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monición inicial
( N... y N...) os saludan a todos:
Es para ellos una gran alegría teneros cerca en este momento, porque se sienten respaldados por vuestro cariño y amistad, y por vuestra fe de cristianos. Os piden que entendáis bien este gesto, de vivir fielmente el amor que les une, de reflejar en su amor, el mucho amor que Dios nos tiene.
el señor esté con vosotros.
Queridos padres, hermanos y demás familiares de N., y de N., queridos amigos. Un acontecimiento que nos alcanza de cerca nos ha reunido hoy aquí: La celebración del compromiso de Amor de N.... y de N.... ante Dios y ante nosotros, que además de amigos, formamos la Iglesia. Es, pues, una celebración festiva. Es, también, una celebración en la que todos somos invitados a tomar parte activa. Desde este momento nos sentimos gozosamente implicados en ella, atentos a los que vamos a ver; acogedores de lo que vamos a escuchar; dispuestos a participar.
Recogidos en este momento de ORACIÓN, oramos por N., y POR N.,
oremos:
Escucha nuestras súplicas, Señor, derrama tu gracia sobre estos hijos tuyos, que se unen en tu presencia, y hazlos fuertes en el amor. Por nuestro Señor Jesucristo... O esta otra oremos:
Oh Dios, que nos formaste a tu imagen y semejanza dándonos la capacidad de amar para ser felices, une hoy a N., y a N., en matrimonio; sella para siempre el amor que hoy se prometen, a fin de que la felicidad de los dos prevalezca en todo momento. Y así como las personas miran ilusionadas la vida cuando se sienten profundamente amadas, así sea también entre vosotros, hoy y todos los días, hasta la eternidad. Amén.
monición antes de las lecturas
N., y N., han escogido unos textos de la Biblia, que quieren proclamar en esta fiesta suya. Son textos que les han resonado en el corazón, como verdadera carta de navegación, que Dios les entrega para este fantástico viaje que hoy inician. Es una Palabra también, para nuestra vida. Es una Palabra que nos invitará a orar. Escuchemos con atención.
Lectura de la primera carta del Apóstol San Pablo a los Cristianos de Corinto.
“El amor es comprensivo y servicial, el Amor nada sabe de envidias ni de creerse el mejor, ni de mirar orgulloso a los demás por encima del hombro. El amor no es grosero, no es egoísta, no está continuamente de mal genio ni lleva cuenta del mal que se le hace. El amor, lejos de alegrarse de la injusticia, se alegra con el bien de los demás. El amor disculpa sin limites, confía sin límites, espera sin límites, aguanta y aguanta sin límites. Ese amor nunca muere. Mirad, tres cosas hay que permanecen: la fe, la esperanza y el amor. De ellas, la más grande es el amor. Buscad, pues, sin descanso el amor.
Palabra de Dios.
Salmo 131
Señor, mi corazón no es ambicioso, ni mis ojos altaneros, no pretendo grandezas que superen mi capacidad; sino que acallo y modero mis deseos, como un niño en brazos de su madre. Espere Israel en el Señor ahora y por siempre.
+ Lectura del Evangelio de San Mateo
Todo aquel que escucha mis palabras y obra en consecuencia, puede compararse a un hombre sensato que construyó su casa sobre un cimiento de roca viva. Vinieron las lluvias, se desbordaron los ríos y los vientos soplaron violentamente contra la casa; pero no cayó, porque estaba construida sobre un cimiento de roca viva. En cambio, todo aquel que escucha mis palabras, pero no obra en consecuencia, puede compararse a un hombre necio que construyó su casa sobre un terreno arenoso. Vinieron las lluvias, se desbordaron los ríos y los vientos soplaron violentamente contra la casa; y se hundió, y fue grande su desastre. Cuando Jesús terminó de hablar, la gente estaba profundamente impresionada por sus enseñanzas.
Palabra del Señor
O + Lectura del Evangelio de San Juan
En aquel tiempo dijo Jesús a sus discípulos: - Este es mi mandamiento: Que os améis unos a otros como yo os he amado. Nadie tiene amor más grande que el que da la vida por sus amigos. Vosotros sois mis amigos, si hacéis lo que yo os mando. Ya no os llamo siervos, porque el siervo no sabe lo que hace su Señor; a vosotros os llamo amigos, porque todo lo que he oído a mi Padre os lo he dado a conocer. - No sois vosotros los que me habéis elegido, soy yo quien os he elegido, y os he destinado para que vayáis y deis fruto, y vuestro fruto dure. De modo que lo que pidáis al Padre en mi nombre, os lo dé.
Palabra del Señor.
HOMILÍA. (A) Queréis construir vuestro matrimonio, un hogar sobre un cimiento fuerte de roca viva; sobre el AMOR... mirad, el matrimonio supone ya un amor inicial entre vosotros, pero exige que ese amor vaya creciendo y consolidándose día a día. El amor es algo llamado a crecer. Los problemas, las dificultades y adversidades de la vida, vividos conjuntamente por vosotros en actitud matrimonial son ocasión para profundizar y crecer en un amor cada vez más sólido y realista. Lo que en un comienzo pudo ser, sobre todo, “enamoramiento”, atracción física, goce erótico... puede irse afianzando como amor fuerte y gozoso. Pero además, vosotros: N., y N., habéis querido celebrar vuestro amor como creyentes pidiendo a Dios su bendición. Y por eso venís a celebrar el sacramento del matrimonio a la Iglesia. ¿Qué significa sacramento? Palabra que significa señal, signo, algo que hacemos para recordar otra cosa; para hacer presente a alguien. Y así cuando vosotros vivís el matrimonio como sacramento cristiano, nos estáis recordando el inmenso amor de Dios. De tal forma que vuestro amor es una señal de lo que Dios nos quiere. Al veros, como os queréis, nosotros imaginamos la ternura, ALEGRÍA, fidelidad, PERDÓN, confianza, acogida, gozo, con que Dios nos ama. Sobre todo, recordad otra cosa: cuando vivís el matrimonio como un sacramento cristiano, vosotros mismos estáis haciendo presente a Dios que os ama en vuestro amor, lealtad, cariño, entrega, afecto, placer, fuerza, COMPRENSIÓN, caricias, delicadeza, felicidad. En vuestro amor podéis intuir el amor de dios... Pues si Dios me ama como me ama ..... Esto es bonito, pero las parejas casadas sabéis cómo es la vida. Por eso este gesto se hace con respeto, en actitud de apertura, de disponibilidad, de generosidad, y también de ORACIÓN. Vamos a intentar despertar esta fe escondida, vamos a rezar y a pedirle a Dios que está cerca, muy cerca de N.. y N... Y también vamos a decirles a N., y N .,: Si algún día nos necesitan, si necesitáis nuestro apoyo, ayuda, CERCANÍA, os prometemos estar cerca como hoy lo estamos de vosotros. Y en esta actitud sencilla, viviendo esta celebración desde dentro, damos comienzo al sacramento del matrimonio de N., y de N.,
(B)
No me gusta , como a veces se hace, aprovechar la homilía de una boda para dar consejos y más consejos. Primero, porque no es el momento, y segundo, porque tampoco los vais a escuchar, y no tengo ganas de perder el tiempo. Hemos venido a una fiesta, a celebrar la fiesta de vuestro amor. Con estas palabras me limitaré, a explicar tres gestos llenos de significado, que vais a realizar dentro de un momento.
1.- Os daréis la mano, como si fueseis a emprender un camino juntos. Y es verdad. De ahora en adelante, ya no podréis vivir, ser felices, el uno sin el otro. Hoy queréis poner en las manos del otro lo que más queréis, hasta compartirlo todo, hasta ponerlo todo en común... El conocido autor del Principito, dice que amar no consiste sólo en mirarse el uno al otro, sino sobre todo en mirar los dos en la misma dirección. Y dice también: dos no son verdaderamente amigos, hasta que no han hecho una cordada juntos. Una cordada como la que hoy comenzáis vosotros, bien cogidos de la mano, para daros seguridad y fuerza. 2.- Os prometeréis amor para siempre. El amor, nos decía San Pablo es lo más grande. Cuando san Juan nos quiso definir a Dios, no supo decir otra cosa sino que Dios era Amor... Pero es también lo más difícil, porque amar es olvidarse de uno mismo para pensar en el otro; salir de uno mismo para entregarse al otro; aprender a ser feliz haciendo feliz al otro... El amor es lo único que os hará felices. Lo demás no os servirá de nada. Aunque tuvieseis los éxitos profesionales más sorprendentes, aunque acumularais todas las riquezas del mundo, aunque llegarais a ser famosos... si no os amáis, no lograréis ser felices... Pero no os engañéis, el amor verdadero, el amor que os hará felices, nos ha dicho San Pablo, es paciente, , bondadoso, humilde, delicado, comprensivo, generoso, lo soporta todo, lo perdona todo, no pierde nunca la esperanza... 3.- Os pondréis un anillo, mientras os decís: recibe esta alianza en señal de mi amor fiel a ti...La alianza que os pondréis es señal de la alianza con la que hoy selláis vuestros corazones: “Grábame como un sello en tu corazón”.... Y para que todo esto sea realidad, habéis venido aquí a poner vuestro amor en manos de Dios. Porque creéis que Dios tiene algo que ver en vuestro amor. ¡Y desde luego tiene que ver mucho!
Habéis escuchado el evangelio. Aunque no lo podamos ver con los ojos, sabemos por la fe que Jesús está presente en vuestra boda... El es también hoy vuestro invitado. Y él se compromete a acompañaros a lo largo de vuestra vida de matrimonio, para que no os falte nunca el vino, para que sepáis superar las rutinas y dificultades, para que seáis capaces de perdonaros cuando sea necesario. Más aún, para que el vino de vuestro amor, con el paso del tiempo sea cada vez mejor... ¡Felicidades____! Es la palabra que más escucharéis. Que os améis mucho y que seáis muy felices. Esto es lo que en el fondo de nuestros corazones os deseamos todos los que estamos aquí y es lo que pedimos a Dios para vosotros.
(C) (Mt 7,21.24-29)
Aunque estas palabras, Jesús, no las dijo hablando del matrimonio, las podemos aplicar perfectamente... Porque casarse es construir un hogar, una casa, una familia... Y según cuales sean los cimientos que hayamos colocado, resistirán las lluvias y los vientos, es decir, las dificultades de la vida. Todos conocemos testimonios de dos casos extremos. Por una parte, aquellos matrimonios en los que el paso de los años, en lugar de debilitar el amor, lo ha fortalecido aún más. Son como el vino, que con los años mejora en calidad. Parejas en las que la convivencia diaria, en lugar de producir desgaste y desencanto, ha servido para una mayor compenetración, para un conocimiento mutuo más profundo. Yo recuerdo un hombre mayor de uno de mis pueblos que me decía: “Con mi mujer, ahora ya nunca discutimos. Sabemos tanto cada uno lo que le gusta al otro, que ya nos anticipamos a hacerlo antes de que lo pida. Somos muy felices”. Gracias a Dios existen estas parejas. Pero desgraciadamente también existe el caso contrario. Esposos todavía jóvenes, que poco tiempo después de casarse ya se empieza a adivinar que algo no funciona entre ellos. No traslucen alegría ni ilusión... Es como una casa que empieza a resquebrajarse por falta de cimientos, con el peligro de cualquier día se hunda. Los primeros habían edificado su casas sobre roca firme. Estos últimos sobre arena: cuando han llegado las primeras dificultades, no ha resistido.
¿Cuáles son los cimientos sobre los que hay que edificar un matrimonio? Yo creo que hay un solo cimiento: el amor... Ha sido el amor lo que ha hecho que os conozcáis, que os gustéis, y que toméis la decisión de unir vuestras vidas y que hayáis llegado hasta este momento, el momento en que delante de vuestros familiares y amigos queréis comenzar a vivir como esposos. Pero cuando hablamos de amor, no siempre entendemos lo mismo. Es una palabra bonita que la hemos estropeado. Todas las canciones hablan del amor. Es el tema de muchas películas... Pero no siempre nos hablan de un amor auténtico. Es verdad que en el amor entran muchos aspectos: la mutua atracción, la belleza física de la juventud, la amistad... Todos estos aspectos son válidos. Pero son insuficientes para servir de fundamento para siempre. La juventud se termina, la simpatía depende del buen o mal humor que uno pueda tener, la mutua atracción disminuye... Cuando los cristianos hablamos de amor, además de valorar estos aspectos, pensamos en otro: ese amor que nos predicó Jesús. Él decía: “Amaos unos a otros” Y también: “Nadie tiene amor más grande que el que da la vida por sus amigos”. Y él lo demostró dando su vida por nosotros... Cuando estamos dispuestos a sacrificarnos por la persona que queremos, entonces la estamos amando de verdad. “Ese dar la vida”, lo podemos entender en sentido heróico, pero eso ocurre en muy pocas ocasiones. “Dar la vida” tenemos que entenderlo, sobre todo, en un sentido más cotidiano: el trabajo tantas veces duro, pero necesario para que en casa no falte nada. Las tareas del hogar, también duras y sacrificadas. La preocupación por los hijos. Todo ese esfuerzo cotidiano, compartido entre los dos, es el mejor signo de que ahí hay amor. Cuando en el amor ponemos como ingrediente la donación y el sacrificio, significa que hemos llegado al amor auténtico, el amor que nos indicó Jesús, el único consistente y durable en medio de las pruebas y dificultades. Ojalá sepáis vivir así. La bendición de Dios no os va a faltar. Todos los que estamos aquí os lo deseamos y dentro de un momento se lo pediremos a Dios con nuestra oración. Procurad que este amor que os ha llevado hasta el altar, crezca cada día, como un fuego, al que se le va echando leña. CELEBRACIÓN DEL SACRAMENTOMonicion antes del sacramento
Amigos: ha llegado el momento culminante de esta primera parte de la celebración: N., y N., van a proclamar su amor comprometido, fiados y gozosos del amor que se tienen y que Cristo tiene hacia ellos. Es una ceremonia emocionante para todos; para los creyentes, es, además, un acto de fe: o sea, que descubriremos en las Palabras del Compromiso, al mismo Cristo que viene al matrimonio y une a los esposos, para acompañarles ya de por vida. Avivamos, pues, la fe, puestos de pie.
Monición
Un día fuisteis consagrados en el bautismo; hoy, con un nuevo sacramento, Cristo va a bendecir vuestro amor, y os enriquecerá y os dará fuerza, para que os guardéis siempre mutua fidelidad y podáis cumplir con vuestra misión de casados, personas que se aman, que se quieren y aprecian. Por eso, ante esta asamblea, os pregunto sobre vuestra intención.
Escrutinio
N y N ¿venís a contraer matrimonio sin ser coaccionados, libre y voluntariamente? Sí, venimos libremente.
- ¿Estáis decididos a amaros y respetaros mutuamente durante toda la vida?
- Sí, estamos decididos.
- ¿Estáis dispuestos a recibir de Dios responsable y amorosamente los hijos, y a educarles según la Ley de Cristo y de su Iglesia?
- Sí, estamos dispuestos.
Consentimiento
Así, pues, ya que queréis contraer santo matrimonio, unid vuestras manos, y manifestad vuestro consentimiento ante Dios y su Iglesia.
N.... ¿quieres a N... como esposa y deseas vivir con ella las alegrías y las penas, la salud y la enfermedad, la vida entera tal y como ella se os presente?
- Sí, quiero.
- ¿Prometes serle fiel siempre y ayudarle a conseguir la felicidad que tú buscas y ella necesita?
- Sí, prometo.
- N ... ¿quieres a N... como esposo y deseas vivir con él las alegrías y las penas, la salud y la enfermedad, la vida entera tal y como ella se os presente?
- Sí, quiero.
- ¿Prometes serle fiel siempre y ayudarle a conseguir la felicidad que tú buscas y él necesita?
- Sí, prometo.
El Señor, que hizo nacer en vosotros el amor, confirme este consentimiento mutuo, que habéis manifestado ante la Iglesia.
Lo que Dios ha unido, que no lo separe el hombre.
Bendición y entrega de los anillos.
El Señor bendiga X estos anillos que vais a entregaros uno al otro en señal de amor y de fidelidad. Amén.
N... , recibe esta alianza, en señal de mi amor y fidelidad a ti.
N... , recibe esta alianza, en señal de mi amor y fidelidad a ti.
Bendición y entrega de las arras.
Bendice + Señor, estas arras, que se entregan como signo de los bienes que van a compartir y derrama sobre ellos la abundancia de tus bienes.
N... , recibe estas arras como prenda de la bendición de Dios y signo de los bienes que vamos a compartir.
N... , recibe estas arras como prenda de la bendición de Dios y signo de los bienes que vamos a compartir.
Oración de los fieles
Pidamos, ahora, especialmente por estos nuevos esposos
- Pidamos por ........... para que ayudados por Dios consigan hacer de su casa un hogar acogedor, sereno y alegre. roguemos al señor. - Para que la fuerza del amor que hoy les une, crezca en ellos cada día con nuevo vigor, y así puedan superar las crisis, dificultades y contratiempos y vivir fieles y felices. roguemos al señor. - Para que traten de comprenderse en los momentos de mutua dificultad y sepan perdonarse y perdonar. roguemos al señor. - Para que no les falte nunca el apoyo, la cercanía, la acogida y el cariño de sus familiares y amigos. roguemos al señor. - Pidamos igualmente por todos los que en el mundo son víctimas de la guerra, hambre, falta de amor, por las familias desunidas, por las familias necesitadas, para que todos nosotros seamos sensibles ante las necesidades y problemas de los demás. Roguemos al señor.
Escucha, Padre, las oraciones que te hemos presentado y los buenos deseos que tú has despertado en el corazón de cada uno de nosotros. Por JNS.
ORACIÓN sobre las ofrendas
Te ofrecemos, Señor, junto con estos dones, nuestra alegría y la de estos jóvenes esposos, y te pedimos que madure para siempre. Por Jesucristo nuestro Señor.
Liturgia EUCARÍSTICA
- El Señor esté con vosotros. - Levantemos el corazón. - Demos gracias al Señor nuestro Dios.
prefacio:
En nombre de N. y N., te damos gracias, Señor, y te bendecimos, hoy, todos juntos. Te alabamos, porque eres el Dios del amor. Tú has creado al hombre con infinitas ansias de amar, y has querido que este gesto de unión entre un hombre y una mujer, por amor, sea para nosotros un sacramento, es decir, un signo de lo que Tú nos quieres. Nuestra gratitud en esta /mañana/ tarde va unida al amor de /estos (nuevos)esposos,/ pues ellos, al prometerse un amor sincero y fiel, no hacen sino reflejar tu amor supremo. Te damos gracias por el amor que existe en el mundo: el amor de los esposos, el de los padres e hijos, el de los hermanos y familiares, el de todos los amigos. Unidos a todos aquellos que hicieron de su vida un poema de amor, queremos alabarte (sin cesar); (diciendo sin cesar):
santo, santo, santo...
Te bendecimos, Padre nuestro, por el amor que nos has mostrado en Jesús de Nazaret. El sí que vivió para los demás: amó a sus hermanos, los hombres, al margen de todo interés y de cualquier oportunismo. El nos ha enseñado con su vida muchas cosas: que el amor es servicio desinteresado, que a veces cuesta sacrificios y dolores, que es alegría y gozo, que está por encima de toda ley y debe dar sentido a toda vida humana.
Y a fin de que participáramos todos en este gozo, el mismo Jesús nos envió su Espíritu. Te pedimos, Señor, que ese mismo Espíritu venga ahora sobre este pan y este vino, y haga posible la presencia del Cuerpo y Sangre de Jesús, misterio de amor para todos nosotros.
relato:
Así lo quiso expresar Jesús en aquella última tarde, cuando sentado con un grupo de amigos y discípulos, /alrededor de una mesa/, /en una cena de despedida/ tomó pan en sus manos, te dio gracias, lo partió y se lo dio diciendo:
- Tomad y comed todos de El porque esto es mi Cuerpo que será entregado por vosotros.
Y al final de la cena, tomó una copa de vino, y, después de dar gracias, se lo pasó diciendo:
- Tomad y bebed todos de El porque este es el Cáliz de mi Sangre Sangre de la alianza nueva y eterna, que será derramada por vosotros y por todos los hombres para el perdón de los pecados. Haced esto en conmemoración mía.
Este es el sacramento de nuestra fe....
memorial:
Te ofrecemos, Señor, lo más grande que la humanidad ha sabido dar: el amor de Jesús entregándose por los hombres, muriendo y resucitando por ellos, y el amor de los hombres dándose por los demás.
Recibe igualmente nuestras vidas, y, con ellas, los proyectos e ilusiones que tenemos, las dificultades que encontremos y el apoyo que recibimos de los otros.
Que cuantos celebramos esta Eucaristía, por la fuerza del Espíritu, aprendamos a amar a los demás.
Intenciones:
Cuida el amor de N. y N., unidos /hoy/, en matrimonio. Que su compromiso de fidelidad crezca día a día. Conserva también el amor de los esposos aquí presentes y de los amigos y amigas que gozan la fiesta que estamos celebrando. Acuérdate, Señor, de las personas queridas que han fallecido, en nuestras familias, y que ahora tenemos presentes en nuestro corazón agradecido. Que todos unidos lleguemos un día a celebrar contigo, con María y los santos, la fiesta que no tiene fin. Y ahora, reconociendo el valor de la comunidad que estamos formando, te aclamamos:
Por Cristo, con el y en el...
Plegaria y bendición de los esposos
- Invoquemos, hermanos, sobre estos esposos, la bendición de Dios, para que les proteja con su auxilio. Fieles... Padrenuestro...
- Dios Padre, autor del Universo, que creaste al hombre y a la mujer a tu imagen y semejanza, y has bendecido la unión matrimonial de... Señor, te rogamos por estos esposos que hoy se han unido en alianza de bodas. Descienda, Señor, sobre ellos tu abundante bendición, para que en el gozo de su mutua entrega, se vean rodeados de hijos, signo de su amor y riqueza de la Iglesia. Que en la alegría te alaben, Señor, y en la tristeza te busquen; en el trabajo encuentren el gozo de tu ayuda y en la necesidad sientan cercano tu consuelo; que participen en la oración de tu Iglesia, y den testimonio de Ti entre los hombres; y después de una feliz ancianidad, lleguen al reino de los Cielos con estos amigos (hijos, nietos) y familiares que hoy les acompañan.
- La paz del Señor esté siempre con vosotros. - Daos fraternalmente la paz.
Oración después de la Comunión.
(A)
(pARA QUE LA HAGAN LOS NUEVOS ESPOSOS)
Señor, haz de nuestro hogar un sitio de Tu amor. Que no haya distanciamientos ni amarguras, porque Tú nos unes y nos bendices. Que no haya intolerancias ni rencores, porque Tú nos das comprensión y perdón. Que no haya abandonos ni tristezas, porque Tú estás con nosotros dándonos alegría. Que cada mañana amanezca un día más de entrega y servicio. Y que cada noche nos encuentre en mayor unión familiar. Que demos lo mejor de nosotros para ser felices en el hogar, y hagamos del amor un motivo para amarte más. Haz, Señor, de nuestras vidas que has querido unir, una página llena de Ti; y que cuando amanezca el gran día de ir a tu encuentro nos encontremos unidos en el amor.
(B)
Acción de gracias (Un familiar)
Lo que comenzó de una forma muy sencilla te lo agradecemos ahora entrañablemente, Padre bueno. Nos referimos al amor que hemos ido descubriendo, día a día, en N. y N., un amor sin envidias, desinteresado, comprensivo, que goza con la verdad... Te damos gracias en comunión unos con otros, porque, cuando amamos, aprendemos que la ternura proporciona una luz insospechada a la vida, porque llegamos a intuir el gozo que Tú sientes al amarnos, porque descubrimos que el amor es más fuerte que el tiempo y la esperanza más fuerte que las dudas. Te damos gracias por tantos proyectos de amor cultivados por hombres y mujeres sin fama, pero que dan un gran relieve a la convivencia y le aportan un valioso estímulo.
oremos:
Te pedimos, Dios todopoderoso, que aumentes en (estos hijos tuyos) la gracia del sacramento recibido, y los frutos de esta celebración lleguen a todos nosotros. Por Jesucristo nuestro Señor.
Bendición
(A)
- Que Dios os bendiga y os proteja siempre. - Que vuestros deseos se hagan realidad. - Que ayudéis siempre a los demás y dejéis que los demás os ayuden. -Que construyáis una escalera hasta las estrellas y la subáis peldaño a peldaño, día a día. - Que vuestras manos estén siempre ocupadas. - Que vuestros pies estén siempre dispuestos. - Que vuestros corazones estén siempre alegres. - Que vuestra canción sea siempre cantada. - Que permanezcáis por siempre jóvenes, como signo de una amor siempre nuevo.
Y a vosotros, cuantos estáis aquí presentes, os bendiga Dios todopoderoso, Padre, Hijo y Espíritu Santo. Amén.
(B)
- Dios, Padre bondadoso, os conserve en el amor, para que la paz de Cristo habite en vosotros y permanezca siempre en vuestro hogar. - Que seáis bendecidos en los hijos, encontréis consuelo en los amigos y vecinos, y tengáis verdadera paz con todos. - Que seáis testimonio del amor de Dios en medio de este pueblo.
A vosotros y a cuantos estáis aquí presentes os bendiga Dios, Padre, Hijo y Espíritu Santo. (C)
Que en vuestro rostro resplandezca el gozo de vivir, proclamando al viento que sois únicos, que os acunan, lavan y perfuman, que nadie puede hurtaros la alegría, porque lleváis en la frente el beso del Padre. Amén.
Que vuestro corazón palpite a ritmo de amor, que empape todos los caminos de vuestro ser de ternura y misericordia, de libertad y fidelidad, y que nunca se sienta estéril ni detenga su marcha, pues es quien os despierta y carga de esperanza. Amén.
Que vuestro sexo conozca el desvelo y el encuentro, el placer y el estremecimiento en todo descubrimiento y entrega; y que el soplo de la vida y del Espíritu abra en vuestra carne la senda del misterio. Amén.
Y que la bendición de Dios -Padre, Hijo y Espíritu-, que os ha hecho a su imagen, que os ha dado rostro, corazón y sexo, y que es testigo de vuestro amor, descienda sobre vosotros, ahora y siempre. Amén.
(D)
Sois lo que sois: humanos, sencillos, buenos, tiernos, llenos de calidad, campo de ilusiones;
también débiles. y queréis ser sacramento de Dios, lámpara encendida, flores repartidas, matrimonio cristiano, hoy y aquí.
En su nombre, yo os bendigo: vivid, gozad, amaos, cread... y miraos todas las noches a los ojos. ¡Nada más y nada menos! |
