Queridos amigos:

 

La familia es el lugar donde se está jugando hoy, en gran parte, el futuro de la sociedad.

 

La familia es el lugar donde vosotros, los padres, podéis actuar de manera más eficaz para cultivar estos valores que harán posible la felicidad de la persona y lograr una sociedad justa, libre y pacífica para todos.

 

Pero para eso, la pareja tiene que funcionar, tiene que ser ella misma feliz.

 

Por eso, esta vez quiero hacerme presente, entre vosotros, por un motivo muy sencillo, se trata de que os enteréis de una buena noticia, “del secreto de los matrimonios que funcionan”, ¿cómo mantener vivo el amor con el paso de los años?

 

Es un comentario que he leído y me ha parecido que os puede interesar. Os lo hago llegar para que lo leáis en casa y en pareja. Conocer la experiencia de otros matrimonios, que son felices, puede ser saludable para el vuestro.

 

Sabéis cuál es vuestro compromiso: Leerla y reflexionarla en casa y en pareja. Es una experiencia que vienen haciendo otros muchos matrimonios jóvenes y que, según ellos, les va muy bien porque les coloca juntos en otra dimensión diferente a la de todos los días. A ver qué os parece.

 

 

  

 

 El matrimonio una conversación

de 60 años

 

 

Tras encuestar a cien matrimonios «felices» de diferentes países, el psicólogo, G. Castillo, publica un libro sobre las claves del éxito en el amor conyugal. Su título es: “La camisa del casado feliz. El secreto de los matrimonios que funcionan”. Le hacemos unas preguntas

 

-¡Usted dirá cuáles son esas claves!

 

- Ahí va una: ¡Uno debe casarse para siempre! Ya con esa intención...

 

-Nos casamos para toda la vida, pero a veces no es para siempre.

 

-Es importante la actitud. No es lo mismo casarse a ver qué ocurre y pensar: `Si me va mal, me bajo en la próxima' ¡Nooo! ¡Apostemos por el amor comprometido!

 

- ¿Quizá depositamos demasiada confianza en el matrimonio?

 

-Muchos valoran el amor estable y fiel, pero cada vez hay más jóvenes invadidos por el miedo.

 

-¿Miedo a qué?

 

-A que el amor no dure, a llegar a cansarse de la vida en común, a fracasar en el matrimonio...

 

-¿Un buen noviazgo ayuda mucho?

 

-¡Es fundamental! Apostar por el otro, tirarse sin paracaídas... Predispone a que las cosas vayan bien.

 

- O a pegarse un golpe descomunal.

 

-Nunca se puede garantizar que a todo el mundo le va a ir bien.

 

-Cada vez se divorcia más gente.

 

- Es preocupante. Muchas series de televisión giran en torno a la infidelidad conyugal y al divorcio. Los jóvenes acaban por creer que ya no existen amores fieles y matrimonios felices.

 

-Si la cosa no funciona, lo mejor es hacer borrón y cuenta nueva.

 

-¡Pongamos antes los medios! Casarse es darse, entregarse, abandonarse en manos del otro...

 

-A las primeras de cambio, ¿la gente ya se harta?

 

-Se está perdiendo la capacidad de aguantar. Y el egoísmo es un gran enemigo del matrimonio.

 

-La vida en común desgasta.

 

-¡Muchísimo!

 

-Ver siempre la misma cara...

 

-Por eso hay que mirar al otro con buenos y nuevos ojos cada día. El amor no se edifica el día de la boda. ¡Uno debe casarse todos los días!

 

«Vivir para el otro»

 

-¿El amor es una conquista permanente?

 

-Lo más difícil no es la primera conquista. ¡Hay que mantenerla con detalles! Hay que vivir para el otro, desarrollar la creatividad en el amor, hay que regar la planta cada día... ¡Si no, se seca!

 

-¡Si está de secarse!

 

-Cuando oigo: “¡A nosotros no nos salió. Tuvimos mala suerte!” Cuidado. ¡Un momento!

 

- ¿La boda es una lotería?

 

-Habrá quien se escude en: `Tuve suerte de hallar está mujer maravillosa'. La suerte hay que ganársela. A las parejas que fracasan, les diría: `¿Hablasteis a tiempo?'

 

-¿El silencio mata?

 

-Hay que aprender a vivir en la diferencia y aceptar al otro como es. Si un cónyuge intenta adaptar al otro, fracasará. Y, caray, ¡expresemos más a menudo el amor! A los maridos nos cuesta mucho decir: `Te quiero'.

 

-Cuestión de educación.

 

-Y la mujer lo está esperando. El esposo suelo soltarle: `¿Para qué me lo preguntas, si ya te lo dije hace 40 años?'. Pero ellas no lo preguntan para averiguar si las quieres.

 

-¿Para qué lo hacen entonces?

 

-Porque al escucharlo se vuelven a sentir queridas. Hay que hablar a tiempo. Si no, el globo se irá hinchando y llega un momento en que explota. ¡Hablar cada día! Un matrimonio es 60 años de conversación. Pero conversar no es `monologar'. Es saber escuchar y para eso hay que mirar al otro a los ojos, saber perder el tiempo... ¡Disfrutar los dos!

 

-¿Cómo se mantiene vivo el amor con el paso de los años?

 

-Buscando nuevos motivos de admiración. ¡El otro es un misterio que nunca podemos agotar! Es un descubrimiento permanente. La admiración es el rey del amor.

 

-Cuando la pasión deja paso al cariño... ¿qué se puede hacer?

 

-La pasión disminuye, pero no es el componente esencial del amor.

 

-¿Cuál es entonces?

 

-El amor es querer, querer. Mi felicidad es también la de mi esposa. O los dos felices o ninguno. Esa es la máxima del matrimonio.

 

-¿Qué hacer si asoman las crisis?

 

-Tomarlas como un reto y no como `una losa que nos aplasta'. Hay que reconocer errores y saber ceder.

 

-¡Nos puede el orgullo!

 

-¡Si no te comes el orgullo, la convivencia es imposible! Las crisis hacen crecer el amor. Hay que aceptar al otro con sus defectos, no a pesar de sus defectos.

 

-¿Y si derivan de una infidelidad?

 

-¡Cuidado! La infidelidad no es un defectillo. Es una injusticia.

 

-¿Se la perdonaría a su mujer?

 

-¡Debería hacerlo si fuese una sola vez y tuviese propósito de enmienda, pero no sé si seria capaz!

 

-¿Una cana al aire...?

 

-¿Esas canas? ¡Con el propio cónyuge! Fuera, pueden ser un camino sin retorno. Y hay que resolver los conflictos en el día y no acostarse reñidos. Es importante en el propio día pedir perdón y perdonar.

 

-La cama puede ejercer de diván?

 

-La sexualidad hay que situarla en el amor de entrega.

 

-Pero es fundamental.

 

-Si sólo es expresión de satisfacción del propio instinto...

 

-¡Es un placer!

 

-El placer en sí mismo no es fuente de felicidad. El sentido del humor, en cambio, es sensacional. Es un lubricante fenomenal para la comunicación conyugal.

 

 

 

ESTOS SON LOS 20 FACTORES DEL ÉXITO EN EL AMOR MATRIMONIAL,

según la experiencia de 100 matrimonios que viven felices.

 

 

• Amor comprometido y de entrega que requiere esfuerzo diario:

 

1. Casarse para toda la vida: haber tenido claro que el matrimonio es para siempre

 

2. La entrega total al otro cónyuge en la vida diaria: contar desde el principio con que habrá dificultades y que se pueden superar poniendo los medios

 

• Amor creciente, siempre vivo y renovado:

 

3. Ser consciente de que el amor no es un hecho cumplido en el momento de la boda: es algo que se construye cada día, es una conquista permanente. Hay que recomenzar siempre, reestrenar el amor cada mañana, evitar "acostumbrarse" a vivir con el otro cayendo en la rutina. El verdadero amor sabe inventar, sabe renovarse con creatividad

 

4. Utilizar recursos para mantener la relación en buen estado y prevenir posibles conflictos: hablar a tiempo, reconocer errores, saber disculparse, saber ceder ("dar el brazo a torcer"), llegar a acuerdos, ofrecer actos de desagravio, etc.

 

• Amor humilde, no autosuficiente, que se deja formar y ayudar, que sabe aprender:

 

5. Contar con las ayudas sobrenaturales propias del matrimonio cristiano, que facilitan cumplir los deberes conyugales y superar los momentos difíciles

 

6. El buen recuerdo de unos padres que se amaban de verdad como esposos

 

7. Un buen noviazgo: trato personal, diálogo, sinceridad, conocimiento y respeto mutuo; orientado a un posible matrimonio

 Amor que supera el "yo" y el "tú" para llegar al "nosotros":

 

8. Ver siempre al otro cónyuge como lo primero o prioritario en la propia vida; darle atención preferente sobre otras personas e intereses

 

9. Ser feliz como efecto de hacer feliz al otro cónyuge; vivir para hacerle feliz

 

10. Compartir experiencias, problemas, estados de ánimo. Interesarse por las cosas del otro. Saber entrar en su mundo. Contar con el otro al tomar decisiones

 

11. Expresar abiertamente los sentimientos venciendo posibles falsos pudores y el miedo a confiarse totalmente en el otro cónyuge

 

12. Ser amigos además de cónyuges

 

13. Admirar al otro y mostrarle que se le admira

 

14. Aceptar y querer al otro como es, sin pretender cambiarle o adaptarle a la propia forma de ser

 

15. Convivir como personas que se quieren: sinceridad (no tener secretos con el otro), confianza, comprensión, respeto, buenos modales, delicadeza en el trato, saber callar, saber escuchar, no decir siempre la última palabra

 

16. Buscar un rato cada día para estar los dos solos y conversar. Disfrutar de la íntima compañía. Hablar de todo y pasarlo bien juntos. Crear situaciones agradables que sean materia para los buenos recuerdos

 

17. Cuidar cada día los pequeños detalles que hacen más grata la vida al otro

 

• Amor positivo y flexible:

 

18. Resolver los conflictos en el día; no acostarse reñidos; dar el primer paso para hablar; saber reconocer errores, pedir perdón y perdonar

 

19. En los enfrentamientos apelar a los buenos recuerdos y recurrir al buen humor, que desdramatiza los problemas y ayuda a ver la realidad por su lado más favorable

 

20. Saber ajustar y afinar la relación amorosa ante los sucesivos cambios que, con el paso del tiempo, se van produciendo en la vida conyugal y familiar.

 

Cuadro de texto: Matrimonios 
que funcionan
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