... “Bah, ¿para qué sirven esas míseras monedas que da esa vieja?... Si hay que ayudar a millones de hambrientos, se necesitan miles de millones”.

- ¿Piensa Dios lo mismo? Dios ve el “corazón” de los hombres y las mujeres. Dios penetra los sentimientos y ve que la viejecita da “todo lo que tiene”, lo que le quedaba para poder ella vivir; supone la máxima generosidad, lo da todo. Y dice Jesús: “Ha dado más que nadie”, los demás han echado de lo que les sobraba.

- Cada uno de nosotros puede ser que demos distintas cantidades: unos mucho, otros poco. Dios ve nuestro corazón y sabe si hacemos “cuanto podemos” y ve “el amor con que lo damos”. Que Dios lo sepa, basta. A nadie le interesa la generosidad que yo he tenido...

 

Una vez realizada la colecta:

 

En algunas Iglesias del Tercer Mundo, en el momento del Ofertorio, tienen una costumbre muy bonita: ofrecen para los más pobres del vecindario de la parroquia algo de lo que tienen: uno lleva, por ejemplo, una gallina o un saquito de maíz, o media docena de patatas, o una botella de leche. Y después todo se reparte entre los más necesitados.

Nosotros, ahora, ofrecemos junto al pan y el vino, lo que hemos recogido en esta colecta y lo que ofreceremos cada uno el día ___ de febrero en nuestras respectivas parroquias, que es el día de la campaña contra el hambre

 

 

Padre nuestro

 

Cada vez que rezamos la oración de Jesús, nos sentimos hijos de Dios y deseamos que todos los hombres y mujeres, jóvenes y niños de todo el mundo se sientan queridos por Dios y por todos nosotros. Nos sentimos solidarios de todos. Por eso, todos juntos, nos atrevemos a decir...

 

Gesto de Paz:

 

Sabemos que la paz que Jesús nos desea no es que nosotros vivamos tranquilos y sin preocupaciones. Tenemos que dejar un poco de lado nuestra tranquilidad y salir al encuentro de los demás, para que ellos puedan tener el alimento necesario y un poco de paz...

 

 

Comunión:

 

Jesús, siempre nos invita a su comida, no es tacaño. Mientras vivió en esta tierra ayudó y dio de comer a los hambrientos. Ahora nos invita a todos y quiere que también nosotros aprendamos a repartir lo que tenemos. Dichosos nosotros, invitados a la Mesa del Señor...

 

Después de la comunión:

 

- Puede que algún día -ojalá sea pronto- los niños aprendan unas palabras que les cueste comprender.

- Los niños de la India o de Etiopía preguntarán: ¿Qué significa la palabra “HAMBRE”?

- Y hutus y tutsis de Ruanda y Burundi; los servios y los kosovares dirán: ¿Qué significa “RACISMO”?

- Los de Kosovo, Yugoslavia, Chechenia y los de Colombia dirán: ¿Qué quiere decir “GUERRA”?

- Todos los niños preguntarán. Y serás, tú, Señor, quien les diga -ojalá puede ser así-: “Todo esto ya pasó a la historia; son cosas que ocurrían antes, pero ahora ya no existen; han pasado, como han pasado de moda las diligencias del Oeste, las galeras del mar y la esclavitud...”

 

Oración:

 

Quédate junto a nosotros, Jesús. Sé nuestro compañero de camino en la vida. Reanima nuestra esperanza y que podamos reconocerte en el rostro demacrado y enfermo del hermano que sufre hambre y en todo aquel que con generosidad da una respuesta de amor. Por JNS...

 

(B)

 

Campaña Contra el Hambre (Niños)

 

(Tres niños con carteles que pone PRIMER MUNDO están en el altar)

CANTO: Poco antes de salir el sacerdote se escucha "Hay un casa ..muy cerca", del disco Ven y Sígueme.

 

MONICION DE ENTRADA

 

Monitor .-Hoy, en esta Eucaristía, reflexionaremos sobre el problema

más grave de nuestro mundo: el hambre que padecen millones de hermanos nuestros.

Queremos que esta celebración sea un gesto de comunión con todos los pobres de 1a tierra y con todos los que les sirven y les acompañan. Y, a la vez, quisiéramos que esta Eucaristía fuera un signo de comunión con toda la Iglesia universal. Escuchemos algunos datos:

(Cuatro personas con micrófonos inalámbricos leen desde los bancos)

 

Chico joven.-Yo he nacido en_____, pero podría haber nacido en la India.

Mi problema mayor sería el agua y la lucha diaria por sobrevivir en una tierra difícil y áspera. Estaría cansado/a de la vida.

 

Niño.- Yo también he nacido en _____ pero podría ser unta niño/a africano/a. Mi esperanza de vida sería de 45 ó 50 años. Mi familia tendría problemas para disponer de agua potable y mi comida sería la misma todos los días del aro.

 

Madre joven.- Yo también soy de ____, pero podría ser boliviano. Habría conocido la muerte de dos de todos mis hijos por desnutrición y falta de atención sanitaria. Ya no me quedarían lágrimas en mis ojos.

 

Chica joven.- Yo también soy de _____, y además del _____ pero podría ser una chica de Filipinas, Me sentiría discriminada en casa y fuera de casa. A mis años habría sufrido ya todo lo que se puede sufrir: explotación hambre, trabajos duros y miseria, mucha miseria. No tendría ningún futuro.

 

Monitor.- Así, unidos a los cinco continentes, vamos a participar, con fe y con corazón, en esta Eucaristía a la que nos ha convocado el Señor y desde la cual queremos hacernos sensibles ante el problema más grave que sufre nuestro planeta: El hambre.

 

CANTO: Con vosotros está...

 

PETICIONES DE PERDON

 

Sacerdote. Vamos a comenzar esta eucaristía, pidiendo perdón (Lee un adulto )

 

En medio del mundo de la abundancia y del derroche, nos reconocemos egoístas e insolidarios y pedimos perdón al Señor. SEÑOR, TEN PIEDAD...

Recordando la miseria de cientos y cientos de millones de hermanos nuestros en Asia y en África, reconocemos nuestros pecados de desamor y de injusticia.  CRISTO, TEN PIEDAD...

y mirando a América, recogemos el dolor y la voz de hombres y mujeres que allí sufren la opresión, el hambre y la sed. Invocamos la misericordia de Dios.  SEÑOR, TEN PIEDAD...

 

Oración colecta

 

Oremos. Dios bondadoso que atiendes con amor las necesidades de tus criaturas, concédenos amar eficazmente a los hermanos que carecen de alimento, para que, desterrada el hambre de la tierra, puedan servirte con libertad y alegría. Por nuestro Señor Jesucristo.

 

Monitor.- Vamos a escuchar una lectura muy importante y fundamental para los seguidores de Jesús. El Maestro nos marca el camino por dónde debemos siempre andar.

 

Lectura de Mateo 25,31-45 (La leen tres niños o adolescentes)

 

Homilía

Aquí delante tenemos a tres en torno al letrero del PRIMER MUNDO tres niños. Pero hay una cosa que no entiendo, ¿dónde están los del TERCER MUNDO?

. (Uno del tercer mundo coge el micrófono y dice: aquí estamos " "los del Tercer mundo". Dicho esto pasan adelante. Todos llevan con

carteles que dice 'TERCER MUNDO.

Aunque muchas veces no les veamos, el Tercer Mundo existe, en él vive muchísima gente. Fijaros: junto al letrero "Primer Mundo" sólo hay tres. Por el contrario, junto al letrero del "Tercer Mundo" hay diecisiete. Por cada uno que vivimos en lo que se llama el Primer Mundo hay seis personas en el Tercer Mundo. Ahora bien, nos podemos preguntar: ¿Cómo se vive en un lugar y en otro?

 

(Van dando vuelta a los carteles a medida que los dos jóvenes van leyendo que pone en ellos. En los carteles del Primer mundo aparece un gato y un perro. Suena debajo una música de fondo, suave)

 

Dos jóvenes leen

 

Todos los días mueren de hambre 35. 000 niños. (Espera a que se den vuelta a los carteles que pone lo dicho)

130 millones de niños y niñas no van a la escuela. (Espera a que se den vuelta a los carteles que pone lo dicho)

1. 300 millones de personas no tienen agua potable en casa. (Espera a que se den vuelta a los carteles que pone lo dicho)

El que vive 45 años le ha tocado la lotería. (Espera a que se den vuelta a los carteles que pone lo dicho)

Un perro vuestro come el doble que un africano. (Espera a que se den vuelta a los carteles que muestran un gato y un perro)

El mundo está así: A los tres del PRIMER MUNDO les vamos a dar 16 caramelos y a los diecisiete del TERCER MUNDO les daremos 4 caramelos. Es injusto ¿ verdad?

(Dos catequistas reparten los caramelos)

¿Cómo se puede arreglar esto? ¿Hay alguna solución? Invita a que los niños que están delante compartan. (Se queda cada uno con un caramelo)

 

Voz en off (Se repite tres veces)

 

Está demostrado científicamente que en el mundo hay bienes para todos. Lo que hace falta es que sepamos repartirlos.

 

El sacerdote concluye: Hay bienes para todos en el mundo. Lo que hace falta es que sepamos compartir.

La Eucaristía transcurre normalmente

 

Al final

 

(Al final de la misa se escucha la canción 'Con vosotros está y no le conocéis". Mientras, los niños reparten un caramelo a cada asistente con un compromiso en el interior. ..)

 

Posibles compromisos:

Voy a hablar con una persona venida de fuera. Voy a interesarme por su vida y su situación.

Esta semana voy a quitarme algún capricho. El dinero

ahorrado se lo doy a un necesitado o una institución.

Voy a hablar con alguien del colegio, trabajo o familia sobre la situación del Tercer Mundo.

Voy a leer despacio, dos veces en esta semana,  el texto de Mateo 25,31- 45

Cuadro de texto: Campaña contra el hambre